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Enjambre vuelve al ruedo

El éxito y los reflectores no hacen que el grupo nativo de Zacatecas despegue los pies del suelo

GUADALAJARA, JALISCO (03/SEP/2012).- Su nombre se está convirtiendo en un grito de guerra cada vez más común en los conciertos. Su presencia ya es indispensable para todo magno festival de rock en el país. Y desde el momento en que fue anunciado, su disco es uno de los más esperados del año. Pero todo esto no pone nerviosos a los integrantes de Enjambre. Y si lo están, al menos están fingiendo muy bien estar tranquilos.

Oriundos de Fresnillo, Zacatecas, Enjambre es uno de los grupos de rock mexicano que más opiniones ha levantado en los últimos meses. Casi siempre para bien. Compuesto por Luis Humberto Navejas (voz), Julián Navejas (teclados y guitarras), Rafael Navejas (bajo), Ángel Sánchez (batería) y Javier Mejia (guitarras), el quinteto fue uno de los platos fuertes del festival de radio RMX 212, que se celebró el pasado sábado en avenida Chapultepec. Y destacar en un cartel de 47 bandas no es fácil.

“Guadalajara es una ciudad que la hemos trabajado bastante, aunque hasta no hace mucho nos presentábamos en foros más pequeñitos”, explica Rafael Navejas en entrevista. “En los últimos meses la convocatoria ha ido cambiando, ya nos invitan a festivales, la gente nos pide más y la chamba empieza a crecer”.

El sábado el grupo se presentó ante miles de personas en un concierto al aire libre donde pudieron exponer la fuerza que tienen ante la gente. “Fue un honor. Agradecemos la forma en que el público nos ha abrazado”, agrega Rafa.

El cariño del público no es lo único que ocupa la mente del conjunto zacatecano (aunque se formaron musicalmente en California): mañana presentan su nuevo disco, Huéspedes del orbe, material del que ya se escucha su primer sencillo, Somos ajenos. Los próximos meses prometen ser intensos para el quinteto.

—Les fue muy bien con su disco “Daltónico”, ¿eso no cambió la forma en que prepararon “Huéspedes del orbe”?


—Procuramos hacer la música de la misma manera, hacer algo propositivo, novedoso, artístico. No podríamos cambiar la forma en que hacemos música porque es así como hemos podido ir a lugares a donde no esperábamos, nos ha ido abriendo las puertas de escenarios más grandes. La manera en que hacemos música sigue siendo la misma que teníamos cuando comenzamos.

—¿Qué cambió en el proceso creativo entre “Daltónico” y “Huéspedes del orbe”?

—Es una constante evolución en nuestro caso. Ningún disco tiene una formula establecida. Procuramos mantener nuestras opciones abiertas para meter sonidos nuevos, tendencias nuevas o incluso viejas, porque al mezclarlas surge justamente algo muy diferente. Creo que parte importante del proceso creativo de la banda es no “casarse” con un sonido, con estar siempre dispuestos a experimentar.

—Estuvieron de gira casi todo el año pasado, ¿en qué momento construyeron “Huéspedes del orbe”?


—Entre 2011 y 2012 encontramos pequeños espacios para ir trabajando en los nuevos temas, desarrollando composiciones y acumulando las nuevas canciones. La verdad es que con este disco sí nos tomamos nuestro tiempo en este proceso.

Cuando sentimos que había suficiente materia, comenzamos a buscar algún lugar para grabar. Queríamos algo especial, algo que estuviera lejos de la ciudad, el bullicio. En México sí hay lugares así, pero ya estaban todos rentados (risas), así que nos fuimos a Estados Unidos.

—¿Y encontraron lo que buscaban allá?


—Totalmente. Fue en Texas, un lugar que se llama Sonic Ranch. Es un espacio aislado de cualquier tipo de civilización, con una paz enorme. Lo necesitábamos porque grabar a veces puede ser un proceso bastante tedioso.

Grabamos el disco en dos semanas, en dos semanas lo mezclamos y en una se masterizó.

—Dos semanas para grabar un disco indica que ustedes ya tenían muy claro lo que querían, antes de pisar el estudio


—Sí. Tratamos de respetar algunos sonidos setenteros que se han vuelto, muy de nosotros, además de que nos gusta darle se sabor de antaño al sonido, con toques de Genesis, Queen.

En cuanto al sonido, tiene muchos sintetizadores, una batería más cruda. Suena mucho más en vivo, porque es una esencia que queríamos retratar, es una energía que nos encanta.

—¿Cómo manejan todo el vértigo que les ha dado la fama? Entre conciertos, entrevistas, grabaciones, apariciones especiales y premiaciones, ser parte Enjambre se convirtió en los últimos años en un trabajo agotador.


—Hemos aprendido, a la mala (risas), a espaciarnos, a darnos más tiempo. Para este disco tuvimos que dejar dos meses sin tocar, sin entrevistas, sin nada. Si no, nunca se nos iba a dar. Qué bueno que hay trabajo, movimiento, pero hay un punto donde tenemos que tomarnos el tiempo. Hay que saber darse espacio, no tener miedo al silencio.

—Alguna vez Joselo (de Café Tacvba) dijo que los roqueros jamás van a aceptar que leen críticas de su trabajo, aunque lo hagan. ¿Ustedes recuerdan alguna reseña u opinión demasiado “dura” sobre sus discos?


—Siempre va a haber críticas “pasadas de lanza”, o muy buenas. En ambos casos, les damos la bienvenida. Mi papá tenía una frase que va mucho con eso: ‘Es mejor escuchar una crítica dura que el halago suave’, sobre todo cuando viene de músicos que respetamos. Es algo que nos encantaría escuchar, de Joselo, por ejemplo, músicos que respetamos, con los que hemos crecido.

POR CIERTO

Fechas, fechas y más fechas


"Huéspedes del orbe" aparece oficialmente en el mercado a partir de mañana, y Enjambre ya tiene amarradas 15 fechas para presentarlo en todo el país, e incluso fuera de él.

“Este mes nos vamos a presentar en Argentina, que es algo que nos tiene emocionados. También vamos a Colombia, vamos a estar en el Cervantino y la presentación ‘grande’ del disco va a ser el 30 de noviembre en el Auditorio Nacional”, afirma Rafael Navejas, quien confiesa que el mes de descanso que se tomaron para grabar Huéspedes del orbe será una de las cosas que extrañen entre tanto ajetreo.

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