Deportes
Cuauhtémoc Blanco se fue del Tri con etiqueta de ídolo nacional
Blanco, quien disputó cien partidos vestido de tricolor, anotó 34 goles para el combinado azteca
CIUDAD DE MÉXICO.- La noche del 20 de agosto, cuando no se veía por donde la selección mexicana pudiera ganar a la de Honduras, las casi cien mil personas que llenaron el majestuoso Estadio Azteca empezaron a corear "Blanco, Blanco, Blanco".
Nunca se había oído en un encuentro de selección nacional que todos los aficionados pidieran el ingreso de un jugador a la cancha, sólo Cuauhtémoc lo consiguió esa noche y desde la banca lo disfrutó con una sonrisa.
El técnico sueco Sven-Goran Eriksson lo puso a jugar y el "Cuau" llegó para marcar la diferencia y el Tricolor terminó imponiéndose por 2-1.
Y otra vez entró de relevo ante Jamaica, en el Azteca, y a 24 horas antes del partido contra Canadá, en el Víctor Manuel Reyna de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, se armó el revuelo al saberse la decisión de Blanco de decir adiós a la selección en el marco del partido.
Con una afición entregada por la victoria 2-1, Blanco ingresó al minuto 89 por Fernando Arce en medio de una gran ovación, y el árbitro prolongó su estancia al alargar cinco minutos el encuentro.
Intentó hacer su gol, al 93 fue amonestado y finalmente se escuchó el silbatazo de la conclusión y todo estalló en júbilo, los demás integrantes sacaron una manta con la leyenda: "Gracias por todo Cuauhtémoc".
Ahí recibió abrazos de todos, de aquellos con los que se dijo tuvo diferencias y por eso no encajó en la selección del técnico argentino Ricardo La Volpe, como Pável Pardo, Rafael Márquez y Oswaldo Sánchez.
Es más, el capitán Márquez lo cargó en hombros y así dio Blanco la vuelta olímpica, la de los campeones, la del adiós a la selección, para recibir el cariño, amor y admiración de los aficionados que lo vitorearon.
Así, en la cúspide futbolística, pero sobre todo en lo más alto en el cariño y admiración de la afición, hasta de sus detractores, puso punto final a una brillante trayectoria tricolor que inició el 1 de febrero de 1995 en el encuentro amistoso que ganó México 1-0 a Uruguay y que fue desarrollado en San Diego, California.
Blanco, quien disputó cien partidos vestido de tricolor, anotó 34 goles para el combinado "azteca", varios de ellos gloriosos y espectaculares.
Como olvidar aquel gol lleno de arrojo, de espíritu y entrega por México en el encuentro ante Bélgica para el 2-2 y mantener viva la esperanza de avanzar en la segunda ronda de la Copa del Mundo Francia 1998, lo cual se logró aunque el equipo germano puso freno al avance tricolor.
O el que le dio el triunfo a México por 1-0 ante Croacia, tercer lugar en Francia 1998, en el debut del Tri en la Copa del Mundo Corea-Japón 2002, aunque ya no fue a la de Alemania 2006 porque La Volpe le cortó las alas.
Y el memorable tanto en la Copa FIFA/Confederaciones 1999, uno para derrotar a Estados Unidos en semifinales por 1-0 y otro para finalmente significar la conquista del título al derrotar 4-3 a Brasil, con sus estrellas Dida, Flavio Concei‡ao, Ronaldinho, Emerson, Alex, Ze Roberto y Vampeta, en medio de la locura en el Estadio Azteca.
Pero también hubo dolor para el jugador que nació el 17 de enero de 1973 en la Ciudad de México, pues el 8 de octubre del 2000, en la cancha del Azteca, recibió una artera entrada del trinitario Ancil Elcock que le originó rotura de ligamentos en la rodilla derecha.
Dicha lesión lo mantuvo alejado más de seis meses de la cancha y se le esfumó su permanencia en el Valladolid de España, al que se fue a préstamo, mientras que la FIFA sólo suspendió tres partidos al "carnicero" Elcock y lo multó con cinco mil francos suizos.
"Todo lo dejé en la cancha por mi país y me voy muy feliz con eso", sintetizó Blanco, quien también se hizo famoso con la "Cuauhtemiña", misma que presentó en el mundial del 2002.
Pero todavía le queda por exhibir su buen futbol, ya que en este 2008 podrá realizarse el partido de su adiós en lo que obviamente será una fiesta en el coloso de Santa Ursula, estadio que lo vio crecer y florecer.
Nunca se había oído en un encuentro de selección nacional que todos los aficionados pidieran el ingreso de un jugador a la cancha, sólo Cuauhtémoc lo consiguió esa noche y desde la banca lo disfrutó con una sonrisa.
El técnico sueco Sven-Goran Eriksson lo puso a jugar y el "Cuau" llegó para marcar la diferencia y el Tricolor terminó imponiéndose por 2-1.
Y otra vez entró de relevo ante Jamaica, en el Azteca, y a 24 horas antes del partido contra Canadá, en el Víctor Manuel Reyna de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, se armó el revuelo al saberse la decisión de Blanco de decir adiós a la selección en el marco del partido.
Con una afición entregada por la victoria 2-1, Blanco ingresó al minuto 89 por Fernando Arce en medio de una gran ovación, y el árbitro prolongó su estancia al alargar cinco minutos el encuentro.
Intentó hacer su gol, al 93 fue amonestado y finalmente se escuchó el silbatazo de la conclusión y todo estalló en júbilo, los demás integrantes sacaron una manta con la leyenda: "Gracias por todo Cuauhtémoc".
Ahí recibió abrazos de todos, de aquellos con los que se dijo tuvo diferencias y por eso no encajó en la selección del técnico argentino Ricardo La Volpe, como Pável Pardo, Rafael Márquez y Oswaldo Sánchez.
Es más, el capitán Márquez lo cargó en hombros y así dio Blanco la vuelta olímpica, la de los campeones, la del adiós a la selección, para recibir el cariño, amor y admiración de los aficionados que lo vitorearon.
Así, en la cúspide futbolística, pero sobre todo en lo más alto en el cariño y admiración de la afición, hasta de sus detractores, puso punto final a una brillante trayectoria tricolor que inició el 1 de febrero de 1995 en el encuentro amistoso que ganó México 1-0 a Uruguay y que fue desarrollado en San Diego, California.
Blanco, quien disputó cien partidos vestido de tricolor, anotó 34 goles para el combinado "azteca", varios de ellos gloriosos y espectaculares.
Como olvidar aquel gol lleno de arrojo, de espíritu y entrega por México en el encuentro ante Bélgica para el 2-2 y mantener viva la esperanza de avanzar en la segunda ronda de la Copa del Mundo Francia 1998, lo cual se logró aunque el equipo germano puso freno al avance tricolor.
O el que le dio el triunfo a México por 1-0 ante Croacia, tercer lugar en Francia 1998, en el debut del Tri en la Copa del Mundo Corea-Japón 2002, aunque ya no fue a la de Alemania 2006 porque La Volpe le cortó las alas.
Y el memorable tanto en la Copa FIFA/Confederaciones 1999, uno para derrotar a Estados Unidos en semifinales por 1-0 y otro para finalmente significar la conquista del título al derrotar 4-3 a Brasil, con sus estrellas Dida, Flavio Concei‡ao, Ronaldinho, Emerson, Alex, Ze Roberto y Vampeta, en medio de la locura en el Estadio Azteca.
Pero también hubo dolor para el jugador que nació el 17 de enero de 1973 en la Ciudad de México, pues el 8 de octubre del 2000, en la cancha del Azteca, recibió una artera entrada del trinitario Ancil Elcock que le originó rotura de ligamentos en la rodilla derecha.
Dicha lesión lo mantuvo alejado más de seis meses de la cancha y se le esfumó su permanencia en el Valladolid de España, al que se fue a préstamo, mientras que la FIFA sólo suspendió tres partidos al "carnicero" Elcock y lo multó con cinco mil francos suizos.
"Todo lo dejé en la cancha por mi país y me voy muy feliz con eso", sintetizó Blanco, quien también se hizo famoso con la "Cuauhtemiña", misma que presentó en el mundial del 2002.
Pero todavía le queda por exhibir su buen futbol, ya que en este 2008 podrá realizarse el partido de su adiós en lo que obviamente será una fiesta en el coloso de Santa Ursula, estadio que lo vio crecer y florecer.