Entretenimiento
Adanowsky se reinventa
Adanowsky se encuentra trabajando en México para promover su disco ''Amador'', su más reciente viaje sonoro
CIUDAD DE MÉXICO (27/NOV/2010).- Adanowsky es un ente en constante movimiento en lo artístico y lo mental. El joven artista, quien tiene tres producciones musicales, Étoile Éternelle (2006), El ídolo (2008) y ahora con Amador (2010) ve con buenos ojos los espectáculos donde se ofrecen varias manifestaciones artísticas para un mismo show.
“Como público, ir a un concierto y ver a un músico que sólo toca, y no hace show, me aburro, entonces yo quiero divertir, de eso se trata no, de dar diversión, de hacer soñar a la gente, que se salga de su realidad”.
Para ello, comenta, se plantea un objetivo claro, generar cambios en el público a través de crear un “universo alterno. Yo quiero dar sueños, magia; entonces creo un universo mágico, para que salgan encantados y que cada concierto sea una experiencia, que no sólo sea un concierto; quiero que cuando salgan tengan algo nuevo adentro, quiero que cuando salgan, salgan transformados; ésa es mi meta”.
Dialéctico, como es, señala, siempre está atento a lo que le rodea. “Me nutro de todo lo que he vivido, de todo lo que vi, de las películas, la música, los libros, fiestas; me inspiro de eso, de amigos...”.
Cosa nada fácil para el artista promedio, que muchas veces se aísla en un mundo propio y de allí no sale. “Para ser artista hay que tener mucha cultura y trato de cultivarme y tragar cultura, para estar inspirado”.
“Como público, ir a un concierto y ver a un músico que sólo toca, y no hace show, me aburro, entonces yo quiero divertir, de eso se trata no, de dar diversión, de hacer soñar a la gente, que se salga de su realidad”.
Para ello, comenta, se plantea un objetivo claro, generar cambios en el público a través de crear un “universo alterno. Yo quiero dar sueños, magia; entonces creo un universo mágico, para que salgan encantados y que cada concierto sea una experiencia, que no sólo sea un concierto; quiero que cuando salgan tengan algo nuevo adentro, quiero que cuando salgan, salgan transformados; ésa es mi meta”.
Dialéctico, como es, señala, siempre está atento a lo que le rodea. “Me nutro de todo lo que he vivido, de todo lo que vi, de las películas, la música, los libros, fiestas; me inspiro de eso, de amigos...”.
Cosa nada fácil para el artista promedio, que muchas veces se aísla en un mundo propio y de allí no sale. “Para ser artista hay que tener mucha cultura y trato de cultivarme y tragar cultura, para estar inspirado”.