Economía
Los países, de más a menos pacíficos
América Latina está sufriendo niveles mayores de inseguridad, violencia y armamentismo
VEA EL DOCUMENTO COMPLETO
GUADALAJARA, JALISCO (28/JUN/2010).- En la siguiente lista aparecen las 10 naciones con mejor y peor clasificación, todas las evaluadas de América Latina, así como las grandes potencias y los llamados países emergentes BRIC (Brasil, Rusia, India y China), así como Sudáfrica, en la que muchos ojos están puestos ahora por la Copa Mundial.
En términos generales, América Latina está sufriendo niveles mayores de inseguridad, violencia y armamentismo.
Lugar País Puntaje
1 Nueva Zelanda 1.188
2 Islandia 1.212
3 Japón 1.247
4 Austria 1.290
5 Noruega 1.322
6 Irlanda 1.337
7 Dinamarca 1.341
8 Luxemburgo 1.341
9 Finlandia 1.352
10 Suecia 1.354
(...)
14 Canadá 1.392
16 Alemania 1.398
24 Uruguay 1.568
25 España 1.588
26 Costa Rica 1.590
28 Chile 1.616
31 Reino Unido 1.631
32 Francia 1.636
40 Italia 1.701
61 Panamá 1.878
64 Nicaragua 1.924
71 Argentina 1.962
72 Cuba 1.964
77 Paraguay 2.019
80 China 2.034
81 Bolivia 2.037
83 Brasil 2.048
85 Estados Unidos 2.056
89 Perú 2.067
91 Guyana 2.095
93 República Dominicana 2.103
94 Trinidad y Tobago 2.107
98 Jamaica 2.138
101 Ecuador 2.185
103 El Salvador 2.195
107 México 2.216
112 Guatemala 2.258
114 Haití 2.270
121 Sudáfrica 2.380
122 Venezuela 2.387
125 Honduras 2.395
128 India 2.516
138 Colombia 2.787
(...)
140 República de Congo 2.925
141 Chad 2.964
142 Georgia 2.970
143 Rusia 3.013
144 Israel 3.019
145 Pakistán 3.050
146 Sudán 3.125
147 Afganistán 3.252
148 Somalia 3.390
149 Iraq 3.406
FUENTE: Institute for Economics and Peace.
METODOLOGÍA
El índice se compone a partir de la medición y comparación de 23 grandes indicadores. La paz interna constituye 60% del puntaje, y el resto a la paz externa de cada nación.
Los indicadores son: percepción de la delincuencia en la sociedad; por cada 100 mil habitantes, policías, agentes de seguridad y fuerzas armadas, homicidios, encarcelados, armas convencionales y armas pesadas; facilidad de acceso a armas; nivel de conflicto organizados; probabilidad de manifestaciones violentas; crímenes violentos; inestabilidad política; niveles de falta de respeto por los derechos humanos (política de terror de escala); potencial para actividades terroristas; muertes por conflictos organizados; gastos militares como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB); financiamiento para misiones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas; capacidad y sofisticación militar; personas desplazadas; relaciones con los países vecinos; conflictos externos e internos desde 2003, y muertes por conflictos organizados.
FRASE
"La presente investigación señala claramente la sólida relación positiva entre paz y factores críticos para el éxito de las operaciones de negocios, que incluyen tamaño del mercado, estructuras de costos y beneficios".
Georg Kell, director ejecutivo del Pacto Mundial de las Naciones Unidas.
TELÓN DE FONDO
¡Siete billones de dólares por año!
La cifra de lo que se invierte anualmente en armamentismo, delincuencia y acciones que atentan contra la seguridad de la población en el planeta es tan grande, que es difícil imaginársela. Ayuda compararla. De acuerdo con el gobierno estadounidense, la crisis económica internacional ha ocasionado pérdidas por cinco billones de dólares; es decir, 71% de lo que cada 12 meses se invierte en violencia.
Para los negocios, este factor resulta muy importante para decidir en dónde establecerse o con quiénes comerciar; tanto como el costo de mano de obra no calificada y profesional, la corrupción gubernamental o los trámites burocratizados. La comparación de estos factores entre países y regiones para la realización de inversiones es fundamental.
El fenómeno de la inseguridad y la violencia no suele ser coyuntural ni pasajero. Crece donde existen más intereses entrelazados. México tiene poco que presumir, cuando se reconoce que anualmente ingresan al sistema financiero de diez mil millones de dólares, según reconoció la Secretaría de Hacienda, a 29 mil millones de dólares, como puntualizó un estudio binacional divulgado en Estados Unidos.
Este poder económico necesariamente se refleja en violencia, pero también en la escasa creación de empleós. ¿Quién quiere invertir donde la criminalidad es alta y está protegida?
JAC
Análisis: El fin de la fiesta
José Luis de la Cruz Gallegos, director del Centro de Investigación en Economía y Negocios del Tec de Monterrey
La gravedad de los desequilibrios en el sistema financiero internacional es un problema que ha puesto en evidencia la escasa capacidad de supervisión que se tiene, ya no únicamente sobre las empresas y corporaciones, sino que ahora la evidencia hace palpable que países enteros se encuentran al borde de la quiebra.
En este sentido las reglas de austeridad anunciadas por Gran Bretaña corresponden al hecho de que su débito externo rebasa 418% como proporción de su Producto Interno Bruto (PIB).
Puesto en otras palabras, la producción de cuatro años no es suficiente para pagar la cantidad de recursos que han entrado a la economía británica en pro de financiar su consumo, inversión y gasto de gobierno. En el último punto, el déficit fiscal recurrente del Reino Unido ha provocado un débito de 78% como proporción del PIB.
El problema de fondo es que Gran Bretaña no constituye el único caso de dicha situación, ya que Portugal, España, Grecia, Italia y Alemania son otros ejemplos de cómo la Unión Europea se encuentra con compromisos de deuda generados, no sólo por el gobierno. En general todos los países citados tienen desequilibrios externos causados por gastos privados que no eran sustentables con la generación de riqueza propia, y ante lo cual requieren crecientes sumas de capital foráneo para mantener sus patrones de gasto.
Justamente ésta es la razón que ha provocado que la mayoría de ellos hayan anunciado programas de ajuste mediante los cuales intentan mitigar su desequilibrio.
Si bien la Unión Europea y Estados Unidos constituyen los ejemplos más visibles de esta situación, no puede soslayarse el caso de Japón, nación en donde el déficit fiscal rebasa 200% como proporción de su PIB. Sin embargo, en el caso del país oriental debe mencionarse que parte del problema es subsanado por ingresos superiores a los gastos en el sector privado.
No obstante, es evidente que en el mundo ronda la sombra de un quebranto en países considerados como desarrollados. Lo anterior implica que parte de los avances y el bienestar observado en décadas anteriores en dichas naciones fue gracias a las transferencias de dinero que diariamente recibían sus mercados financieros, pero que ante la crisis detonada en 2008 redujeron su valor considerablemente lo cual se conjuntó con la quiebra de las burbujas hipotecarias y financieras que ellos mismo habían generado.
En este sentido, la fiesta de la liquidez ilimitada y del financiamiento casi gratuito ha terminado, y con ello muchos de los países desarrollados han comenzado a ajustarse el cinturón. Debe de entenderse que el problema no es únicamente de finanzas públicas, también lo es del sector privado, por lo que el quebranto no es algo suscitado por el rescate de 2009. En realidad es un problema estructural ocasionado por un modelo económico basado en endeudamiento y en donde el resto del mundo financió el crecimiento y bienestar de los países más desarrollados del orbe.
Con el ajuste estructural anunciado se comienza a disminuir el gasto de gobierno y a ello le seguirán bajas en la inversión y el consumo, lo que conducirá a un 2010 y un 2011 en donde la recuperación económica no tendrá la dinámica esperada. Y esa es la mala noticia para las naciones más pobres, muchas de las cuales dependen de las exportaciones que envían a Estados Unidos, Japón y la Unión Europea.
El antídoto es buscar fortalecer el mercado interno, ya que de otra manera quedarán expuestas a los vaivenes que se gestan en el mundo.
En el caso mexicano, es necesario entender la prioridad del momento: redefinir el modelo económico hacia el crecimiento del mercado interno y dejar de ser competitivos sólo mediante bajos salarios. Es momento de detonar el crecimiento por medio del consumo interno y de fomentar la inversión en el mercado doméstico.
GUADALAJARA, JALISCO (28/JUN/2010).- En la siguiente lista aparecen las 10 naciones con mejor y peor clasificación, todas las evaluadas de América Latina, así como las grandes potencias y los llamados países emergentes BRIC (Brasil, Rusia, India y China), así como Sudáfrica, en la que muchos ojos están puestos ahora por la Copa Mundial.
En términos generales, América Latina está sufriendo niveles mayores de inseguridad, violencia y armamentismo.
Lugar País Puntaje
1 Nueva Zelanda 1.188
2 Islandia 1.212
3 Japón 1.247
4 Austria 1.290
5 Noruega 1.322
6 Irlanda 1.337
7 Dinamarca 1.341
8 Luxemburgo 1.341
9 Finlandia 1.352
10 Suecia 1.354
(...)
14 Canadá 1.392
16 Alemania 1.398
24 Uruguay 1.568
25 España 1.588
26 Costa Rica 1.590
28 Chile 1.616
31 Reino Unido 1.631
32 Francia 1.636
40 Italia 1.701
61 Panamá 1.878
64 Nicaragua 1.924
71 Argentina 1.962
72 Cuba 1.964
77 Paraguay 2.019
80 China 2.034
81 Bolivia 2.037
83 Brasil 2.048
85 Estados Unidos 2.056
89 Perú 2.067
91 Guyana 2.095
93 República Dominicana 2.103
94 Trinidad y Tobago 2.107
98 Jamaica 2.138
101 Ecuador 2.185
103 El Salvador 2.195
107 México 2.216
112 Guatemala 2.258
114 Haití 2.270
121 Sudáfrica 2.380
122 Venezuela 2.387
125 Honduras 2.395
128 India 2.516
138 Colombia 2.787
(...)
140 República de Congo 2.925
141 Chad 2.964
142 Georgia 2.970
143 Rusia 3.013
144 Israel 3.019
145 Pakistán 3.050
146 Sudán 3.125
147 Afganistán 3.252
148 Somalia 3.390
149 Iraq 3.406
FUENTE: Institute for Economics and Peace.
METODOLOGÍA
El índice se compone a partir de la medición y comparación de 23 grandes indicadores. La paz interna constituye 60% del puntaje, y el resto a la paz externa de cada nación.
Los indicadores son: percepción de la delincuencia en la sociedad; por cada 100 mil habitantes, policías, agentes de seguridad y fuerzas armadas, homicidios, encarcelados, armas convencionales y armas pesadas; facilidad de acceso a armas; nivel de conflicto organizados; probabilidad de manifestaciones violentas; crímenes violentos; inestabilidad política; niveles de falta de respeto por los derechos humanos (política de terror de escala); potencial para actividades terroristas; muertes por conflictos organizados; gastos militares como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB); financiamiento para misiones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas; capacidad y sofisticación militar; personas desplazadas; relaciones con los países vecinos; conflictos externos e internos desde 2003, y muertes por conflictos organizados.
FRASE
"La presente investigación señala claramente la sólida relación positiva entre paz y factores críticos para el éxito de las operaciones de negocios, que incluyen tamaño del mercado, estructuras de costos y beneficios".
Georg Kell, director ejecutivo del Pacto Mundial de las Naciones Unidas.
TELÓN DE FONDO
¡Siete billones de dólares por año!
La cifra de lo que se invierte anualmente en armamentismo, delincuencia y acciones que atentan contra la seguridad de la población en el planeta es tan grande, que es difícil imaginársela. Ayuda compararla. De acuerdo con el gobierno estadounidense, la crisis económica internacional ha ocasionado pérdidas por cinco billones de dólares; es decir, 71% de lo que cada 12 meses se invierte en violencia.
Para los negocios, este factor resulta muy importante para decidir en dónde establecerse o con quiénes comerciar; tanto como el costo de mano de obra no calificada y profesional, la corrupción gubernamental o los trámites burocratizados. La comparación de estos factores entre países y regiones para la realización de inversiones es fundamental.
El fenómeno de la inseguridad y la violencia no suele ser coyuntural ni pasajero. Crece donde existen más intereses entrelazados. México tiene poco que presumir, cuando se reconoce que anualmente ingresan al sistema financiero de diez mil millones de dólares, según reconoció la Secretaría de Hacienda, a 29 mil millones de dólares, como puntualizó un estudio binacional divulgado en Estados Unidos.
Este poder económico necesariamente se refleja en violencia, pero también en la escasa creación de empleós. ¿Quién quiere invertir donde la criminalidad es alta y está protegida?
JAC
Análisis: El fin de la fiesta
José Luis de la Cruz Gallegos, director del Centro de Investigación en Economía y Negocios del Tec de Monterrey
La gravedad de los desequilibrios en el sistema financiero internacional es un problema que ha puesto en evidencia la escasa capacidad de supervisión que se tiene, ya no únicamente sobre las empresas y corporaciones, sino que ahora la evidencia hace palpable que países enteros se encuentran al borde de la quiebra.
En este sentido las reglas de austeridad anunciadas por Gran Bretaña corresponden al hecho de que su débito externo rebasa 418% como proporción de su Producto Interno Bruto (PIB).
Puesto en otras palabras, la producción de cuatro años no es suficiente para pagar la cantidad de recursos que han entrado a la economía británica en pro de financiar su consumo, inversión y gasto de gobierno. En el último punto, el déficit fiscal recurrente del Reino Unido ha provocado un débito de 78% como proporción del PIB.
El problema de fondo es que Gran Bretaña no constituye el único caso de dicha situación, ya que Portugal, España, Grecia, Italia y Alemania son otros ejemplos de cómo la Unión Europea se encuentra con compromisos de deuda generados, no sólo por el gobierno. En general todos los países citados tienen desequilibrios externos causados por gastos privados que no eran sustentables con la generación de riqueza propia, y ante lo cual requieren crecientes sumas de capital foráneo para mantener sus patrones de gasto.
Justamente ésta es la razón que ha provocado que la mayoría de ellos hayan anunciado programas de ajuste mediante los cuales intentan mitigar su desequilibrio.
Si bien la Unión Europea y Estados Unidos constituyen los ejemplos más visibles de esta situación, no puede soslayarse el caso de Japón, nación en donde el déficit fiscal rebasa 200% como proporción de su PIB. Sin embargo, en el caso del país oriental debe mencionarse que parte del problema es subsanado por ingresos superiores a los gastos en el sector privado.
No obstante, es evidente que en el mundo ronda la sombra de un quebranto en países considerados como desarrollados. Lo anterior implica que parte de los avances y el bienestar observado en décadas anteriores en dichas naciones fue gracias a las transferencias de dinero que diariamente recibían sus mercados financieros, pero que ante la crisis detonada en 2008 redujeron su valor considerablemente lo cual se conjuntó con la quiebra de las burbujas hipotecarias y financieras que ellos mismo habían generado.
En este sentido, la fiesta de la liquidez ilimitada y del financiamiento casi gratuito ha terminado, y con ello muchos de los países desarrollados han comenzado a ajustarse el cinturón. Debe de entenderse que el problema no es únicamente de finanzas públicas, también lo es del sector privado, por lo que el quebranto no es algo suscitado por el rescate de 2009. En realidad es un problema estructural ocasionado por un modelo económico basado en endeudamiento y en donde el resto del mundo financió el crecimiento y bienestar de los países más desarrollados del orbe.
Con el ajuste estructural anunciado se comienza a disminuir el gasto de gobierno y a ello le seguirán bajas en la inversión y el consumo, lo que conducirá a un 2010 y un 2011 en donde la recuperación económica no tendrá la dinámica esperada. Y esa es la mala noticia para las naciones más pobres, muchas de las cuales dependen de las exportaciones que envían a Estados Unidos, Japón y la Unión Europea.
El antídoto es buscar fortalecer el mercado interno, ya que de otra manera quedarán expuestas a los vaivenes que se gestan en el mundo.
En el caso mexicano, es necesario entender la prioridad del momento: redefinir el modelo económico hacia el crecimiento del mercado interno y dejar de ser competitivos sólo mediante bajos salarios. Es momento de detonar el crecimiento por medio del consumo interno y de fomentar la inversión en el mercado doméstico.