Economía
El peso fuerte propicia un crecimiento débil
La Secretaría de Hacienda tuvo que ajustar a la baja el desarrollo del país; causas estructurales impiden tasas competitivas
GUADALAJARA, JALISCO (24/MAY/2013).- La economía mexicana vive una paradoja difícil de explicar: la fortaleza del peso como moneda es la principal razón de la desaceleración económica del primer semestre de 2013. Según datos de la Secretaría de Hacienda y del economista del Centro de Investigaciones y Docencia Económicas (CIDE), Raúl Aníbal Feliz, la tasa de crecimiento económico del primer semestre de 2013 en el país ronda los dos puntos porcentuales, lo que significa una reducción a la mitad del nivel de crecimiento que alcanzó México en 2012. Esto significa que la economía nacional se desacelera, es decir que sigue creciendo, pero a un paso más lento.
Esta coyuntura no se extenderá por mucho tiempo. Los indicadores del reloj económico del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) muestran que los datos económicos del país tendrán una recuperación en el segundo semestre de este año. La tendencia es a que la economía mexicana alcance un crecimiento de entre 3.5% y 4% en el segundo semestre de 2013, lo que representaría un crecimiento total de 3.1% en todo el año. Sin embargo, esta tasa es inferior al promedio mundial de crecimiento (3.5%) e incluso, inferior a la tasa conseguida por México en 2012 (3.9%).
Una de las principales razones que explican el debilitamiento del crecimiento económico de México es la apreciación del peso a nivel internacional. La imagen en el mundo (como un país estable económica y políticamente) ha provocado que la moneda mexicana comience a fortalecerse con relación al dólar. De alcanzar cerca de 14 pesos en julio del año pasado, cuando el país estaba en periodo electoral, ahora el tipo de cambio se ubica entre 12.24 y 12.31 pesos por dólar, uno de los niveles más bajos en los últimos años.
Este fortalecimiento del peso tiene dos caras: hace las exportaciones mexicanas menos competitivas (parte negativa), pero hace que los productos importados sean más baratos, con los consecuentes mejores precios para el consumidor (aspecto positivo).
Distintos economistas han señalado que el peso aún tiene un terreno de fortalecimiento por recorrer; sin embargo, cuando cambie el contexto internacional, seguramente el peso retornará a sus niveles históricos.
El escenario mundial favorece el posicionamiento económico del país. La Unión Europea lleva 18 meses en crecimiento negativo y cuando menos la mitad de los países socios está en recesión. Los altos costos del empleo y el despido en Europa, así como la inestabilidad económica en algunas naciones de América Latina, han provocado que México sea visto como una opción interesante para invertir. En el mismo tenor, se prevé que Asia, el motor del crecimiento mundial en los últimos 20 años, comience un proceso de estabilización de su crecimiento, en tasas cercanas a ocho por ciento.
México está aprovechando la apuesta por las bajas de tasas de interés en otras regiones del mundo. Mientras Estados Unidos y la Unión Europea sigan con una política de tasas de interés al mínimo, México es un potencial receptor de inversiones que buscan tasas más altas y con un riesgo moderado. De la misma manera, los indicadores macroeconómicos juegan a favor del país: inflación controlada, deuda acotada, nulos problemas de liquidez y un Banco Central sólido.
Sin embargo, esta ortodoxia económica ha demostrado que tiene un límite en materia de crecimiento. México necesita más crédito, más competencia, más inversión pública y reformas en sectores estratégicos. Estudios del Fondo Monetario Internacional (FMI) apuntan a que el país necesita una serie de reformas para crecer a tasas superiores a 5%. La energética y, la recientemente aprobada, de telecomunicaciones, son dos de las reformas paradigmáticas que pueden impulsar el crecimiento.
La tasa de crecimiento sigue siendo muy baja para las necesidades del país. Según datos del Inegi, México aumentó su población en casi 10% en el periodo 2005-2010. En ese mismo lapso, la economía del país creció cerca de 11% global (tomando en cuenta la caída de 6% en 2009). Eso quiere decir que el crecimiento real del país de 2005 a 2010 fue de 1%, una tasa que imposibilita la generación de empleos, la reducción de la pobreza y la consolidación de una incipiente clase media. En 2011, 2012 y lo que se espera de 2013, las cifras son mejores, pero aún bajas. En estos tres años, la economía del país daría un salto de 10.8%, pero si se le quita el crecimiento poblacional, la economía se expande en términos reales poco más de 5%. Sin embargo, estas tasas de 2010 a la fecha son posibles por el rebote de la crisis, no necesariamente son sustentables a mediano plazo.
ANÁLISIS DE EXPERTOS
Ignacio Román, ITESO
Lo importante no es crecer a tasas competitivas. Evidentemente sí, pero no para más allá de las creencias, los competitivas), sino que lo que crezca se distribuya mejor y conduzca a una mejora en la calidad de vida. Enunciaría cuatro factores: 1.- Enorme dependencia y vulnerabilidad del sector externo, particularmente del norteamericano. 2.- La enorme concentración del mercado en empresas gigantescas 3.- La pésima distribución del ingreso y de la riqueza. 4.- La prácticamente nula inversión en investigación y desarrollo local. Fortalecer más a las empresas de mayor poder, sino reduciéndoselo, para permitir mayor esfuerzo emprendedor y de mipymes. Se requiere elevar proporcionalmente más los salarios de los estratos de ingreso más bajo y de las regiones más pobres.
Resultados macroeconómicos demuestran el fracaso en la esfera real de la economía (crecimiento del PIB, distribución del ingreso, generación de empleo decente, poder adquisitivo, sustentabilidad, etcétera).
La evolución aparentemente positiva se ha circunscrito sólo a la esfera financiera, y no está claro que se deba a la ortodoxia macroeconómica.
Pablo Pineda, UdeG
Soy de los que piensan que las siguientes son las tareas a atender: a. reforma fiscal (recaudamos un vergonzoso 11-12% del PIB, menos de la mitad de lo que recauda Brasil, por ejemplo); b. reformas competitividad; c. reformas legales en materia de tenencia de la tierra que profundicen las emprendidas con Salinas y que al darle certeza jurídica a sus tenedores alienten mayor inversión; d. fortalecer el estado de derecho; e. impulso serio a la eficiencia, transparencia y el fortalecimiento del mercado interno siempre es conveniente, la pregunta cómo hacerlo. Yo soy de los que creen en las bondades de la competencia que, si es bien instrumentada, necesariamente conducen a la eficiencia. Para fortalecer el mercado interno -que atraviesa necesariamente por la mejora del ingreso- es necesario elevar la productividad y competitividad de nuestra planta La estabilidad macro es una precondición para la certidumbre. Más en general, no creo que el problema sea la “ortodoxia” económica (finanzas públicas sanas, no sobreevaluación, participación prudente y acotada del estado en la economía...) ni creo per se que la intervención pública sea buena -o mala- por definición, más bien dudo de la eficiencia de tales intervenciones en gobiernos que, como los nuestros, no sólo no tienen los rendición de cuentas del ejercicio del gasto público productiva. Mejores cuadros sino que tampoco operan con la suficiente transparencia y rendición de cuentas.
CLAVES
¿Por qué se desacelera?
Peso-alto La moneda de México está bien cotizada a nivel mundial. Pero un peso fuerte significa exportaciones menos competitivas. La economía mexicana depende altamente de las exportaciones.
Interés-alto El Banco de México no ha decidido relajar su política de altas tasas de interés. Eso no permite que sean demandados más pesos y que automáticamente se deprecie el peso.
Poco-crédito Ya sea por temas jurídicos o de concentración de mercado, México es un país con poco acceso al crédito, un freno a inversiones.
Concentración La economía mexicana está altamente concentrada. Los sectores dinámicos de la economía están controlados por pocas empresas.
Diseño-del-Banxico El Banco de México, a diferencia de la Reserva Federal de Estados Unidos, no está mandatado para promover el crecimiento económico. Su único objetivo es mantener la inflación en niveles adecuados.
Sigue: #debateinformador
¿El panorama negativo de la economía mexicana ha afectado su situación personal?
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Esta coyuntura no se extenderá por mucho tiempo. Los indicadores del reloj económico del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) muestran que los datos económicos del país tendrán una recuperación en el segundo semestre de este año. La tendencia es a que la economía mexicana alcance un crecimiento de entre 3.5% y 4% en el segundo semestre de 2013, lo que representaría un crecimiento total de 3.1% en todo el año. Sin embargo, esta tasa es inferior al promedio mundial de crecimiento (3.5%) e incluso, inferior a la tasa conseguida por México en 2012 (3.9%).
Una de las principales razones que explican el debilitamiento del crecimiento económico de México es la apreciación del peso a nivel internacional. La imagen en el mundo (como un país estable económica y políticamente) ha provocado que la moneda mexicana comience a fortalecerse con relación al dólar. De alcanzar cerca de 14 pesos en julio del año pasado, cuando el país estaba en periodo electoral, ahora el tipo de cambio se ubica entre 12.24 y 12.31 pesos por dólar, uno de los niveles más bajos en los últimos años.
Este fortalecimiento del peso tiene dos caras: hace las exportaciones mexicanas menos competitivas (parte negativa), pero hace que los productos importados sean más baratos, con los consecuentes mejores precios para el consumidor (aspecto positivo).
Distintos economistas han señalado que el peso aún tiene un terreno de fortalecimiento por recorrer; sin embargo, cuando cambie el contexto internacional, seguramente el peso retornará a sus niveles históricos.
El escenario mundial favorece el posicionamiento económico del país. La Unión Europea lleva 18 meses en crecimiento negativo y cuando menos la mitad de los países socios está en recesión. Los altos costos del empleo y el despido en Europa, así como la inestabilidad económica en algunas naciones de América Latina, han provocado que México sea visto como una opción interesante para invertir. En el mismo tenor, se prevé que Asia, el motor del crecimiento mundial en los últimos 20 años, comience un proceso de estabilización de su crecimiento, en tasas cercanas a ocho por ciento.
México está aprovechando la apuesta por las bajas de tasas de interés en otras regiones del mundo. Mientras Estados Unidos y la Unión Europea sigan con una política de tasas de interés al mínimo, México es un potencial receptor de inversiones que buscan tasas más altas y con un riesgo moderado. De la misma manera, los indicadores macroeconómicos juegan a favor del país: inflación controlada, deuda acotada, nulos problemas de liquidez y un Banco Central sólido.
Sin embargo, esta ortodoxia económica ha demostrado que tiene un límite en materia de crecimiento. México necesita más crédito, más competencia, más inversión pública y reformas en sectores estratégicos. Estudios del Fondo Monetario Internacional (FMI) apuntan a que el país necesita una serie de reformas para crecer a tasas superiores a 5%. La energética y, la recientemente aprobada, de telecomunicaciones, son dos de las reformas paradigmáticas que pueden impulsar el crecimiento.
La tasa de crecimiento sigue siendo muy baja para las necesidades del país. Según datos del Inegi, México aumentó su población en casi 10% en el periodo 2005-2010. En ese mismo lapso, la economía del país creció cerca de 11% global (tomando en cuenta la caída de 6% en 2009). Eso quiere decir que el crecimiento real del país de 2005 a 2010 fue de 1%, una tasa que imposibilita la generación de empleos, la reducción de la pobreza y la consolidación de una incipiente clase media. En 2011, 2012 y lo que se espera de 2013, las cifras son mejores, pero aún bajas. En estos tres años, la economía del país daría un salto de 10.8%, pero si se le quita el crecimiento poblacional, la economía se expande en términos reales poco más de 5%. Sin embargo, estas tasas de 2010 a la fecha son posibles por el rebote de la crisis, no necesariamente son sustentables a mediano plazo.
ANÁLISIS DE EXPERTOS
Ignacio Román, ITESO
Lo importante no es crecer a tasas competitivas. Evidentemente sí, pero no para más allá de las creencias, los competitivas), sino que lo que crezca se distribuya mejor y conduzca a una mejora en la calidad de vida. Enunciaría cuatro factores: 1.- Enorme dependencia y vulnerabilidad del sector externo, particularmente del norteamericano. 2.- La enorme concentración del mercado en empresas gigantescas 3.- La pésima distribución del ingreso y de la riqueza. 4.- La prácticamente nula inversión en investigación y desarrollo local. Fortalecer más a las empresas de mayor poder, sino reduciéndoselo, para permitir mayor esfuerzo emprendedor y de mipymes. Se requiere elevar proporcionalmente más los salarios de los estratos de ingreso más bajo y de las regiones más pobres.
Resultados macroeconómicos demuestran el fracaso en la esfera real de la economía (crecimiento del PIB, distribución del ingreso, generación de empleo decente, poder adquisitivo, sustentabilidad, etcétera).
La evolución aparentemente positiva se ha circunscrito sólo a la esfera financiera, y no está claro que se deba a la ortodoxia macroeconómica.
Pablo Pineda, UdeG
Soy de los que piensan que las siguientes son las tareas a atender: a. reforma fiscal (recaudamos un vergonzoso 11-12% del PIB, menos de la mitad de lo que recauda Brasil, por ejemplo); b. reformas competitividad; c. reformas legales en materia de tenencia de la tierra que profundicen las emprendidas con Salinas y que al darle certeza jurídica a sus tenedores alienten mayor inversión; d. fortalecer el estado de derecho; e. impulso serio a la eficiencia, transparencia y el fortalecimiento del mercado interno siempre es conveniente, la pregunta cómo hacerlo. Yo soy de los que creen en las bondades de la competencia que, si es bien instrumentada, necesariamente conducen a la eficiencia. Para fortalecer el mercado interno -que atraviesa necesariamente por la mejora del ingreso- es necesario elevar la productividad y competitividad de nuestra planta La estabilidad macro es una precondición para la certidumbre. Más en general, no creo que el problema sea la “ortodoxia” económica (finanzas públicas sanas, no sobreevaluación, participación prudente y acotada del estado en la economía...) ni creo per se que la intervención pública sea buena -o mala- por definición, más bien dudo de la eficiencia de tales intervenciones en gobiernos que, como los nuestros, no sólo no tienen los rendición de cuentas del ejercicio del gasto público productiva. Mejores cuadros sino que tampoco operan con la suficiente transparencia y rendición de cuentas.
CLAVES
¿Por qué se desacelera?
Peso-alto La moneda de México está bien cotizada a nivel mundial. Pero un peso fuerte significa exportaciones menos competitivas. La economía mexicana depende altamente de las exportaciones.
Interés-alto El Banco de México no ha decidido relajar su política de altas tasas de interés. Eso no permite que sean demandados más pesos y que automáticamente se deprecie el peso.
Poco-crédito Ya sea por temas jurídicos o de concentración de mercado, México es un país con poco acceso al crédito, un freno a inversiones.
Concentración La economía mexicana está altamente concentrada. Los sectores dinámicos de la economía están controlados por pocas empresas.
Diseño-del-Banxico El Banco de México, a diferencia de la Reserva Federal de Estados Unidos, no está mandatado para promover el crecimiento económico. Su único objetivo es mantener la inflación en niveles adecuados.
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