Economía
Microfinancieras mexicanas atienden a sectores de bajos ingresos de AL
Algunos intermediarios financieros ven en Centro y Sudamérica una oportunidad para el crecimiento de sus negocios
CIUDAD DE MÉXICO (30/DIC/2012).- La industria de las microfinanzas en México ya está en un proceso de maduración, por lo que algunos intermediarios financieros ven en Centro y Sudamérica una oportunidad para continuar el crecimiento de sus negocios.
Entre estas financieras están Grupo Compartamos y Banco Azteca, ambos de capital mayoritariamente mexicano y dedicados a atender al sector de la población de bajos ingresos, ya sea a través de créditos personales de consumo -en el primer caso- o grupales -en el segundo-.
Al respecto, el presidente ejecutivo de Grupo Compartamos, Carlos Labarthe, destaca que hoy en día hay más intermediarios en el mercado, con una mayor oferta y competencia, a diferencia de hace cuatro o cinco años.
Así, este mercado empieza a atenderse de manera relevante, lo que da pie a una industria más madura, eficiente y competitiva, en beneficio de la población de bajos ingresos, que ahora cuenta con mayores opciones de financiamiento.
En entrevista con Notimex, Labarthe afirma que en este contexto de un mercado más maduro, Banco Compartamos consolidará su presencia al ser el primero en ofrecer créditos grupales especialmente a mujeres, pero también aprovechará las similitudes con otros mercados.
"No hemos claudicado en nuestro crecimiento en México, pero obviamente este crecimiento no será como los años anteriores, será más competido, así que pensamos hace unos años que era el momento adecuado para empezar a ver otros países a la par", manifestó.
El directivo detalló que para ello se hizo un análisis sobre qué destinos podrían ser de interés y se determinó que se entraría a países donde hubiera estabilidad económica y política, lo que es fundamental para la industria de las microfinanzas.
Así, agregó, entre los países en donde se contó con estas características estuvieron Guatemala, en donde se empezó de cero y se llevo la marca Compartamos, y en Perú a través de la adquisición de una parte accionaria de la microfinanciera Crear.
En esta expansión, señaló, se encontró una mayor similitud del mercado en Centroamérica que en Sudamérica, pues en esta última, las microfinanzas son más urbanas, de créditos individuales, a diferencia de México que son más de metodología grupales, en contextos rurales y semi-rurales.
Resaltó que una de las ventajas con las que cuenta Perú respecto a México es la existencia de una sociedad de información crediticia nacional, a la que todos los intermediarios financieros están obligados a reportar y consultar, y no sólo los bancos como en México.
En esta búsqueda de nuevos mercados, Carlos Labarthe refiere que se han observado países como El Salvador, en donde tienen un mercado profundo de microfinanzas, pero en un nicho más alto, al atender empresas pequeñas y medianas.
También, dijo, se estudió el mercado de Honduras, pero la violencia que se observa en dicha nación sólo hace que se mantenga en el "radar"; en Brasil hay retos como el idioma, una particular cultura y penetración de servicios financieros de todo tipo.
En Colombia, la existencia de una Ley de Usura o tope de tasas hace imposible la metodología de créditos grupales, por lo que también se mantiene por el momento en el "radar".
Sobre el tema de sobreendeudamiento de este segmento de la población, el directivo aseveró que hasta la fecha no existe un estudio que compruebe que efectivamente esta situación sea "un foco rojo".
"Por más estudios que han hecho, no hay una evidencia dura y concreta de que exista un sobreendeudamiento".
De lo que se habla, argumentó, es de un posible riesgo, pero no de que este fenómeno ya se esté dando, quizá hay alguna plaza con algún tipo de ambiente más competitivo y por ende de sobreendeudamiento, pero nada generalizado.
No obstante, reconoció que si no se hace nada para evitarlo entonces sí puede acabar siendo un problema, ese es el punto importante.
De ahí, subrayó la importancia de que cada actor se haga responsable del rol que juega, como el caso de las instituciones de impulsar una adecuada colocación del préstamo con base en la capacidad del pago del cliente; el usuario que sólo contrate lo que pueda pagar; y las autoridades de establecer las condiciones adecuadas para el desarrollo de esta industria.
Entre estas financieras están Grupo Compartamos y Banco Azteca, ambos de capital mayoritariamente mexicano y dedicados a atender al sector de la población de bajos ingresos, ya sea a través de créditos personales de consumo -en el primer caso- o grupales -en el segundo-.
Al respecto, el presidente ejecutivo de Grupo Compartamos, Carlos Labarthe, destaca que hoy en día hay más intermediarios en el mercado, con una mayor oferta y competencia, a diferencia de hace cuatro o cinco años.
Así, este mercado empieza a atenderse de manera relevante, lo que da pie a una industria más madura, eficiente y competitiva, en beneficio de la población de bajos ingresos, que ahora cuenta con mayores opciones de financiamiento.
En entrevista con Notimex, Labarthe afirma que en este contexto de un mercado más maduro, Banco Compartamos consolidará su presencia al ser el primero en ofrecer créditos grupales especialmente a mujeres, pero también aprovechará las similitudes con otros mercados.
"No hemos claudicado en nuestro crecimiento en México, pero obviamente este crecimiento no será como los años anteriores, será más competido, así que pensamos hace unos años que era el momento adecuado para empezar a ver otros países a la par", manifestó.
El directivo detalló que para ello se hizo un análisis sobre qué destinos podrían ser de interés y se determinó que se entraría a países donde hubiera estabilidad económica y política, lo que es fundamental para la industria de las microfinanzas.
Así, agregó, entre los países en donde se contó con estas características estuvieron Guatemala, en donde se empezó de cero y se llevo la marca Compartamos, y en Perú a través de la adquisición de una parte accionaria de la microfinanciera Crear.
En esta expansión, señaló, se encontró una mayor similitud del mercado en Centroamérica que en Sudamérica, pues en esta última, las microfinanzas son más urbanas, de créditos individuales, a diferencia de México que son más de metodología grupales, en contextos rurales y semi-rurales.
Resaltó que una de las ventajas con las que cuenta Perú respecto a México es la existencia de una sociedad de información crediticia nacional, a la que todos los intermediarios financieros están obligados a reportar y consultar, y no sólo los bancos como en México.
En esta búsqueda de nuevos mercados, Carlos Labarthe refiere que se han observado países como El Salvador, en donde tienen un mercado profundo de microfinanzas, pero en un nicho más alto, al atender empresas pequeñas y medianas.
También, dijo, se estudió el mercado de Honduras, pero la violencia que se observa en dicha nación sólo hace que se mantenga en el "radar"; en Brasil hay retos como el idioma, una particular cultura y penetración de servicios financieros de todo tipo.
En Colombia, la existencia de una Ley de Usura o tope de tasas hace imposible la metodología de créditos grupales, por lo que también se mantiene por el momento en el "radar".
Sobre el tema de sobreendeudamiento de este segmento de la población, el directivo aseveró que hasta la fecha no existe un estudio que compruebe que efectivamente esta situación sea "un foco rojo".
"Por más estudios que han hecho, no hay una evidencia dura y concreta de que exista un sobreendeudamiento".
De lo que se habla, argumentó, es de un posible riesgo, pero no de que este fenómeno ya se esté dando, quizá hay alguna plaza con algún tipo de ambiente más competitivo y por ende de sobreendeudamiento, pero nada generalizado.
No obstante, reconoció que si no se hace nada para evitarlo entonces sí puede acabar siendo un problema, ese es el punto importante.
De ahí, subrayó la importancia de que cada actor se haga responsable del rol que juega, como el caso de las instituciones de impulsar una adecuada colocación del préstamo con base en la capacidad del pago del cliente; el usuario que sólo contrate lo que pueda pagar; y las autoridades de establecer las condiciones adecuadas para el desarrollo de esta industria.