Tony Romo en cinco momentos inolvidables
Era un jugador atlético, capaz de dar vuelta a los partidos en el último momento y un líder natural, pero también el hombre que fracasaba en los momentos clave: así termina la era del jefe de los Vaqueros
GUADALAJARA, JAL (04/ABR/2017).- Llegó el momento: luego de 14 años de ser el líder natural de los Vaqueros de Dallas, Tony Romo finalmente deja el equipo, según todas las señales de un martes en el que el mariscal de campo incluso lució su nuevo saco con el logo de la cadena CBS, a donde al parecer se irá como analista deportivo. Mientras los fans atestiguan el final de una era y el comienzo de otra para esta franquicia de la NFL, recordamos cinco momentos que definieron el perfil de este jugador de futbol americano.
5 El adiós
Es el 15 de noviembre de 2016 y no es ni el adiós oficial, ni la rueda de prensa, ni ninguna ceremonia, sino un simple discurso por escrito de Romo, que lee sin haberlo consultado con el equipo. “Dak Prescott se ha ganado el derecho de ser nuestro mariscal de campo. Por difícil que me resulte decirlo, él se lo ganó”. El quarterback novato acababa de liderar un triunfo épico contra los Acereros y para todos estaba claro que la vida en Vaqueros estaba cambiando.
4 Último cuarto “a la Romo”
Vaqueros-Buffalo, lunes por la noche en 2007. Cinco intercepciones. Los comentaristas del futbol recuerdan esta amarga noche a la que no habría sobrevivido un jugador promedio. Pero Tony Romo recuperó el ritmo de los Vaqueros después de tres espantosos cuartos y en, el último, le dio la vuelta al partido. Terminó 25-24, un clásico juego “a la Romo”: incansable, resistente hasta el fin, emocionante.
3 Manos de mantequilla
Es un juego de comodín de la temporada 2006-2007. Quedan 1:19 minutos en el reloj y los Vaqueros pierden 21-20 contra los Halcones Marinos, pero están por patear un gol de campo desde la yarda 21. ¿Qué puede salir mal? Tony se anota para sostener el ovoide. Lo acomoda. Y suelta el balón. El desastre. Romo se levanta y corre un poco antes de dejarse caer con todo el peso de su maldición encima: desde entonces sabemos que Romo pierde los partidos clave.
2 Todo iba bien hasta que…
2013. Frente a frente con el gran Peyton Manning en medio de una lluvia de anotaciones: van 96 puntos, 48-48, y Romo lleva cinco touchdowns con 504 yardas. Mucha gente lo recuerda como el mejor de sus juegos en los últimos años. Es la última jugada antes de la pausa de los dos minutos. Romo lanza un riflazo de miedo... y lo interceptan. Gana Broncos de Denver y la crece la leyenda de la mala suerte del líder vaquero. Vea el video desde el 2:40.
1 Él puede
Vea el siguiente video a partir del minuto 4:30. Quedan 56 segundos en la primera mitad de un Carneros-Vaqueros en 2007 y el partido está trabado, empatado a 7. Ese minuto restante es una demostración de cuán asombroso podía ser Romo, un mariscal con calma mental para sacar al equipo de atolladeros. El centro saca la jugada y el balón vuela metros sobre la cabeza de Romo. Rebota yardas atrás. Romo vuelve a aventarlo. Tiene dos rivales encima, recoge el ovoide y gana algunas yardas todavía. Ése era Romo: el hombre para el que nada estaba perdido.