Entretenimiento
Cine del Bosque corre su última película
La sala cinematográfica hoy cerrará sus puertas luego de vivir ayer una nostálgica jornada con ceremonia incluida
Entre amigos, despiden a Cines del Bosque (Crónica)
GUADALAJARA, JALISCO (06/AGO/2010).- Como si se tratara de la despedida de un amigo que se va para siempre, los sentimientos de las personas que asistieron a las últimas funciones de ayer por la tarde al Cine del Bosque, se volvieron incontenibles, ya que luego de 33 años de haber abierto sus puertas al público, y que a partir de hoy un letrero anuncie permanente e indefinidamente la palabra “cerrado”, es imposible evitar el nudo en la garganta.
Son incontables las historias sucedidas en el lobby del cine ubicado sobre la avenida Niños Héroes, en la colonia Arcos Sur. Algunos espectadores venían solteros, cuando apenas eran novios, cuando eran adolescentes y acudían acompañados de sus padres; hoy 33 años después, los hijos de sus hijos, sus nietos, vienen acompañados del abuelo.
Tal es el caso de Fernando Bustamente, quien vino por primera vez en 1977, no recuerda qué día exactamente, “pero llovía. Vine con mi esposa, nos llamó la atención que abrieran un nuevo cine, con una propuesta interesante en su cartelera y que no estuviera en el Centro de la ciudad, como todos los demás. Si mal no recuerdo, daban la película de Cabaret, que aunque no era un estreno, era interesante verla, además de que el pretexto realmente fue conocer este cine”.
Ayer, Fernando asistió acompañado de su esposa, uno de sus hijos y un nieto adolescente, quien apenas tenía tres o cuatro años viniendo al cine, por las películas que le dejaban de tarea en su escuela. “En un principio, venía para hacer un trabajo de la escuela, después le encontré el gusto de venir solo o con mis amigos y estar con la luz apagada, viendo una historia bonita, meterme en la película y salvar a la reina de un calabozo, ayudado por el protagonista. Eso no me sucede con otros cines y que me digan que hoy (ayer) es de las últimas funciones, qué triste la verdad”, lamenta Ulises Bustamante, previo a la proyección de la cinta turca, La caja de pandora, de las 18:15 horas.
Así como esta historia, hay una infinidad para contar sobre la relación que se fomentó entre el espectador y el personal de Cine del Bosque. El pasado miércoles, por ejemplo, cuando se regó como pólvora la noticia del cierre de la sala cinematográfica, cientos de personas acudieron con la señora Bertha Reynoso Guerrero, encargada de la dulcería, a dejarle algún presente, por la atención tan personalizada que brindó durante ocho años que trabajo detrás del mostrador que exhibe, dulces, cacahuates, chocolates, palomitas, sandwiches y refrescos.
Tal fue el caso de la señora Alicia Sahagún, quien sobre la libreta que le regaló a Bertha, le escribió en una tarjeta: “Gracias por el valioso tiempo, y apreciable y agradable presencia en un lugar que fue para mí de un gran consuelo y en el que pude gozar de inolvidables tardes”.
“Son detalles y personas con un corazón muy grande y muy bonito.Uno de aquí se lleva amistades, procuré en ocho años dar mi mejor atención a cada uno de los clientes, para que disfrutaran la película como si estuvieran en su casa. A algunos clientes ya les conocía el gusto y sabía que en el intermedio vendrían por lo mismo de cada función. Aquí venía un público muy especial, muy humano, muy agradecido”, expresa con una sonrisa Bertha Reynoso, mientras prepara sandwiches, “sin chile y con queso, como le gustan a la señora que viene entrando”.
La cuenta regresiva
A la primera corrida, de las 16:00 horas para ver las cintas de La caja de pandora y Him, más allá de la luz, ingresaron apenas 43 personas, sin prisas, pero con ganas de no perderse una de las últimas oportunidades para ver una cinta en el Cine del Bosque.
Laura Belmonte asiste a esta sala cinematográfica desde hace 20 años. Recuerda que vino por primera vez a ver The Wall, de Alan Parker, “era la única sala que la proyectaba, pero estoy casi segura que fue la primera que vi aquí. Siempre este cine se caracterizó por darnos una cartelera con contenido de calidad, que ningún otro te daba a excepción de los Cinematógrafos, pero aquí era como ver cine en la sala de tu casa, entonces hay un cariño especial hacia la sala y al personal, que es increíble”, señala Laura, mientras no puede contener las lágrimas por la tristeza que el causa el cierre de un ciclo en las salas cinematográficas de la ciudad.
Por casualidad Lorena Leyva se enteró que a los cines que asistía cada 15 días, cuando vivía en Guadalajara cerrarían hoy, por lo que además de arreglar asuntos personales, aprovechó la oportunidad para “poder decir que yo fui a una de las últimas funciones del Cine del Bosque. Pasé tantos momentos aquí tan agradables, que era inevitable venir al cierre. No sé qué película proyecten, pero no me quedo fuera”.
Muestras de cariño
Para Francisco Cárdenas Moreno, propietario del Cine del Bosque, es un ciclo que irremediablemente hay que cerrar y que si se echa un vistazo atrás “sólo hay que verlo con alegría y satisfacción”.
Al enterarse de las muestras de cariño que la gente expresa sobre el cine que proyectó por dos años y medio de manera ininterrumpida la película Los niños del cielo, las lágrimas lo traicionan y da un trago a la botella de agua. “No hay palabras para agradecer el cariño de los espectadores que hicieron de Cine del Bosque su cine, yo solamente fui el iniciador de esto, puse un granito de arena, la historia de este cine la fue construyendo la gente. Es difícil encontrar palabras, me piden que no lo cierre, pero qué puedo hacer. El terreno ya no es mío y vienen otros planes para este edificio”, señala Francisco Cárdenas, quien luego de varios rumores sobre el cierre de la sala cinematográfica, hasta el miercóles pasado los confirmó.
Aunque este cine tenía su público, regularmente la taquilla no tenía mayores sobresaltos, a excepción de los jueves que cambiaba la programación de la cartelera. Por ello, algunos espectadores con anticipación compraron sus boletos para una función más tarde, ya que salieran del trabajo o de la escuela.
La añoranza
Bertha Reynoso, la señora de la dulcería, vende lo último que le queda con sentimientos encontrados. “Antier cuando la gente se enteró del cierre vino y casi se acabó los productos. Yo no surtí mucho a principios de semana porque no sabía que ya nos íbamos, surtí para vender en una semana normal, entonces hoy tengo muy poco para vender, dos o tres cosas, es insuficiente”.
Incluso hubo algunos despistados, como Fernando Blanco, quien asistió al cine “porque de vez en cuando me doy mis vueltas a ver una buena película y hoy tenía ganas de pasar la tarde en el cine, pero no sabía que lo cierran mañana (hoy). ¡No me digas eso!, qué mal, no puede ser. ¿A dónde nos vamos a ir todos los que consumimos este tipo de cine? ¿Dónde nos vamos a refugiar de las producciones hollywoodenses? El Cineforo no basta y es una pena que no nos den alternativas”, lamenta.
Teté de la Torre llegó puntual, no podía quedarse fuera, por lo que acudió acompañada de su hija Bárbara. “Es el único cine con una cartelera así de comprometida con el arte y que nos lo quiten, no puede ser. Tengo 30 años viniendo y mi hija, quizás 20, entonces tenemos nuestra historia aquí. Recuerdo que aquí vi Los niños del cielo, Las tortugas pueden volar y un montón más, que no eran sólo de entretenimiento sino que nos invitaban a reflexionar sobre la vida, las relaciones humanas, el planeta e infinidad de temas. Era un cine muy humano”.
A la función de ayer de las 21:15 horas, Francisco Cárdenas prefirió que fuera solamente para los empleados del cine y familiares, con la intención de pasar los últimos momentos juntos en el lugar que se convirtió en su segundo hogar, “porque quién sabe cuándo nos volvamos a ver todos juntos, pero gracias al público por todos estos momentos y al personal de Cine del Bosque”, afirma Cárdenas Moreno, quien empezó este proyecto el 22 de julio de 1977 y que aprovechó la noche de ayer para entregar reconocimientos a los empleados del recinto.
EL INFORMADOR/ Omar Castañeda
GUADALAJARA, JALISCO (06/AGO/2010).- Como si se tratara de la despedida de un amigo que se va para siempre, los sentimientos de las personas que asistieron a las últimas funciones de ayer por la tarde al Cine del Bosque, se volvieron incontenibles, ya que luego de 33 años de haber abierto sus puertas al público, y que a partir de hoy un letrero anuncie permanente e indefinidamente la palabra “cerrado”, es imposible evitar el nudo en la garganta.
Son incontables las historias sucedidas en el lobby del cine ubicado sobre la avenida Niños Héroes, en la colonia Arcos Sur. Algunos espectadores venían solteros, cuando apenas eran novios, cuando eran adolescentes y acudían acompañados de sus padres; hoy 33 años después, los hijos de sus hijos, sus nietos, vienen acompañados del abuelo.
Tal es el caso de Fernando Bustamente, quien vino por primera vez en 1977, no recuerda qué día exactamente, “pero llovía. Vine con mi esposa, nos llamó la atención que abrieran un nuevo cine, con una propuesta interesante en su cartelera y que no estuviera en el Centro de la ciudad, como todos los demás. Si mal no recuerdo, daban la película de Cabaret, que aunque no era un estreno, era interesante verla, además de que el pretexto realmente fue conocer este cine”.
Ayer, Fernando asistió acompañado de su esposa, uno de sus hijos y un nieto adolescente, quien apenas tenía tres o cuatro años viniendo al cine, por las películas que le dejaban de tarea en su escuela. “En un principio, venía para hacer un trabajo de la escuela, después le encontré el gusto de venir solo o con mis amigos y estar con la luz apagada, viendo una historia bonita, meterme en la película y salvar a la reina de un calabozo, ayudado por el protagonista. Eso no me sucede con otros cines y que me digan que hoy (ayer) es de las últimas funciones, qué triste la verdad”, lamenta Ulises Bustamante, previo a la proyección de la cinta turca, La caja de pandora, de las 18:15 horas.
Así como esta historia, hay una infinidad para contar sobre la relación que se fomentó entre el espectador y el personal de Cine del Bosque. El pasado miércoles, por ejemplo, cuando se regó como pólvora la noticia del cierre de la sala cinematográfica, cientos de personas acudieron con la señora Bertha Reynoso Guerrero, encargada de la dulcería, a dejarle algún presente, por la atención tan personalizada que brindó durante ocho años que trabajo detrás del mostrador que exhibe, dulces, cacahuates, chocolates, palomitas, sandwiches y refrescos.
Tal fue el caso de la señora Alicia Sahagún, quien sobre la libreta que le regaló a Bertha, le escribió en una tarjeta: “Gracias por el valioso tiempo, y apreciable y agradable presencia en un lugar que fue para mí de un gran consuelo y en el que pude gozar de inolvidables tardes”.
“Son detalles y personas con un corazón muy grande y muy bonito.Uno de aquí se lleva amistades, procuré en ocho años dar mi mejor atención a cada uno de los clientes, para que disfrutaran la película como si estuvieran en su casa. A algunos clientes ya les conocía el gusto y sabía que en el intermedio vendrían por lo mismo de cada función. Aquí venía un público muy especial, muy humano, muy agradecido”, expresa con una sonrisa Bertha Reynoso, mientras prepara sandwiches, “sin chile y con queso, como le gustan a la señora que viene entrando”.
La cuenta regresiva
A la primera corrida, de las 16:00 horas para ver las cintas de La caja de pandora y Him, más allá de la luz, ingresaron apenas 43 personas, sin prisas, pero con ganas de no perderse una de las últimas oportunidades para ver una cinta en el Cine del Bosque.
Laura Belmonte asiste a esta sala cinematográfica desde hace 20 años. Recuerda que vino por primera vez a ver The Wall, de Alan Parker, “era la única sala que la proyectaba, pero estoy casi segura que fue la primera que vi aquí. Siempre este cine se caracterizó por darnos una cartelera con contenido de calidad, que ningún otro te daba a excepción de los Cinematógrafos, pero aquí era como ver cine en la sala de tu casa, entonces hay un cariño especial hacia la sala y al personal, que es increíble”, señala Laura, mientras no puede contener las lágrimas por la tristeza que el causa el cierre de un ciclo en las salas cinematográficas de la ciudad.
Por casualidad Lorena Leyva se enteró que a los cines que asistía cada 15 días, cuando vivía en Guadalajara cerrarían hoy, por lo que además de arreglar asuntos personales, aprovechó la oportunidad para “poder decir que yo fui a una de las últimas funciones del Cine del Bosque. Pasé tantos momentos aquí tan agradables, que era inevitable venir al cierre. No sé qué película proyecten, pero no me quedo fuera”.
Muestras de cariño
Para Francisco Cárdenas Moreno, propietario del Cine del Bosque, es un ciclo que irremediablemente hay que cerrar y que si se echa un vistazo atrás “sólo hay que verlo con alegría y satisfacción”.
Al enterarse de las muestras de cariño que la gente expresa sobre el cine que proyectó por dos años y medio de manera ininterrumpida la película Los niños del cielo, las lágrimas lo traicionan y da un trago a la botella de agua. “No hay palabras para agradecer el cariño de los espectadores que hicieron de Cine del Bosque su cine, yo solamente fui el iniciador de esto, puse un granito de arena, la historia de este cine la fue construyendo la gente. Es difícil encontrar palabras, me piden que no lo cierre, pero qué puedo hacer. El terreno ya no es mío y vienen otros planes para este edificio”, señala Francisco Cárdenas, quien luego de varios rumores sobre el cierre de la sala cinematográfica, hasta el miercóles pasado los confirmó.
Aunque este cine tenía su público, regularmente la taquilla no tenía mayores sobresaltos, a excepción de los jueves que cambiaba la programación de la cartelera. Por ello, algunos espectadores con anticipación compraron sus boletos para una función más tarde, ya que salieran del trabajo o de la escuela.
La añoranza
Bertha Reynoso, la señora de la dulcería, vende lo último que le queda con sentimientos encontrados. “Antier cuando la gente se enteró del cierre vino y casi se acabó los productos. Yo no surtí mucho a principios de semana porque no sabía que ya nos íbamos, surtí para vender en una semana normal, entonces hoy tengo muy poco para vender, dos o tres cosas, es insuficiente”.
Incluso hubo algunos despistados, como Fernando Blanco, quien asistió al cine “porque de vez en cuando me doy mis vueltas a ver una buena película y hoy tenía ganas de pasar la tarde en el cine, pero no sabía que lo cierran mañana (hoy). ¡No me digas eso!, qué mal, no puede ser. ¿A dónde nos vamos a ir todos los que consumimos este tipo de cine? ¿Dónde nos vamos a refugiar de las producciones hollywoodenses? El Cineforo no basta y es una pena que no nos den alternativas”, lamenta.
Teté de la Torre llegó puntual, no podía quedarse fuera, por lo que acudió acompañada de su hija Bárbara. “Es el único cine con una cartelera así de comprometida con el arte y que nos lo quiten, no puede ser. Tengo 30 años viniendo y mi hija, quizás 20, entonces tenemos nuestra historia aquí. Recuerdo que aquí vi Los niños del cielo, Las tortugas pueden volar y un montón más, que no eran sólo de entretenimiento sino que nos invitaban a reflexionar sobre la vida, las relaciones humanas, el planeta e infinidad de temas. Era un cine muy humano”.
A la función de ayer de las 21:15 horas, Francisco Cárdenas prefirió que fuera solamente para los empleados del cine y familiares, con la intención de pasar los últimos momentos juntos en el lugar que se convirtió en su segundo hogar, “porque quién sabe cuándo nos volvamos a ver todos juntos, pero gracias al público por todos estos momentos y al personal de Cine del Bosque”, afirma Cárdenas Moreno, quien empezó este proyecto el 22 de julio de 1977 y que aprovechó la noche de ayer para entregar reconocimientos a los empleados del recinto.
EL INFORMADOR/ Omar Castañeda