Deportes
Eli Manning, la estrella que brilló en Dallas
El quarterback de los Gigantes comandó al equipo en el último cuarto a remontar una desventaja de 12 puntos ante Vaqueros para ganar el partido
ESTADOS UNIDOS (13/DIC/2011).- Eli Manning aprendió mucho cuando era un pequeño niño. Y si tomamos en cuenta que en su casa veía volar más ovoides que moscas, y escuchaba y hablaba más de futbol americano que el mismo abecedario, pues entonces era muy probable que el pequeño Eli pudo haberse aprendido un libro de jugadas completito, tal vez de los Santos de Nueva Orleáns o de los Petroleros de Houston.
El bagaje de Eli Manning de futbol americano es mucho. Sus ojos vieron jugar por más de una década a su padre Archie Manning en la NFL con Nueva Orleáns y con Houston. Y después, en plena pubertad vio la calidad en los brazos que tenían sus hermanos mayores Cooper y Peyton. A Cooper, desafortunadamente, lo vio lesionarse y perderse una carrera como profesional; a Peyton lo vio tener éxito en la universidad, cuando apenas él triunfaba en la preparatoria.
Archie Manning nunca supo lo que es ser campeón, pero sus números dicen que tuvo un paso brillante por los emparrillados. Peyton, el segundo hermano mayor de la familia, debutó primero en la NFL, y también fue campeón antes que Eli. Pero el tercero de los Manning inclinó después la balanza.
Con tres temporadas completas jugadas como profesional, Eli se graduó con honores en la NFL al quedar campeón venciendo a los invictos Patriotas de Nueva Inglaterra de la temporada 2007. La primera y única derrota de los monstruosos Patriotas de toda esa temporada llegó cortesía de Eli y los Gigantes al vencerlos en las últimas jugadas del partido.
Eli Manning le aprendió mucho a su padres y a sus hermanos, vio de todo con ellos, meno una cosa: el ver partidos al filo de la silla y al borde de un colapso emocional. Eso sí, a Eli Manning le podrían apodar “El Señor Cardiaco”, pues muchos de sus partidos los termina ganando o perdiendo en los últimos segundos, y eso no lo heredó de su padre.
Seguro que más de algún aficionado a los Gigantes ha de haber visitado ya un hospital presentando taquicardias y argumentando que el motivo fue haber visto un encuentro cerrado de los Gigantes de Nueva York.
El domingo Eli Manning no perdió esta costumbre ante el acérrimo rival, Vaqueros de Dallas, en un partido que tenía muchas implicaciones: era vital para las aspiraciones de postemporada para Gigantes; era el partido en el que el entrenador en jefe, Tom Coughlin, se jugaba la chamba, y pudo haber sido un año en el que los playoffs, tras muchos años de no suceder, habrían quedado sin algún Manning en la fase final (aunque esto todavía puede pasar).
Eli salió inspirado, apurado por sobrevivir pero sin perder el aplomo, bajo mucha presión pero sin perder la elegancia que lo caracteriza, y con el equipo de la estrella solitaria enfrente, en territorio enemigo (Cowboys Stadium), pero no tuvo miedo y ofreció el mejor partido de la temporada y su más oportuna actuación.
Finalmente, Eli Manning lanzó 400 yardas en la casa de los Vaqueros, con dos pases de anotación, que bien les valió para escaparse con un triunfo que si bien no les da el pase a postemporada, sí les da el momento anímico y los deja con el control de dirigir su destino hacia los playoffs.
Sin embargo, el crédito que pudo haberse ganado Manning por este triunfo, no habría resaltado si no fuese por el defensivo de Gigantes, Jason Pierre-Paul.
En los segundos finales del partido, Pierre-Paul bloqueó un gol de campo del pateador de Vaqueros, Dan Bailey, quien previo al bloqueo había fallado un intento de 47 yardas, pero que se repitió ya que Gigantes había pedido tiempo fuera previo al inicio de esa jugada.
“Fue un gran triunfo para nosotros, de eso no hay duda. Salimos del estadio muy emocionados. Ya teníamos mucho tiempo de no tener ese sentimiento de la victoria”, expresó Manning al referirse sobre la racha de cuatro derrotas que venían arrastrando y que cortaron el domingo por la noche en Dallas.
En la página oficial de los Gigantes de Nueva York, salen los números de una votación que hicieron con sus aficionados para determinar al jugador de la Semana 14 y el resultado no favorece a Eli Manning, y el que sacó el mayor porcentaje fue Pierre-Paul con un 95% de las votaciones, por el bloqueo heroico de la patada del intento de gol de campo de Vaqueros; después el sigue el corredor Brandon Jacobs, con un 4% y Manning con un 1%.
El bloquear una patada de gol de campo para ganar un partido no es cosa de todos los días, es casi un milagro. Sin embargo, el quarterback es el capitán que debe llevar a su equipo a buen puerto y Manning lo hizo. Pero la titánica remontada de Gigantes en el último cuarto comandada por Manning, no fue la primera vez en la temporada. Con la del domingo, Eli sumó seis veces en esta campaña (récord de equipo) en las que consigue dar vuelta al marcador, encontrándose en desventaja iniciando el cuarto periodo.
Entonces, si la temporada hasta el momento contara esa encuesta para determinar al Jugador Más Valioso en la página oficial de Gigantes, tal vez Manning tendría ese 96% de votos de los aficionados.
El bagaje de Eli Manning de futbol americano es mucho. Sus ojos vieron jugar por más de una década a su padre Archie Manning en la NFL con Nueva Orleáns y con Houston. Y después, en plena pubertad vio la calidad en los brazos que tenían sus hermanos mayores Cooper y Peyton. A Cooper, desafortunadamente, lo vio lesionarse y perderse una carrera como profesional; a Peyton lo vio tener éxito en la universidad, cuando apenas él triunfaba en la preparatoria.
Archie Manning nunca supo lo que es ser campeón, pero sus números dicen que tuvo un paso brillante por los emparrillados. Peyton, el segundo hermano mayor de la familia, debutó primero en la NFL, y también fue campeón antes que Eli. Pero el tercero de los Manning inclinó después la balanza.
Con tres temporadas completas jugadas como profesional, Eli se graduó con honores en la NFL al quedar campeón venciendo a los invictos Patriotas de Nueva Inglaterra de la temporada 2007. La primera y única derrota de los monstruosos Patriotas de toda esa temporada llegó cortesía de Eli y los Gigantes al vencerlos en las últimas jugadas del partido.
Eli Manning le aprendió mucho a su padres y a sus hermanos, vio de todo con ellos, meno una cosa: el ver partidos al filo de la silla y al borde de un colapso emocional. Eso sí, a Eli Manning le podrían apodar “El Señor Cardiaco”, pues muchos de sus partidos los termina ganando o perdiendo en los últimos segundos, y eso no lo heredó de su padre.
Seguro que más de algún aficionado a los Gigantes ha de haber visitado ya un hospital presentando taquicardias y argumentando que el motivo fue haber visto un encuentro cerrado de los Gigantes de Nueva York.
El domingo Eli Manning no perdió esta costumbre ante el acérrimo rival, Vaqueros de Dallas, en un partido que tenía muchas implicaciones: era vital para las aspiraciones de postemporada para Gigantes; era el partido en el que el entrenador en jefe, Tom Coughlin, se jugaba la chamba, y pudo haber sido un año en el que los playoffs, tras muchos años de no suceder, habrían quedado sin algún Manning en la fase final (aunque esto todavía puede pasar).
Eli salió inspirado, apurado por sobrevivir pero sin perder el aplomo, bajo mucha presión pero sin perder la elegancia que lo caracteriza, y con el equipo de la estrella solitaria enfrente, en territorio enemigo (Cowboys Stadium), pero no tuvo miedo y ofreció el mejor partido de la temporada y su más oportuna actuación.
Finalmente, Eli Manning lanzó 400 yardas en la casa de los Vaqueros, con dos pases de anotación, que bien les valió para escaparse con un triunfo que si bien no les da el pase a postemporada, sí les da el momento anímico y los deja con el control de dirigir su destino hacia los playoffs.
Sin embargo, el crédito que pudo haberse ganado Manning por este triunfo, no habría resaltado si no fuese por el defensivo de Gigantes, Jason Pierre-Paul.
En los segundos finales del partido, Pierre-Paul bloqueó un gol de campo del pateador de Vaqueros, Dan Bailey, quien previo al bloqueo había fallado un intento de 47 yardas, pero que se repitió ya que Gigantes había pedido tiempo fuera previo al inicio de esa jugada.
“Fue un gran triunfo para nosotros, de eso no hay duda. Salimos del estadio muy emocionados. Ya teníamos mucho tiempo de no tener ese sentimiento de la victoria”, expresó Manning al referirse sobre la racha de cuatro derrotas que venían arrastrando y que cortaron el domingo por la noche en Dallas.
En la página oficial de los Gigantes de Nueva York, salen los números de una votación que hicieron con sus aficionados para determinar al jugador de la Semana 14 y el resultado no favorece a Eli Manning, y el que sacó el mayor porcentaje fue Pierre-Paul con un 95% de las votaciones, por el bloqueo heroico de la patada del intento de gol de campo de Vaqueros; después el sigue el corredor Brandon Jacobs, con un 4% y Manning con un 1%.
El bloquear una patada de gol de campo para ganar un partido no es cosa de todos los días, es casi un milagro. Sin embargo, el quarterback es el capitán que debe llevar a su equipo a buen puerto y Manning lo hizo. Pero la titánica remontada de Gigantes en el último cuarto comandada por Manning, no fue la primera vez en la temporada. Con la del domingo, Eli sumó seis veces en esta campaña (récord de equipo) en las que consigue dar vuelta al marcador, encontrándose en desventaja iniciando el cuarto periodo.
Entonces, si la temporada hasta el momento contara esa encuesta para determinar al Jugador Más Valioso en la página oficial de Gigantes, tal vez Manning tendría ese 96% de votos de los aficionados.