Entretenimiento
Casa decorada con conchas está a la venta
Dedibo a que los dueños no pueden seguir manteniendo una casa cubierta con 116 millones de conchas, deciden venderla
CÓRDOBA, ESPAÑA.- En 1960, Francisco del Río compró dos terrenos destruidos durante la Guerra Civil española para construir una casa en la localidad cordobesa de Montoro y en lugar de encalar y pintar sus paredes y zócalos decidió cubrirla de conchas. Ahora, ha decidido ponerla a la venta porque no puede mantenerla.
Aunque nunca contó con el apoyo de su mujer, este montoreño ha contado a Efe que convenció a ésta de que la gente no se burlaría de ellos por tal hazaña y Francisco, que confiesa ser un "hombre de campo sin saber leer ni escribir", se ha dedicado durante cincuenta años a pegar conchas por todos los rincones de la vivienda.
Sin embargo, su avanzada edad ha hecho que Francisco quiera desprenderse de este monumento que según su propietario contiene alrededor de 116 millones de conchas y ha sido visitado por turistas de todas partes que además han enviado estos elementos decorativos procedentes de España y el resto del mundo.
Del Río lamenta que no reciba ayudas de "ninguna institución que puede colaborar con el mantenimiento y la limpieza de la casa", por eso tanto él como su esposa la han puesto a la venta para poder mudarse a un lugar más cómodo y seguro.
Situada al borde del Guadalquivir y con vistas a la sierra cordobesa, la Casa de Conchas cuenta con dos patios de columnas, una torre, un molino de viento y numerosas motivos ornamentales unidos por un elemento común, las conchas.
Sin embargo, Francisco aún no se siente satisfecho y seguirá colocando conchas en algunos de los rincones que "todavía quedan vacíos", aunque el trabajo ya está "casi acabado", ha destacado.
Los nombres de sus nietos escritos con conchas, el cuadro de una imagen religiosa, el techo de una pequeña cocina con chimenea o la cruz que preside uno de los patios son algunas de las obras que se pueden visitar por tan sólo un euro (1.44 dólares) y que a pesar de los años aún permanecen.
Aunque nunca contó con el apoyo de su mujer, este montoreño ha contado a Efe que convenció a ésta de que la gente no se burlaría de ellos por tal hazaña y Francisco, que confiesa ser un "hombre de campo sin saber leer ni escribir", se ha dedicado durante cincuenta años a pegar conchas por todos los rincones de la vivienda.
Sin embargo, su avanzada edad ha hecho que Francisco quiera desprenderse de este monumento que según su propietario contiene alrededor de 116 millones de conchas y ha sido visitado por turistas de todas partes que además han enviado estos elementos decorativos procedentes de España y el resto del mundo.
Del Río lamenta que no reciba ayudas de "ninguna institución que puede colaborar con el mantenimiento y la limpieza de la casa", por eso tanto él como su esposa la han puesto a la venta para poder mudarse a un lugar más cómodo y seguro.
Situada al borde del Guadalquivir y con vistas a la sierra cordobesa, la Casa de Conchas cuenta con dos patios de columnas, una torre, un molino de viento y numerosas motivos ornamentales unidos por un elemento común, las conchas.
Sin embargo, Francisco aún no se siente satisfecho y seguirá colocando conchas en algunos de los rincones que "todavía quedan vacíos", aunque el trabajo ya está "casi acabado", ha destacado.
Los nombres de sus nietos escritos con conchas, el cuadro de una imagen religiosa, el techo de una pequeña cocina con chimenea o la cruz que preside uno de los patios son algunas de las obras que se pueden visitar por tan sólo un euro (1.44 dólares) y que a pesar de los años aún permanecen.