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Cuando se esfumó 'la novena'

Un Chivas diezmado por suspensiones llevó la Final de 1983 contra Puebla hasta los penaltis, pero en muerte súbita Demetrio Madero falló

GUADALAJARA, JALISCO (18/AGO/2017).- Enfrentar a Puebla, como lo harán este fin de semana, siempre le traerá memorias difíciles al Guadalajara. Hoy que el Rebaño es campeón y que las décadas ya han transcurrido desde entonces, es casi inevitable no traer al presente el recuerdo de aquella Final de la temporada 1982-1983, donde un Chivas repleto de suplentes se quedó a la orilla de conseguir un anhelado título a costa de los Camoteros.

Para el Guadalajara, aquella Final comenzó a escribir su trágico guion desde las Semifinales donde enfrentaron a las Águilas del América. En aquella instancia ante los Azulcremas, el chiverío de Alberto Guerra se enfrascó en una terrible bronca que dejó como saldo varias expulsiones para ambos bandos.

En total fueron cuatro tarjetas rojas para elementos titulares del Rebaño y tres más para suplentes que eran confiables en el esquema del equipo. La situación era tan grave para el Guadalajara que incluso tendrían que recurrir a su tercer portero en la Final: con Javier Ledezma suspendido y Celestino Morales lesionado, Estéfano Rodríguez asumió la responsabilidad de proteger los tres palos.

“Es una oportunidad que no puedo desaprovechar. Le agradezco a Alberto Guerra que me tenga confianza y le dedicaré a él este juego y al aficionado”, dijo en ese entonces Rodríguez, quien haría su presentación en la Primera División jugando sólo el partido de ida, ya que para la vuelta Celestino Morales estaría de regreso.

Llegó el día de afrontar el compromiso de ida en el Estadio Jalisco y el Rebaño ofreció resistencia ante un cuadro experimentado como lo era el poblano. Muchos llegaron a imaginar que el Guadalajara se vendría abajo cuando al minuto 20 llegó una nueva expulsión: ahora Francisco Mora dejaría incompleto al equipo al irse del juego por escupir a Raúl Arias.

Sin embargo, los pupilos de Alberto Guerra mostraron determinación y pelearon cada balón. Aunque tuvieron más ímpetu que buen futbol aquella tarde, lograron ganar el juego de ida con un apretado marcador de 2-1.

El triunfo en ese primer compromiso puso el ánimo por los cielos. Un Guadalajara que había sorteado tantas dificultades en su camino a la Final ahora estaba a un solo paso del anhelado objetivo. Por si fuera poco, los jugadores rojiblancos estaban convencidos de que a pesar de las ausencias ese título volvería con ellos a Jalisco.

Los malditos penales

Pero llegó el día definitivo: domingo 29 de mayo de 1983. Con un Estadio Cuauhtémoc atiborrado, ambas escuadras se enfrascaron en un compromiso que no fue muy brillante, pero que tuvo garra de inicio a fin.

Aunque Puebla se había mostrado más ofensivo, la defensa del Rebaño había logrado contener los embates del rival. Los zagueros Lugo, Madero, Quirarte y Rizo habían cumplido, pero justo antes de que concluyera el primer tiempo, al minuto 45, Demetrio Madero quiso desviar un disparo de los poblanos y en su intento por cortar el peligro provocó que la pelota se fuera a las redes del Guadalajara.  Ahora el marcador estaba empatado a dos.

Para la segunda mitad el arquero Celestino Morales fue pieza clave para evitar que Puebla lograra hacerles más daño. Se terminó el tiempo regular y a la postre también los tiempos extra concluirían sin que alguno de los dos equipo pudiera ponerse en ventaja. Todo se definiría en penales.

Por Chivas anotaron los tres primeros: Cisneros, Dávalos y Quirarte; por Puebla lo hicieron Mauricy, Arias y Sanhueza. La primera falla del Rebaño llegó con un disparo elevado de Rizo, quien dio oportunidad de que Puebla se adelantara con el cobro de Estupiñán.

Guadalajara volvió a anotar por conducto de Rivas, pero el nervio continuaba ya que Paul Moreno tendría en sus pies la oportunidad de darle el título a los poblanos. Por suerte para el Rebaño, el cobrador de La Franja falló y dejó el global igualado a seis goles.

Llegó la muerte súbita: Pajarito y Guerrero anotaron por Chivas y Ceballos y Orozco por Puebla. Sergio Lugo la estrelló en el marco y Celestino se vistió de héroe atajándole a De la Torre.

En el último suspiro de aquel juego, Demetrio Madero, quien había participado en el autogol del primer tiempo, falló su disparo y entonces Puebla se coronó con un cobro de Fernández que infló las redes. Ese día se esfumó el que pudo haber sido el noveno título del Guadalajara.

“El problema fue dudar”: Madero

A más de tres décadas de aquel día en el Estadio Cuauhtémoc, Demetrio Madero recuerda lo que significó para él fallar el penalti. “Ahí el problema es cuando uno duda, eso es lo que te hace fallar un penal. Obviamente fue frustrante saber que te toca fallar el penal definitivo”, compartió el ex defensa.

“Uno entraría en especulaciones pensando en qué hubiera pasado si hubiéramos tenido cuadro completo. Todo el mundo sabía que teníamos muchísimas oportunidades de ganar y al final sí te deja frustrado por esa situación que nos quitó la posibilidad de ser campeones”.

OTROS MOMENTOS DIFÍCILES FRENTE A PUEBLA

Lamentable deceso del “Pepe” Martínez

El 14 de febrero de 1981 fue un día negro para el Guadalajara y el futbol mexicano. Ese día, en el traslado de la Ciudad de México a Puebla, el autobús donde viajaba Chivas fue impactado por un tráiler dejando un saldo fatal.

“Pepe” Martínez González, un fino mediocampista del Guadalajara que incluso defendió la camiseta de la Selección Nacional, falleció al instante tras el impacto en carretera. Otros jugadores como José Gutiérrez, Gabriel López Zapiáin, Rubén Cárdenas, Javier Cárdenas, Fernando Quirarte, Hugo Díaz y Samuel Rivas también resultaron lastimados.

Adiós a la Copa

Así como en la temporada 82-83 perdieron el título de Liga ante los Camoteros, en el Clausura 2015 el Rebaño dejó ir el título de Copa frente a La Franja.

En aquella Final donde Cuauhtémoc Blanco jugaba para Puebla, Chivas logró emparejar una desventaja de dos por cero, pero al Final del encuentro los locales ganaron con marcador de 4-2.

Rodolfo Cota, quien ahora es el guardameta indiscutible del chiverío, en ese entonces defendía los tres palos camoteros.

El partido que salvó el “Cubo”

Metidos de lleno en la pelea por no descender, Chivas visitó a Puebla para encarar un partido vital en la búsqueda de permanecer en la Primera División. El rival también buscaba quedarse en el máximo circuito.

La Franja comenzó ganando el encuentro y muchos apostaban porque el Guadalajara quedaría como el máximo candidato a descender, sin embargo, un inspirado Erick Torres saltó de la banca a la cancha para marcar un doblete que le dio el triunfo al Rebaño en uno de los pasajes más oscuros de la historia rojiblanca.

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