Entre el ir y venir cotidiano de miles de pasajeros, la estación Juárez del Tren Ligero, en su Galería de Arte, alberga una nueva exposición que invita a reflexionar sobre la violencia, la reconciliación y la posibilidad de encontrar una forma de resistencia. Ahí fue inaugurada “Portador de la Paz”, exposición del artista jalisciense José Luis Malo, realizada especialmente para la edición 2026 del Festival Cultural de Mayo.La muestra reúne pintura y escultura en torno a la idea central de confrontar la normalización de la guerra y la violencia desde imágenes cargadas de simbolismo. De acuerdo con información oficial, por el espacio transitan 120 mil personas al día.Para Malo, llevar la exposición a un sitio de tránsito masivo responde justamente a la intención de acercar el arte a públicos que difícilmente acudirían a un museo.“No siempre los lugares solemnes, como los museos, son propicios. Yo creo que la gente no va tanto allá como pudiera estar aquí. Y un lugar tan concurrido, donde todos los días pasan personas en la mañana y en la tarde por ser un medio de transporte, pienso que en algún momento se van a detener o se detienen a ver la obra”, compartió en entrevista con EL INFORMADOR.El artista añadió que la intención es “sembrar esa semilla”, no solo sobre la paz, sino también sobre la importancia del arte como herramienta de comunicación y reflexión colectiva.Cabe señalar que la exposición toma como eje narrativo a seis niños de distintas regiones del mundo. A partir de estas figuras, Malo construye una especie de recorrido visual que conecta emociones humanas con símbolos de destrucción y esperanza.“Es un ejercicio que se asemeja a una historia donde represento a seis niños de diferentes regiones del mundo. Hay niños enojados, tristes o contentos; el tema común es que están en contra de la guerra”, comentó.Uno de los elementos recurrentes en la exposición son las flores deshojadas, utilizadas como metáfora de la violencia. El artista explicó que la separación de los pétalos representa una intervención agresiva, una acción que altera la naturaleza de aquello que originalmente simboliza vida o belleza.“El tema de las flores es una metáfora o resignificación de la violencia. El que estén deshojadas genera que alguien las quitó, alguien las deshojó. El público está viendo ahí una acción desbaratando la flor”.Dentro de la muestra destacan tres piezas que funcionan como detonantes del discurso expositivo. La primera aborda la guerra desde la representación de soldados de distintas culturas y épocas enfrentados entre sí. Sin embargo, en lugar de armas, los personajes sostienen flores.“Siempre están luchando por el poder o por obtener recursos naturales o por alguna razón están peleando y en este caso yo cambio las armas por flores”, explicó el artista.Otra de las obras centrales gira en torno al abrazo como símbolo de reconciliación. Se trata, según detalló Malo, de una representación fraterna marcada por tonos amarillos y rojos que remiten al perdón y a la posibilidad de reconstruir vínculos humanos.“Es un abrazo de perdón, esta reconciliación de la humanidad que el portador de la paz no lo está pidiendo”, señaló.La tercera pieza funciona como cierre de la narrativa visual. En ella aparece una explosión de flores que, lejos de representar armonía, plantea una advertencia sobre las consecuencias de la violencia desmedida. Es también la única obra de la exposición trabajada completamente a color y con una fuerte carga matérica: material inerte (polvos, arenas, fibras) que se añade a pinturas.Además de las obras ya instaladas, el artista adelantó que en próximos días realizará una intervención especial dentro de la estación. La pieza, de ocho metros de largo por dos de alto, mostrará a Saúl, uno de los personajes de la exposición identificado como “el portador de la paz”.La intervención incluirá dibujos inspirados en las personas que diariamente cruzan por el sitio. Antes de realizarla, Malo explicó que busca observar y familiarizarse con la dinámica cotidiana del espacio y sus usuarios.“Voy a venirme primero a tomar fotografías, hacer análisis y a familiarizarme con la gente caminando... Todos los días”, explicó.El creador consideró que actualmente la violencia se ha vuelto parte del paisaje cotidiano y que muchas veces las personas atraviesan situaciones o imágenes fuertes sin detenerse a reflexionar sobre ellas.“Normalizamos la violencia y las guerras. En este momento hay guerras por todos lados, hay mucha violencia, pero nosotros estamos metidos en nuestra cotidianidad. Caminamos e ignoramos”.Entre las esculturas colocadas en la estación destaca precisamente una figura del “Portador de la Paz”, un niño que sostiene un balón de futbol como símbolo de transformación social. Para Malo, tanto el deporte como el arte pueden convertirse en herramientas capaces de generar cambios en las personas y en la manera de relacionarse con el entorno.“El arte o el deporte pueden ser motivos de cambio”, finalizó.Sobre el impacto de montar una exposición de pintura en un espacio público, EL INFORMADOR conversó con usuarios del Tren Ligero, quienes coincidieron en que se trata de una gran oportunidad para acercar el arte a quienes no tienen tiempo de visitar una galería.“Se me hace importante que este tipo de exposiciones estén en espacios públicos porque mucha gente no tiene tiempo o dinero para ir a un museo. Aquí vas pasando y, de pronto, algo te hace detenerte tantito y pensar”, señaló Mariana Torres, estudiante universitaria.Por su parte, Ricardo Gómez, empleado administrativo, comentó: “Creo que ayuda mucho ver arte en lugares cotidianos. A veces vienes estresado o pensando en otras cosas y encontrarte con una exposición cambia el ambiente. Además, el tema de la paz sí es algo que hace falta hablar más”.Finalmente, Patricia Hernández, comerciante, compartió: “Me gusta que usen estaciones o lugares públicos para montar exposiciones, porque así el arte llega a todos. Mucha gente quizá nunca iría a una galería, pero aquí, aunque sea por curiosidad, se acercan y observan las obras”.