Deportes
Darren McFadden le provoca turbulencia a los Jets
El corredor de los Raiders de Oakland prácticamente le quitó el invicto a los Jets, luego de correrles 171 yardas y anotarles dos touchdowns
CALIFORNIA, ESTADOS UNIDOS (27/SEP/2011).- Darren McFadden lleva ya un buen tiempo (con sus altas y sus bajas) siendo un corazón que da vida y no deja caer en la total mediocridad a los Raiders de Oakland durante los últimos cuatro años que tiene acarreando el ovoide en la NFL para los de negro y plata.
En la bahía californiana, el número 20 en la espalda es cada vez más reconocido, y es sinónimo de consumo de yardas de forma sólida y constante en cada partido. En pocas palabras, McFadden ha sido el único pretexto en Oakland para celebrar algo de la temporada 2008 (su año de novato) a la fecha. En esa temporada, los Raiders finalizaron con marca de 5-11, pero McFadden ya daba visos de potencial en la posición de corredor, y ponía un grano de esperanza en la bahía, luego de sumar 499 yardas en 13 partidos jugados en un total de 113 acarreos en los que lo utilizaron.
El domingo, la defensiva de los Jets de Nueva York probó el veneno de Darren McFadden, quien corrió para 171 yardas y dos anotaciones, para así llevar a los Raiders de Oakland a ganar en su primer partido en casa por 34-24 a los subcampeones de la Conferencia Americana, los Jets.
Jason Campbell, quarterback de Oakland, culminó el encuentro con 18 envíos completos de 27 para 156 yardas, pero los reflectores iluminaron a McFadden. En gran parte, gracias a este poderoso corredor que atacó las esquinas en el encuentro del domingo, los Raiders dominaron a los Jets como ningún otro equipo lo ha hecho desde que el entrenador en jefe del equipo neoyorquino, Rex Ryan, llevó su estilo temerario a Nueva York hace dos años.
“El coach Hue (Jackson) nos dice siempre que estamos construyendo una intimidación”, dijo McFadden. “No importa contra quién estamos jugando. Eso es lo que estamos tratando de hacer, intimidar al rival. Eso es lo que hicimos hoy (el domingo)”.
Para la temporada 2009, el surgido de la Universidad de Arkansas, donde figuró como una auténtica superestrella, McFadden sufrió los estragos de la presión por las expectativas que se tenían puestas sobre él, y entre lesiones e inconsistencia, tan sólo jugó 12 partidos, le fue entregado el ovoide en 104 ocasiones y totalizó solamente 357 yardas y una triste anotación.
Sin embargo, el entrenador en jefe de los Raiders, Hue Jackson, se dio cuenta que su libro de juego debía estar basado en las piernas y la capacidad de Darren. Se reunió con el corredor y en una conversación, Jackson le preguntó a su corredor qué tipo de jugadas y en qué situaciones le gustaría correr. Concretamente, Jackson le preguntó el secreto que le llevó a ser una superestrella en la Universidad de Arkansas, donde en dos ocasiones consecutivas (2006 y 2007) terminó en segundo lugar en la votación para el ganador del Trofeo Heisman.
McFadden le compartió su “receta” secreta a Jackson, y éste aplicó muchas de las jugadas que hacía en Arkansas a su esquema ofensivo y el 2010 resultó ser el año del estirón para McFadden, quien despegó de una forma impresionante en comparación a sus primeras dos temporadas, al rebasar la barrera de las mil yardas, y sumar 1,157 en 13 partidos, con 223 acarreos y siete touchdowns. Sin duda, una temporada estelar. Ese ajuste en el ataque terrestre, basado en los números de McFadden, fue el detalle que se reflejó en la temporada de los Raiders, que ya no terminó con temporada perdedora, y registró una marca de 8-8.
La historia de los Drafts universitarios en los últimos años, indican que los Raiders han tenido todo menos malicia a la hora de seleccionar jugadores, siendo que han tenido la oportunidad de elegir en los primeros turnos. Sin embargo, 2008 parece ser el año en que finalmente encontraron a un hombre que les compensará con creces por haberlo seleccionado. McFadden podría regresar el balance y el protagonismo de los “Malosos”, perdido ya hace muchos años.
En la bahía californiana, el número 20 en la espalda es cada vez más reconocido, y es sinónimo de consumo de yardas de forma sólida y constante en cada partido. En pocas palabras, McFadden ha sido el único pretexto en Oakland para celebrar algo de la temporada 2008 (su año de novato) a la fecha. En esa temporada, los Raiders finalizaron con marca de 5-11, pero McFadden ya daba visos de potencial en la posición de corredor, y ponía un grano de esperanza en la bahía, luego de sumar 499 yardas en 13 partidos jugados en un total de 113 acarreos en los que lo utilizaron.
El domingo, la defensiva de los Jets de Nueva York probó el veneno de Darren McFadden, quien corrió para 171 yardas y dos anotaciones, para así llevar a los Raiders de Oakland a ganar en su primer partido en casa por 34-24 a los subcampeones de la Conferencia Americana, los Jets.
Jason Campbell, quarterback de Oakland, culminó el encuentro con 18 envíos completos de 27 para 156 yardas, pero los reflectores iluminaron a McFadden. En gran parte, gracias a este poderoso corredor que atacó las esquinas en el encuentro del domingo, los Raiders dominaron a los Jets como ningún otro equipo lo ha hecho desde que el entrenador en jefe del equipo neoyorquino, Rex Ryan, llevó su estilo temerario a Nueva York hace dos años.
“El coach Hue (Jackson) nos dice siempre que estamos construyendo una intimidación”, dijo McFadden. “No importa contra quién estamos jugando. Eso es lo que estamos tratando de hacer, intimidar al rival. Eso es lo que hicimos hoy (el domingo)”.
Para la temporada 2009, el surgido de la Universidad de Arkansas, donde figuró como una auténtica superestrella, McFadden sufrió los estragos de la presión por las expectativas que se tenían puestas sobre él, y entre lesiones e inconsistencia, tan sólo jugó 12 partidos, le fue entregado el ovoide en 104 ocasiones y totalizó solamente 357 yardas y una triste anotación.
Sin embargo, el entrenador en jefe de los Raiders, Hue Jackson, se dio cuenta que su libro de juego debía estar basado en las piernas y la capacidad de Darren. Se reunió con el corredor y en una conversación, Jackson le preguntó a su corredor qué tipo de jugadas y en qué situaciones le gustaría correr. Concretamente, Jackson le preguntó el secreto que le llevó a ser una superestrella en la Universidad de Arkansas, donde en dos ocasiones consecutivas (2006 y 2007) terminó en segundo lugar en la votación para el ganador del Trofeo Heisman.
McFadden le compartió su “receta” secreta a Jackson, y éste aplicó muchas de las jugadas que hacía en Arkansas a su esquema ofensivo y el 2010 resultó ser el año del estirón para McFadden, quien despegó de una forma impresionante en comparación a sus primeras dos temporadas, al rebasar la barrera de las mil yardas, y sumar 1,157 en 13 partidos, con 223 acarreos y siete touchdowns. Sin duda, una temporada estelar. Ese ajuste en el ataque terrestre, basado en los números de McFadden, fue el detalle que se reflejó en la temporada de los Raiders, que ya no terminó con temporada perdedora, y registró una marca de 8-8.
La historia de los Drafts universitarios en los últimos años, indican que los Raiders han tenido todo menos malicia a la hora de seleccionar jugadores, siendo que han tenido la oportunidad de elegir en los primeros turnos. Sin embargo, 2008 parece ser el año en que finalmente encontraron a un hombre que les compensará con creces por haberlo seleccionado. McFadden podría regresar el balance y el protagonismo de los “Malosos”, perdido ya hace muchos años.