Cultura

Un mundo para Bryce

El escritor peruano es el ganador del Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances, que le será entregado aquí el 24 de noviembre próximo, y es el segundo peruano en recibirlo

GUADALAJARA, JALISCO (04/SEP/2012).- Al enterarse se quedó callado y así se mantuvo hasta por tres días. Tenía miedo. Pensaba que de abrir la boca se le saldría la emoción de golpe y expondría el secreto que hasta este lunes debía ser revelado. El narrador peruano Alfredo Bryce Echenique  es el ganador del Premio FIL de Literatura 2012, y por fin pudo ayer manifestar desde su tierra natal que se encuentra muy contento y agradecido por este reconocimiento que le será entregado el 24 de noviembre próximo en Guadalajara en la inauguración de la 26 Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

Luego de darse a conocer en conferencia de prensa la decisión unánime del jurado calificador de la vigésimo segunda edición del Premio, el novelista y cuentista peruano compartió por la bocina, al otro lado de la línea telefónica: “Estar en la misma lista que otros grandes autores me deja una gran deuda. Son escritores que leí y de los que he aprendido, como  (Julio Ramón) Ribeyro con quien tuve la oportunidad de tener una conversación sabia”, expresó acerca de anteriores ganadores.

Echenique nació en la capital del Perú en 1939 y es  considerado  una de las figuras fundamentales de la literatura Latinoamericana. Su obra ha atravesado e instruido a varias generaciones desde la publicación de su primer libro de cuentos Huerto cerrado. Su prosa está llena de sátira, con un estupendo registro de la oralidad e irónica nostalgia de los años idos. En sus líneas construye personajes entrañables y aborda temas antitéticos entre sí como la enfermedad y la felicidad. Se mueve con igual eficacia entre el cuento y la novela, se puede leer en el acta del jurado.

“Melancolía bien temperada”

Ahí también se dice que: “su prosa está plena de humor, sentido satírico y un estupendo registro de la oralidad. Desde una melancolía bien temperada y una irónica nostalgia por los años idos, construye mundos y personajes entrañables con quienes los lectores establecen empatía inmediata (...) Explora temas que rozan la enfermedad, la felicidad, el amor y la tristeza, y se mueve con igual eficacia por el cuento y la novela.”

De acuerdo con el representante de los jueces, el escritor rumano-canadiense, Calin Mihailescu, la obra de Alfredo Bryce destacó entre las más de 40 propuestas para recibir este premio, por introducir la variedad enorme e ideológica de la oralidad y por su tipo de humor irónico.

“Yo leí Un mundo para Julius cuando tenía 15 años y me pareció proporcional al The catcher in the rye (El guardián entre el centeno) de (J. D.) Salinger. Todo lo demás que he leído de Bryce queda bajo la sombra de esta maravillosa novela. Para mí es uno de los nombres fundamentales para la (literatura) latinoamericana”, declaró.

Dotado con 150 mil dólares

El galardón va acompañado con un monto de 150 mil dólares y es uno de los más importantes en el ámbito de las lenguas romances que se entrega por un conjunto de creación en cualquier género literario. No sólo reconoce la calidad literaria de un escritor vivo, sino también cumple con la tarea de acercar las obras de estos autores a los nuevos lectores.

El primero en recibirlo fue Nicanor Parra en 1991 y algunos otros que lo han obtenido son Juan José Arreola (1992), Augusto Monterroso (1996), Sergio Pitol (1999), Juan Gelman (2000), Juan García Ponce (2001), Tomás Segovia (2005), Carlos Monsiváis (2006). Quien lo obtuvo en la pasada edición fue Fernando Vallejo, autor de La virgen de los sicarios, Mi hermano el alcalde, entre otros.

Este año, el jurado estuvo integrado por el autor canadiense Calin Mihailescu; Jorge Volpi, narrador y ensayista mexicano; Mayra Santos-Febres, escritora puertorriqueña; Julio Ortega, escritor y crítico peruano; Mark Millington, académico y escritor inglés; Leila Guerriero, periodista argentina y Margarita Valencia, traductora, crítica literaria y editora colombiana.

Bryce reconoció que su curiosidad lo ha llevado a vivir y escribir con distintos sentidos, y que sus libros han retratado esas etapas. “Son un reflejo de lo que fue”, dice, aunque en la cotidianidad no deja de ser un hombre solitario que vive bien acompañado y un pesimista que quiere que las cosas salgan bien.  

Los premiados dan el prestigio

Por su parte, el presidente de la Feria Internacional del Libro, Raúl Padilla López, dijo que desde 1991, cuando se entregó por primera vez al poeta chileno Nicanor Parra, el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances ha reconocido el trabajo de 21 escritores de diversas nacionalidades, con una amplia trayectoria y un valioso aporte de creación al mundo de las letras.

“De la anti poesía de Parra, a la claridad narrativa de Fernando Vallejo, de los maravillosos poemas de Olga Orozco, a la prosa trepidante de Raúl Fonseca, el premio Fil se ha constituido como una biblioteca ideal y diversa en estilos y géneros en la que se concentra algunos de los máximos exponentes de la escritura en lenguas romances. No sólo reconoce la obra de un autor, sino que honra la tradición literaria que se desprende de un vínculo lingüístico común entre millones de personas en el mundo”, manifestó.

En el acto, realizado en el Hotel Hilton de Guadalajara, Alfredo Bryce dijo por vía telefónica considerarse a sí mismo “un solitario que vive en excelente compañía y un pesimista que quiere que todo se haga bien”, cuya obra se caracterizaba por estar “marcada por la vida”, y agradeció un premio “de por vida”, de esos que le gustan porque abarcan “toda la obra de uno”.

“Cuando yo escribí Un mundo para Julius (1970), que ya vivía en Europa, yo creo que es fue una novela de adiós al mundo que yo había vivido, ese mundo que se pensaba que jamás iba a degenerar ni a decaer ni a desaparecer incluso”, recordó.

Dijo que ese libro, uno de los que más entusiasmó a sus lectores, es “un reflejo de algo que ya no existe, de algo que fue”, tras el cual surgieron otros como La vida exagerada de Martín Romaña, Reo de nocturnidad, o  La amigdalitis de Tarzán, que surgieron más que nada de una “curiosidad artística”.

Perteneciente a aquella generación de escritores latinoamericanos que pasaron algunos años en Europa, en su caso en Francia, Italia, Alemania y España, se alejó en tu obra de otros autores que “se quedaban en América Latina muy encerrados en el territorio del cual habían salido y no se fijaban en el que habían llegado”, como de dijo alguna vez Julio Cortázar.

“Su generosidad no abarcaba ese territorio nuevo: París, Roma, en fin, cualquier ciudad europea en la que uno viviera. Y él sí lo había hecho y pues yo lo hice también”, en novelas como No me esperen en abril (1995), recordó.

También autor de crónicas periodísticas reunidas en varios volúmenes a lo largo de los últimos años, dijo que sus artículos son glosas “que hablan del desorden y de la variedad de la vida”.

México, “para mejor”

Bryce tampoco eludió algunas preguntas políticas referidas al ámbito latinoamericano: En el caso de México, un país donde atesora grandes amigos, espera que los cambios políticos en ciernes sean “para mejor”. “Es un país difícil, sendero de narcotráfico, con grandes guerras y muertos, y heridos, algo que se contradice con mi visión afectuosa y agradecida al país”, sostuvo. Bryce Echenique presentó hace unos meses su última novela titulada Dándole pena a la tristeza, una obra que presenta la historia de una familia aristocrática limeña en decadencia.

Su literatura, por sobre acusaciones de plagio

El premiado Alfredo Bryce Echenique respondió ayer  sin complejos a las preguntas que se le hicieron en torno a las acusaciones  y sanción en su contra por plagio de artículos periodísticos en la década pasada en su país, en la conferencia telefónica que dio en el marco del anuncio del Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances.

Esta situación legal no fue considerada como relevante por el jurado del certamen, que puso por encima de ello el valor de la creación literaria del escritor, si bien fue un tema que se ha abordado a lo largo del día de ayer en las redes sociales.

El narrador peruano aseguró que todo marcha bien a su favor y que incluso ya le han regresado parte de la multa que había tenido que pagar.

El autor  fue sancionado en enero de 2009 con el  equivalente  a unos 24 mil dólares por el Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual de Perú (Indecopi), que determinó que el autor había plagiado un total de 16 artículos de 15 autores distintos.

Bryce afirmó en el acto de ayer en Guadalajara que se trata de un juicio irregular, y que va ganando uno tras otro a todos los que lo denunciaron; “para empezar no se refiere a mi obra en lo absoluto y en segundo lugar fue anticonstitucional, porque nunca supe yo nada, vivía en Barcelona y jamás se me notificó, y en un juicio se tiene que notificar a la víctima y al acusado. Hasta ahora todo va muy bien”.

Agregó que ya se le ha devuelto el dinero de una multa que se le cobró, “y resulta que mi principal acusador ha sido a su vez acusado de haber plagiado sistemáticamente durante años material de una revista de Lima, Perú”.

Manifestó que ese juicio “es una trama de una persona para ocultar sus propios plagios, es lo que yo me temo y es lo que todo indica por ahora, porque voy saliendo de una complicada situación limpiamente”.

“La justicia es larga, pero es probable que en dos años pueda acabar este asunto, ya para siempre, y por cierto favorable a mi persona, porque es un juicio anticonstitucional. Se hizo sin notificarme, ya contraté a un buen abogado y me está llevando de victoria en victoria”,

El diario español El País publicó en su momento que los artículos eran “Potencias sin poder, de Oswaldo de Rivero (publicado en Quehacer, Perú, mayo 2005), Uso social del tabaco, de Eulalia Solé (La Vanguardia, España, julio de 2005), La leyenda de John Lennon genera cerca de 19 millones de euros al año, de Nacho Para (Periódico de Extremadura, España, diciembre de 2005), Londres busca detectives, de Carlos Sentís (La Vanguardia, España, julio de 2005), La estupidez perjudica seriamente la salud, de Jordi Cebrià Andreu y Víctor Cabrè Segarra (Revista Jano España, octubre de 2005)”.

FRAGMENTO
La amigdalitis de Tarzán
(1999)


Diablos... Tener que pensar, ahora, al cabo de tantos, tantísimos años, que en el fondo fuimos mejores por carta. Y que la vida lemetió a nuestra relación más palo que a reo amotinado, también,claro. Pero algo sumamente valioso y hermoso sucedió siempre entre nosotros, eso sí. Y es que si a la realidad se la puede comparar con un puerto en el que hacen escala paquebotes de antaño y relucientes cruceros de etiqueta y traje largo, Fernanda María y yo fuimos siempre pasajeros de primera clase, en cada una de nuestras escalas en la realidad del otro. Esto nos unió desde el primer momento, creo yo. Y también aquello de no haberle podido hacer daño nunca a nadie, me imagino.

¿Qué nos faltó, entonces? ¿Amor? Vaya que no. Lo tuvimos y de todo tipo. Desde el amor platónico y menor de edad de un par de grandes tímidos hasta el sensual y alegre y loco desbarajuste de los que a veces tuvieron sólo unas semanitas para desquitarse de toda una vida, pasaría contigo,desde el amor de un par de hermanitos nacidos para quererse y hacerse el bien eternamente hasta el de un par de cómplices implacables en más de un asalto de delincuentes, y desde el de un par de jóvenes enamorados incluso del amor y de la luna hasta el de un par de veteranos capaces de retozar aún en alguna remota isla bajo el sol, no me importa en qué forma, ni dónde ni cómo, pero junto a ti... O sea que vaya que tuvimos amor de todo tipo y tamaño, pero siempre del bueno, eso sí que sí.

Cierto también es que nuestro lealtad fue siempre limpia y  total,  aunque aquí hay que reconocer, cómo no, que muy a menudo actuamos como dos jugadores en la misma cancha que juegan dos juegos diferentes  con la misma pelota. Y quién puede negar ya, es estas alturas de la vida, que lo que nos faltó siempre fue E.T.A., es decir, aquello que los navegantes  de aire, mar y tierra suelen llamar en inglés  Estimated time of Arrival. Porque la gran especialidad de Fernanda María y la mía , a lo largo de unos treinta años , fue la de nunca haber  sabido estar  en el lugar apropiado  ni mucho menos  en el momento debido.

O sea que jode, realmente jode, y cómo,  tener que reconocer que fuimos mejores por carta.

Con información de EL INFORMADOR/EFE/NTX

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