Deportes
Fiesta Panamericana en Guadalajara
Etapa cinco de la carrera Panamericana Guadalajara 2010
GUADALAJARA, JALISCO (27/OCT/2010).- Son 4 y 10 de la tarde, el público está expectante y llegan los primeros coches del rally. Plaza Andares se vuelve un estacionamiento de fanáticos y comentaristas de banqueta. Bonitas mujeres comentan lo hermoso que son los autos. Algunas otras los tachan de coches viejitos. Pecata minuta ante el gran escenario que se presenta en esta ciudad.
Algunos comensales de los finos y costosos restaurantes no se arremolinan en las ventanas. Prefieren tomar firmemente su Fetuccini, mientras uno a uno se perfilan los autos clásicos que van haciendo su aparición.
Una hora más tarde, las edecanes ya nos parecen familiares y los pilotos junto con sus copilotos se codean con los mundanos amantes de los autos. Algunos se fotografían con sus ídolos de antaño, algunos otros se preguntan quién es quién.
Sin embargo, todos coincidimos en un mismo lugar, la Etapa Cinco de la Carrera Panamericana 2010.
Son poco más de las seis de la tarde y la gente está esparcida por toda la plaza. Los comensales de esos finos restaurantes están en su último cigarro, quizá presumiendo alguna vieja hazaña con el auto de papá. Pero la mayoría que estamos de pie, en este imponente escenario, no nos cansamos de ver los autos que posan como si fuera una gran exhibición de raros especímenes.
Al final, los medios comienzan a retirarse con las manos vacías, al desconocer hasta esta noche, los resultados. Incluso, saber sobre los accidentes que no faltan en este tipo de carreras.
Mañana temprano, 10 de la mañana, es la cita nuevamente en Andares para salir corriendo hacia Aguascalientes, donde la Planta de Nissan nos espera para vivir nuevamente la llegada de estos sensacionales coches, algunos clásicos, otros no tanto, de la competición mas importante que se celebra en nuestro país.
Algunos comensales de los finos y costosos restaurantes no se arremolinan en las ventanas. Prefieren tomar firmemente su Fetuccini, mientras uno a uno se perfilan los autos clásicos que van haciendo su aparición.
Una hora más tarde, las edecanes ya nos parecen familiares y los pilotos junto con sus copilotos se codean con los mundanos amantes de los autos. Algunos se fotografían con sus ídolos de antaño, algunos otros se preguntan quién es quién.
Sin embargo, todos coincidimos en un mismo lugar, la Etapa Cinco de la Carrera Panamericana 2010.
Son poco más de las seis de la tarde y la gente está esparcida por toda la plaza. Los comensales de esos finos restaurantes están en su último cigarro, quizá presumiendo alguna vieja hazaña con el auto de papá. Pero la mayoría que estamos de pie, en este imponente escenario, no nos cansamos de ver los autos que posan como si fuera una gran exhibición de raros especímenes.
Al final, los medios comienzan a retirarse con las manos vacías, al desconocer hasta esta noche, los resultados. Incluso, saber sobre los accidentes que no faltan en este tipo de carreras.
Mañana temprano, 10 de la mañana, es la cita nuevamente en Andares para salir corriendo hacia Aguascalientes, donde la Planta de Nissan nos espera para vivir nuevamente la llegada de estos sensacionales coches, algunos clásicos, otros no tanto, de la competición mas importante que se celebra en nuestro país.