Cultura

Una celebración por la paz

Se celebró por primera vez el Hanukkah en Guadalajara; la Comunidad Hebrea de la ciudad asegura que con esta solemnidad se pretende llevar un mensaje de esperanza

GUADALAJARA, JALISCO (15/DIC/2015).- Por primera vez la Comunidad Hebrea de Guadalajara celebró en la ciudad una de sus festividades más populares y ancestrales: Hanukkah, reunión que también es conocida como “La fiesta de la luces”.

Teniendo a la capilla Tolsa del Instituto Cultural Cabañas (ICC) como escenario, la Comunidad Hebrea no sólo coincidió para realizar el tradicional encendido de las ocho velas que se relata en los libros de los Macabeos y con lo que se conmemorar su victoria ante los griegos que querían prohibir el ejercicio de su libertad religiosa.

Pero la fiesta tomó otro matiz, el de un mensaje de paz, al convocar a representantes de las diversas manifestaciones espirituales que conviven a lo largo de la metrópoli tapatía como Iglesia católica, anglicana, protestante, de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y del budismo tibetano, entre otras, para que cada uno encendiera una vela en signo de unidad y respeto.

El profesor Daniel Fainstein, decano y profesor de Estudios Judaicos y Educación de la Universidad Hebraica de México, e invitado de la comunidad hebrea de Guadalajara, lideró este acto enfocado en fortalecer la paz y hermandad entre todas las religiones: “Dedicamos esta noche a compartir con nuestros hermanos de fe de distintas tradiciones espirituales un momento de reflexión y de apoyo. Hay mucha violencia en el mundo, en México”.

Fainstein detalló que el Hanukkah es una festividad que se celebra en todo el mundo en diversas manifestaciones que también se remiten al encendido de velas o el tradicional árbol navideño ante el solsticio de invierno y que da por resultado el día más corto del año, con mayor oscuridad, “cuando sentimos que la oscuridad nos invade y necesitamos luces y por eso encendemos luces en muchas tradiciones. La idea es que estas luces nos guíen en descubrir que el otro no es un enemigo, sino nuestro hermano, y que fuimos creados para eso, para convivir en paz”.

Entre cantos hebreos clásicos —como “Salam”— y aperitivos típicos —como el pan “sufgania”—, Fainstein aprovechó la presencia de los representantes espirituales para puntualizar la importancia de erradicar el terrorismo religioso: “Hoy está en ciertas corrientes del Islam, pero no es un problema del Islam, es un problema de interpretación, porque el Islam tiene una tradición de mucha justica y amor al prójimo”.

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