Entretenimiento
El Oscar antes de Iñárritu
La presencia de connacionales en la ceremonia a lo mejor del cine no comenzó con Cuarón ni con 'El negro', México ya tenía una larga carrera aunque ahora es más fuerte
GUADALAJARA, JALISCO (23/FEB/2016).- En 2001, después de 25 años, una cinta mexicana volvía a ser nominada a los Oscar en la categoría a Mejor película extranjera: “Amores Perros”, primer largometraje de Alejandro González Iñárritu.
Con este filme, “El negro”, como lo apodan amigos y conocidos, rompió con una larga sequía de presencia nacional en la contienda más importante del cine de Hollywood. Antes fueron candidatas cuatro cintas nacionales, dos de ellas dirigidas por extranjeros: “Actas de Marusia” (1976) del chileno Miguel Littín; “Tlayucan” (1963) de Luis Alcoriza, de origen español; “Ánimas Trujano” (1962) del mexicano Ismael Rodríguez y “Macario” (1961) del también director mexicano Roberto Gavaldón.
Después de “Amores Perros”, que en México arrasó con 11 premios Ariel, volvieron a ser nominadas en la misma categoría —Mejor película extranjera— “El Crimen del Padre Amaro” (2003) de Carlos Carrera; “El laberinto del Fauno” (2007) del tapatío Guillermo del Toro y “Biutiful” (2011) de Iñárritu; ninguna se llevó la estatuilla dorada.
Sin embargo, la historia comenzó a cambiar en 2014 cuando Alfonso Cuarón ganó el Oscar a Mejor director por “Gravedad” (2013), lo que significó que, por primera vez, esta categoría quedó en manos de un mexicano.
El premio más importante, el de Mejor Película, cayó en 2015 por “Birdman” (2014), la quinta cinta dirigida por “El negro”. El filme también obtuvo el reconocimiento a Mejor director, Mejor guion original y Mejor fotografía.
Pero, ¿cómo fue que los trabajos de los cineastas nacionales pasaron de ser sólo nominadas en categorías extranjeras a arrasar en la industria cinematográfica estadounidense en las candidaturas más importantes?
El especialista en cine Arturo Garibay considera que aunque esta situación es percibida con sorpresa ante la mayoría de los mexicanos, la realidad es que nuestro país tiene una larga tradición audiovisual.
“México fue de los primeros países que recibió al cine, hubo un periodo en que todos nos desencantamos, pero históricamente siempre estuvo ahí”.
Por eso no hay que asombrarse tanto, indica; sino entender que lo que pasó es que directores como Alejandro González Iñárritu, Alfonso Cuarón o Guillermo del Toro supieron colocarse en un lugar visible. “No era cuestión de falta de talento; era que nadie había sabido ponerse en el espacio indicado”.
Para Garibay, el hecho de que estos artistas hayan decidido seguir desarrollando sus ideas con capital extranjero no significa que le hagan el feo a México. “Guillermo, Alfonso y Alejandro aspiraron a hacer un cine de un carácter universal, y las demandas de ese cine debían ser trabajando en una industria así”.
La visión de estos directores, por mencionar a los tres amigos, indica el especialista, se notaba desde sus primeros trabajos; por ejemplo, “Sólo con tu pareja” (1991) y “Y tu mamá también” (2001) ambas de Alfonso Cuarón, aunque fueron rodadas en México, los relatos son de carácter universal, “por eso tuvieron tanto éxito en otros países. No son de autoconsumo, desde sus orígenes estaban buscando eso y lo más natural es que trataran de hacer cine en una dimensión más grande, es una evolución orgánica, sus mismos relatos les demandaron irse”.
Globalización, un factor
Los Premios Oscar también han cambiado gracias a que cada vez estamos más conectados por medio de plataformas como internet, apunta Garibay. “La Academia ha evolucionado; durante muchos años pensó en términos de autoconsumo y en los británicos, porque se sentían fascinados por el cine británico, era una fiesta de gringos y británicos nada más”.
Ahora, con las redes sociales y la diversidad en géneros, el especialista opina que el mundo se va haciendo más chiquito y llega el punto en que no puedes no ver a gente de otras nacionalidades, etnias o grupos creativos.
“Más allá de pensar que había una malicia, lo que está pasando es un efecto natural, en estos tiempos es más fácil que sepamos lo que hace un director en otra parte del mundo”. También, dice, que hay que recordar que hay otros mexicanos que son importantes para los Oscar como Salma Hayek, Demian Bichir, Eugenio Caballero o Carlos Carrera, quienes han pasado por los premios. “Yo creo que nos impacta más (lo de Iñárritu o Cuarón) porque es una categoría muy importante, mediática”.
En caso de que Alejandro se alzara de nuevo con los Oscar a Mejor película y Mejor director, Garibay piensa que tanto los medios como los que consumen medios entraríamos en un momento de efervescencia. “Que gane dos veces seguidas es significativo, aunque no sé si el efecto favorecería a otros cineastas, porque el mérito sería de Iñárritu. Además, la película por la cual ganaría Alejandro no es mexicana; en cambio, si una película mexicana lograra eso, entonces sí estaría el efecto expansivo”.
Un poco de historia
Este 2016 será un año decisivo para el fotógrafo Emmanuel Lubezki, y es que podría convertirse no sólo en el mexicano con más nominaciones; sino el que posee más estatuillas doradas. Por el momento, comparte el primer sitio con el director de arte Emile Kuri. Ambos han sido ocho veces nominados y cada uno ha ganado dos galardones.
Emile nació en Cuernavaca, Morelos, el 11 de junio de 1907; murió el 10 de octubre de 2000, en Los Ángeles, California. Trabajó como director de arte y gracias a la calidad de su trabajo estuvo nominado al Oscar en ocho ocasiones. Obtuvo la estatuilla dorada por las producciones: “La heredera” (1949) y “20 mil leguas de viaje submarino” (1954). Además, estuvo nominado por: “Silver Queen” (1942), “Carrie” (1952), “Executive Suite” (1954) “The Absent Minded Professor” (1961), “Mary Poppins” (1964) y “Bedknobs and broomsticks” (1971).
Por su parte, Lubezki ha sido nominado en ocho ocasiones y ha ganado dos veces: “La princesita” (1995), “Sleepy Hollow” (1999), “El nuevo mundo” (2005), “Children of Men” (2006) y “The Tree of Life” (2011); se llevó la estatuilla a su casa por “Gravity” (2013) y “Birdman” (2014). Este domingo 28 sabrá si se queda el Oscar a Mejor fotografía por “The Revenant”.
Anthony Quinn también fue un mexicano que hizo historia en el Oscar, el originario de Chihuahua estuvo nominado en cuatro ocasiones y se llevó dos estatuillas por “El loco del pelo rojo” (1956) y “¡Viva Zapata!” (1952).
PARA SABER
Otros nominados y ganadores
• Demián Bichir fue nominado a Mejor actor en 2011 por “A Better Life”.
• Salma Hayek fue nominada a Mejor actriz en 2002 por “Frida”.
• Katy Jurado fue nominada a Mejor actriz de reparto en 1954 por “Broken Lance”.
• Adriana Barraza fue nominada a Mejor actriz de reparto en 2006 por “Babel”.
• Lupita Nyong’o ganó Mejor actriz de reparto en 2013 por “12 años de esclavitud”.
• Eugenio Caballero ganó Mejor Diseño de Producción por “El laberinto del fauno”.
• Gabriel Figueroa fue nominado a Mejor fotografía en 1964 por “La noche de la iguana”.
• “Centinelas del desierto” ganó el Oscar a Mejor Documental Corto en 1971.
• Gonzalo Gavira, nominado a mejores efectos especiales de sonido por “El Exorcista” en 1974.
Con este filme, “El negro”, como lo apodan amigos y conocidos, rompió con una larga sequía de presencia nacional en la contienda más importante del cine de Hollywood. Antes fueron candidatas cuatro cintas nacionales, dos de ellas dirigidas por extranjeros: “Actas de Marusia” (1976) del chileno Miguel Littín; “Tlayucan” (1963) de Luis Alcoriza, de origen español; “Ánimas Trujano” (1962) del mexicano Ismael Rodríguez y “Macario” (1961) del también director mexicano Roberto Gavaldón.
Después de “Amores Perros”, que en México arrasó con 11 premios Ariel, volvieron a ser nominadas en la misma categoría —Mejor película extranjera— “El Crimen del Padre Amaro” (2003) de Carlos Carrera; “El laberinto del Fauno” (2007) del tapatío Guillermo del Toro y “Biutiful” (2011) de Iñárritu; ninguna se llevó la estatuilla dorada.
Sin embargo, la historia comenzó a cambiar en 2014 cuando Alfonso Cuarón ganó el Oscar a Mejor director por “Gravedad” (2013), lo que significó que, por primera vez, esta categoría quedó en manos de un mexicano.
El premio más importante, el de Mejor Película, cayó en 2015 por “Birdman” (2014), la quinta cinta dirigida por “El negro”. El filme también obtuvo el reconocimiento a Mejor director, Mejor guion original y Mejor fotografía.
Pero, ¿cómo fue que los trabajos de los cineastas nacionales pasaron de ser sólo nominadas en categorías extranjeras a arrasar en la industria cinematográfica estadounidense en las candidaturas más importantes?
El especialista en cine Arturo Garibay considera que aunque esta situación es percibida con sorpresa ante la mayoría de los mexicanos, la realidad es que nuestro país tiene una larga tradición audiovisual.
“México fue de los primeros países que recibió al cine, hubo un periodo en que todos nos desencantamos, pero históricamente siempre estuvo ahí”.
Por eso no hay que asombrarse tanto, indica; sino entender que lo que pasó es que directores como Alejandro González Iñárritu, Alfonso Cuarón o Guillermo del Toro supieron colocarse en un lugar visible. “No era cuestión de falta de talento; era que nadie había sabido ponerse en el espacio indicado”.
Para Garibay, el hecho de que estos artistas hayan decidido seguir desarrollando sus ideas con capital extranjero no significa que le hagan el feo a México. “Guillermo, Alfonso y Alejandro aspiraron a hacer un cine de un carácter universal, y las demandas de ese cine debían ser trabajando en una industria así”.
La visión de estos directores, por mencionar a los tres amigos, indica el especialista, se notaba desde sus primeros trabajos; por ejemplo, “Sólo con tu pareja” (1991) y “Y tu mamá también” (2001) ambas de Alfonso Cuarón, aunque fueron rodadas en México, los relatos son de carácter universal, “por eso tuvieron tanto éxito en otros países. No son de autoconsumo, desde sus orígenes estaban buscando eso y lo más natural es que trataran de hacer cine en una dimensión más grande, es una evolución orgánica, sus mismos relatos les demandaron irse”.
Globalización, un factor
Los Premios Oscar también han cambiado gracias a que cada vez estamos más conectados por medio de plataformas como internet, apunta Garibay. “La Academia ha evolucionado; durante muchos años pensó en términos de autoconsumo y en los británicos, porque se sentían fascinados por el cine británico, era una fiesta de gringos y británicos nada más”.
Ahora, con las redes sociales y la diversidad en géneros, el especialista opina que el mundo se va haciendo más chiquito y llega el punto en que no puedes no ver a gente de otras nacionalidades, etnias o grupos creativos.
“Más allá de pensar que había una malicia, lo que está pasando es un efecto natural, en estos tiempos es más fácil que sepamos lo que hace un director en otra parte del mundo”. También, dice, que hay que recordar que hay otros mexicanos que son importantes para los Oscar como Salma Hayek, Demian Bichir, Eugenio Caballero o Carlos Carrera, quienes han pasado por los premios. “Yo creo que nos impacta más (lo de Iñárritu o Cuarón) porque es una categoría muy importante, mediática”.
En caso de que Alejandro se alzara de nuevo con los Oscar a Mejor película y Mejor director, Garibay piensa que tanto los medios como los que consumen medios entraríamos en un momento de efervescencia. “Que gane dos veces seguidas es significativo, aunque no sé si el efecto favorecería a otros cineastas, porque el mérito sería de Iñárritu. Además, la película por la cual ganaría Alejandro no es mexicana; en cambio, si una película mexicana lograra eso, entonces sí estaría el efecto expansivo”.
Un poco de historia
Este 2016 será un año decisivo para el fotógrafo Emmanuel Lubezki, y es que podría convertirse no sólo en el mexicano con más nominaciones; sino el que posee más estatuillas doradas. Por el momento, comparte el primer sitio con el director de arte Emile Kuri. Ambos han sido ocho veces nominados y cada uno ha ganado dos galardones.
Emile nació en Cuernavaca, Morelos, el 11 de junio de 1907; murió el 10 de octubre de 2000, en Los Ángeles, California. Trabajó como director de arte y gracias a la calidad de su trabajo estuvo nominado al Oscar en ocho ocasiones. Obtuvo la estatuilla dorada por las producciones: “La heredera” (1949) y “20 mil leguas de viaje submarino” (1954). Además, estuvo nominado por: “Silver Queen” (1942), “Carrie” (1952), “Executive Suite” (1954) “The Absent Minded Professor” (1961), “Mary Poppins” (1964) y “Bedknobs and broomsticks” (1971).
Por su parte, Lubezki ha sido nominado en ocho ocasiones y ha ganado dos veces: “La princesita” (1995), “Sleepy Hollow” (1999), “El nuevo mundo” (2005), “Children of Men” (2006) y “The Tree of Life” (2011); se llevó la estatuilla a su casa por “Gravity” (2013) y “Birdman” (2014). Este domingo 28 sabrá si se queda el Oscar a Mejor fotografía por “The Revenant”.
Anthony Quinn también fue un mexicano que hizo historia en el Oscar, el originario de Chihuahua estuvo nominado en cuatro ocasiones y se llevó dos estatuillas por “El loco del pelo rojo” (1956) y “¡Viva Zapata!” (1952).
PARA SABER
Otros nominados y ganadores
• Demián Bichir fue nominado a Mejor actor en 2011 por “A Better Life”.
• Salma Hayek fue nominada a Mejor actriz en 2002 por “Frida”.
• Katy Jurado fue nominada a Mejor actriz de reparto en 1954 por “Broken Lance”.
• Adriana Barraza fue nominada a Mejor actriz de reparto en 2006 por “Babel”.
• Lupita Nyong’o ganó Mejor actriz de reparto en 2013 por “12 años de esclavitud”.
• Eugenio Caballero ganó Mejor Diseño de Producción por “El laberinto del fauno”.
• Gabriel Figueroa fue nominado a Mejor fotografía en 1964 por “La noche de la iguana”.
• “Centinelas del desierto” ganó el Oscar a Mejor Documental Corto en 1971.
• Gonzalo Gavira, nominado a mejores efectos especiales de sonido por “El Exorcista” en 1974.