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''Atlas y yo luchamos contra nuestros demonios''

Tras su exitoso paso con Morelia, Tomás Boy aceptó volver con los Zorros para terminar lo que dejó inconcluso la vez anterior

GUADALAJARA, JALISCO (11/OCT/2012).- Por momentos se recuesta en la silla. En otros manotea hasta golpear la grabadora sin querer. Las pausas son tan largas como indescifrables.

Con Tomás Boy nunca se sabe si ya terminó de responder, o está por darle el remate a sus conceptos.

Es el “Jefe” y se asume como tal. Hoy forcejea entre la necesidad de un Atlas inmiscuido en el tema del descenso, y la ambición de una Fiel que basa sus exigencias de Liguilla en el equipo que se armó para esta campaña.

Pero con 11 puntos tras 12 partidos, las cuentas no dan y Tomás Boy no es de engañarse. “Cuando uno va a hacer una proyección, se tiene que ser más realista y sensato”, reconoce de entrada. “El equipo está cambiando escenas, un estilo, las formas y los procedimientos; por supuesto en este cambio hay algunos altibajos y esto trae consigo algunos problemas como han sido las lesiones”— esto es una explicación, no es un manual de pretextos—, interrumpe, para proseguir. “A los ojos de los resultados, la verdad no parece que haya habido algún cambio, pero en el funcionamiento general y en la forma de entender las cosas, los adelantos son grandes. Pero para una proyección de Liguilla, habría que hacer algo fantástico en cuanto a resultados”.

— ¿La angustia no crece porque Querétaro no aprieta, ésa es la medida de la presión en Atlas?

— Pues sí, por supuesto. Porque entonces el objetivo principal sería, exclusivamente, sacar puntos como sea. Tiene mucho que ver que el Querétaro (rival directo en la lucha por el no descenso) no saque puntos, eso no lo podemos negar.

— Entonces, ¿cuál es la realidad del Atlas, es un equipo que sólo debe buscar la salvación, o de verdad se le podía exigir Liguilla?

— No está mal la gente que hacía cuentas de Liguilla. A mí, el hecho de que el rival del descenso esté mal, me ha permitido buscar otro esquema, otra forma de hacer las cosas. La plantilla no la armé, pero está muy bien diseñada, si acaso en el centro del campo faltan jugadores, cantidad, no calidad. Si la pelea estuviera más cerrada. No me confío, pero sí he podido implementar otras cosas si la pelea estuviera más cerrada”.

— ¿Qué puede suceder cuando se encuentran tu ansiedad por ser campeón, con la necesidad de este club de obtener un título?

— Uy, sería algo fantástico que eso culminara en un título, porque el Atlas es un equipo que ha luchado mucho contra sus propios demonios, y yo también. La combinación puede dar como consecuencia eso, claro. Yo no me quejo de mi equipo, tengo la plantilla para pelear más arriba, pero no me puedo escapar de mi realidad inmediata.

— ¿Cuáles son tus demonios y cuáles los del Atlas?

— Mis demonios ahí están, me han acompañado, he estado cerca de jugar varias finales, jugué una (con Morelia) contra Pumas en donde yo estuve castigado en los dos partidos. En otras ocasiones he estado en desventaja numérica en momentos importante, y en otras he intervenido mal en cosas que no dieron. También siempre está el perfil, ése es otro de mis demonios, mi reputación, la conducta que puedo tener en el terreno de juego o con la prensa. Y bien ganada, eh, y en un país como el nuestro, la reputación es lo más difícil de superar. Lo acepto, antes no lo aceptaba, no es que cambié, es que simplemente me moderé; simplemente me hice más viejo. Atlas tiene sus demonios, siempre tratando de crear algo bonito, porque aquí les gusta que se juegue bien al futbol, luchando siempre contra su esquema, que no permite proyectos largos; ése ha sido un demonio permanente.

— ¿Te obsesiona el título?

— No. Mi tarea ahora, aunque nadie me lo crea, es encontrar las soluciones para que este equipo haga algo importante. Parecería una locura que después de pasar lo que pasé con Morelia, me viniera acá a pelear un descenso con un equipo que no diseñé. Pero me atrajo el desafío de regresar a culminar algo que dejé pendiente acá y estoy muy contento, más allá de que no puedo explicarle a la gente porqué afirmo que el equipo juega bien pese a que no saca los resultados. Es que a mí me gusta sacar los resultados jugando bien, no conozco otra forma.

Numeralia
El rendimiento del “Jefe” Boy


422 partidos ha dirigido Tomás Boy en Primera División.

153 triunfos tiene el “Jefe”, ninguno con el Atlas en esta segunda etapa.

109 empates ha sumado Boy Espinoza en su carrera.

160 derrotas tiene Tomás Boy.

10 veces clasificó a Morelia a la Liguilla, de 13 torneos cortos que los dirigió.

FRASE

"
Este equipo está habituado a jugar a no perder, y yo no quiero jugar a no perder. Quiero jugar a ganar, y en ese intento se puede perder "

Tomás Boy,
director técnico del Atlas.

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