Cultura

Última semana con Villaseñor

La exposición, curada por Gutierre Aceves, presenta la obra de uno de los pintores jaliscienses más relevantes y poco estudiados del siglo XIX

GUADALAJARA, JALISCO (21/ENE/2013).- Retratos, bodegones, dibujos... En las palabras de Gutierre Aceves, director de la Casa ITESO Clavigero, Carlos Villaseñor, pintor jalisciense nacido en Ameca en 1849, se perfiló desde los inicios de su obra como un artista disciplinado, metódico, embebido de su quehacer desde su juventud. Su perseverancia dejó una impronta que se denotó con mayor claridad en los géneros del retrato, y la pintura religiosa.

Algunas obras de Villaseñor —fallecido en 1920, parte del grupo de pintores formados dentro de la tradición académica durante la segunda mitad del siglo XIX y poco conocido en la actualidad— cuelgan y descansan en las frías y espaciosas salas de Casa ITESO Clavigero; permanecerán hasta el próximo 28 de enero en la exposición Carlos Villaseñor: muestra antológica, y no hay que perdérsela.

Gutierre Aceves se descalza los anteojos y repasa con la mano derecha una de las obras del pintor jalisciense. Es un retrato. Serio e impoluto, sólo la barba de rabino perturba la pulcritud de la estampa. Gutierre habla con soltura de la obra de Villaseñor porque él mismo fue el responsable de la curaduría. Dice que la elección de la exposición fue porque el artista es uno de los pintores decimonónicos más importantes de Jalisco que tiene un lugar también en la historia de la pintura mexicana, aunque, afirma, su obra no se ha estudiado con profundidad.

Otra razón, agrega, es que la figura de Villaseñor es un ejemplo de cómo se formaba un pintor en Guadalajara en la segunda mitad del siglo XIX: se sabe que fue discípulo de Jacobo Gálvez, que asistió al taller de Felipe Castro y que, en el Liceo de Varones, fue alumno de Pablo Valdés.

Pero resalta con mayor fuerza su capacidad de estudio individual. El ejemplo más ostensible son sus bocetos, dibujos de juventud y sus trabajos nacidos de la observación de obras de los grandes maestros y la copia, pues en su tiempo se acostumbraba que los pintores incipientes copiaran a los grandes maestros como parte de su formación artística.

“La exposición además da cuenta por primera vez de toda esta parte de formación del dibujo y sobre todo también encontramos cuáles eran las fuentes. Lo que va haciendo Villaseñor, además de haber tomado algunas clases no sabemos a qué nivel, es que él va construyendo —y eso es lo más importante que se puede ver en la exposición— su propia estética”.

La estética de Villaseñor —continúa Aceves— fue forjada por todo el cúmulo de herramientas con las que experimentó en su etapa de formación, que derivó en su gusto por el neoclásico, el tinte romántico y simbolista de su obra.

Luego de repasar retratos de Villaseñor y de su esposa, sus instrumentos de trabajo, libros, una invitación para formar parte de la exposición del Centenario de la Independencia en México que le hicieron los académicos de la capital, Gutierre Aceves se detiene frente a un cuadro que está ubicado en la pared inmediata a un corredor. En la pintura aparecen colgados un puñado de pescados, bagre y pescado blanco, una caña de pescar, un conjunto que Aceves interpreta como “una síntesis de Chapala”.

En la parte superior del inmueble muestra su obra de madurez, como si al pasar cada una de las salas de la Casa ITESO Clavigero, el entusiasta del arte, antes que acudir a paladear un conjunto de obras artísticas, tuviera que escudriñar la vida de un pintor que murió hace más de 90 años.

Una de las inquietudes que nació debido a la exposición es quién hará el gran estudio de Villaseñor. Gutierre Aceves no se descarta.

PARA SABER
La muestra


La exposición Carlos Villaseñor: muestra antológica está abierta al público en Casa ITESO Clavigero, José Guadalupe Zuno 2083,0 entre Avenida Chapultepec y Marsella de lunes a viernes de las 9:00 a las 19:00 horas  y los sábados de las 9:00 a las 14:00 horas. Cierra el próximo lunes.

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