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Camaleónico Gary Oldman

Desde personajes oscuros hasta elegantes y luminosos, el actor británico no deja de sorprender al público con sus interpretaciones

CIUDADE DE MÉXICO.- Gary Oldman es uno de los villanos favoritos de la pantalla. El actor inglés de 51 años es capaz de convertirse en cualquier personaje, siempre que sea oscuro y “friki”, como su nuevo papel en The book of Eli, que protagoniza al lado de Denzel Washington.

Con una taza de café, Oldman llega a la habitación 618 del Hotel Four Seasons en Beverly Hills para ser entrevistado por su nueva película The book of Eli. Su porte inglés y elegante manera de hablar lo alejan de la oscuridad y cierta villanía que lo ha caracterizado a lo largo de su carrera de 40 años.

En la vida real Gary Oldman es cándido, bromista y risueño. Sin embargo, en las películas puede ser tan oscuro y sanguinario como lo demostró en Drácula, que fue dirigida por Francis Ford Coppola.

Ese toque dark se volvió a dar cuando se adentró en el mundo del controvertido Sid Vicious, bajista de Sex Pistol’s, a quien dio vida. Este personaje murió a los 21 años de edad, de una sobredosis de droga.

Después de dar un pequeño sorbo al café, Gary, de 51 años, recuerda haber hecho en dos ocasiones al nazi Adolfo Hitler. “Y fue en un mismo año. Nunca me había sucedido algo así”, dice.

Pero el también músico de ojos claros radicado en Estados Unidos ha optado alejarse de la luz para encontrarse con personajes oscuros y corruptos como Stansfield, el jefe de la policía en El perfecto asesino, que estelarizó junto a Jean Reno y Natalie Portman.
De igual manera interpretó al ruso Ivan Korshunov, quien decide tomar por asalto el avión presidencial. “Por muchos años he hecho esos personajes, villanos”, comenta el actor que también dio vida al tío de Harry Potter, Sirius Black.

Ha sido visto como el comisionado de la policía de Ciudad Gótica, James Gordon, en la saga de Batman. Próximamente llegará su trabajo en El libro... con un personaje oscuro que surge después de una guerra apocalíptica, en una película dirigida por los hermanos Albert y Allen Hughes.

—¿Qué elementos considera para aceptar un proyecto?
—La historia, el director y después, me intereso en saber cuándo se hará y en dónde. Me gusta estar cerca de la familia (está casado por cuarta ocasión y tiene tres hijos).

—¿Piensa en sus seguidores cuando escoge algún personaje?
—No, digo —toma un respiro profundo y se toma unos segundos para responder—. Creo que a veces se puede tener esa percepción, pero en realidad estas cosas te encuentran a ti.

—Pero seguramente usted ha dado muchos “no” como respuesta a varias ofertas de trabajo.
—Claro, lo he hecho. Incluso diría que he dicho más “no” que “sí”.

—¿Regresaría a trabajar en los foros de la televisión?
—No quiero trabajar de 14 a 16 horas en un día. Eso es una locura. En una ocasión participé en Friends (2001) y fue de ¡oh Dios!... Le decía a mi representante: como que no estoy hecho para esto.

—¿Es más complejo interpretar a un personaje real o uno de ficción?
—Eso depende. Digo, hay ciertas restricciones en personajes de ficción. En cambio, por ejemplo, cuando trabajé en JFK había mucho más material para hacer mi personaje (Lee Harvey Oswald).
 
“Actuar es muy fácil; es lo que hago; tengo el talento para eso. Es como si dijera que para Eric Clapton es difícil tocar la guitarra”
Gary Oldman, actor.

Las inquietudes de Oldman
La música: El actor ha declarado que aunque adora los personajes de ficción aún le falta uno que se acerque a su pasión musical. “Me encantaría poder dar vida a un músico, hacer un personaje que me permita tocar”. Domina instrumentos como la guitarra y el piano.
La ética: A pesar de que ha interpretado a cualquier cantidad de villanos, incluso a uno tan oscuro y polémico como Charles Manson, líder de una secta y asesino en serie, no aceptó el proyecto. “Dije que no. No lo haría por cortesía con mi familia”.

La actuación: Aunque la música lo acercó al arte, la actuación terminó por conquistarlo. “En una ocasión ahorré mi dinero para comprarme una guitarra en 10 dólares. Luego me compré un libro para aprender a tocar música clásica. Me encanta tocar. Pero mi amor por la actuación se dio cuando vi la actuación de Malcolm McDowell en The raging moon (1971). Dije: quiero hacer eso”.

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