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Eric Frattini, tras las huellas del Evangelio de Judas

Llega a las librerías un thriller con sangre, asesinatos y un amor imposible como ingredientes básicos

VENECIA, ITALIA.- Cautivado por la magia de Venecia y aprovechando sus conocimientos sobre el Vaticano, el escritor y periodista español de origen peruano Eric Frattini (Lima, 1963) ha construido El laberinto de agua (Espasa).

Este "thriller" está protagonizado por una joven arqueóloga que recibe como legado de su abuela las pistas para encontrar un antiguo manuscrito, que esconde las últimas palabras de Judas. Con su historia, Frattini reflexiona, a ritmo de asesinatos, sectas y pistas por todos los rincones del mundo, sobre los cimientos del cristianismo y el poder del Vaticano.

"¿Qué hubiera pasado si la Iglesia no se hubiera basado en el testimonio de Pedro? ¿Y si la iglesia que pretendía crear Jesucristo no era la de una orden jerárquica con una cabeza visible como la del Papa? ¿Y quién dice que el Papa es la cabeza de la Iglesia?", se pregunta el autor de El laberinto de agua.

Frattini, quien reconoce estar quizá "sobreinformado" acerca de los temas del Vaticano, al que ha dedicado algunos de sus ensayos de más éxito -Secretos vaticanos (2002) o La Santa Alianza. Cinco siglos de espionaje vaticano (2004)-, argumenta que el "inmovilismo" y el "hermetismo" de la Iglesia ha permitido que siga adelante durante dos mil años e incluso afirma que todo el aparato eclesiástico "vive muy bien sin cambiar un ápice".

En la novela, Afdera tendrá la posibilidad de hacer tambalear los cimientos de la Iglesia y de cambiar el rumbo de la historia del cristianismo, hasta que interfieren en su camino los ocho guardianes del Círculo de Octogunus, capitaneados por el maléfico Cardenal Lienart, quien tiene como misión "limpiar la porquería que interfiere en la verdadera fe".

Este autor que ha pasado varios años como corresponsal destinado en Oriente Medio y que asegura tener una biblioteca llena de volúmenes sobre religión, evangelios y anécdotas de la historia indica que "el cristianismo nunca ha pasado de moda".

"Quiero que los católicos lean todos los documentos que hablan sobre el origen del cristianismo o que se acerquen al Evangelio de Judas", que ya se ha traducido, y en donde, según Frattini, se pone de manifiesto que "fue Jesús quien ordenó a Judas que lo delatase, porque tenía que cumplir la pasión".

En este sentido, y como indica la protagonista de la novela, el manuscrito custodiado por su abuela pretende lavar el nombre de Judas Iscariote y hacer pensar al lector que quizás "no fue tan asesino y mucho menos un traidor", explica Frattini.

Sangre, asesinatos y un amor imposible en el marco incomparable y laberíntico de las calles venecianas son los ingredientes básicos de esta novela que, según el autor, tiene un 60% de realidad y solo un 40% de ficción.

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