Cultura
Soy parte de un momento de fervor creativo: Luiselli
Con 'La historia de mis dientes', la autora es finalista del National Book Critics Circle en ficción
GUADALAJARA, JALISCO (03/FEB/2016).- La escritora mexicana Valeria Luiselli (Ciudad de México, 1983) es finalista al National Book Critics Circle en la categoría de ficción, por la traducción de su novela “La historia de mis dientes”, publicada en español por Sexto Piso (2013). Su voz narrativa fresca y lúdica ha hecho que sea la primera autora mexicana nominada para estos premios, cuya edición 2016 será en Nueva York, el próximo 17 de marzo.
Sobre la novela y su proceso de escritura, Valeria platicó con este medio: “Para mí, empezar un libro siempre es comenzar un pequeño proyecto de vida, distinto cada vez. Mientras escribo un libro mi vida completa va a girar en torno a ese proyecto durante un tiempo. Cada vez que empiezo es un proyecto activo muy distinto”.
“La historia de mis dientes” —cuenta— era un proyecto que tenía que ver en generar una conversación con un grupo de obreros de Jumex, a quienes les mandaba las entregas de lo que después se convirtió, pero cuando “escribía no tenía idea de que sería una novela”.
—Hay guiños a muchas figuras de la literatura nacional.
—No diría que son guiños: la manera en que uso los nombres en el libro tiene que ver con emular un proceso común dentro del arte contemporáneo y que quería reproducir en modelo narrativo. Como agarrar un objeto que pertenece a un contexto, sacarlo de allí y ver qué sucede con sus significados asociados y su valor. Por ejemplo, cuando Duchamps colocó el famoso mingitorio... lo que hizo fue llevar un objeto cotidiano sin valor artístico y desplazarlo a un contexto de valor, que se lo confiere, como una galería. Lo que trataba de hacer era el proceso inverso: sacar de su contexto las cosas de valor. La idea era usar los nombres de autores como objetos y desplazarlos: sacarlos de su panteón literario y ponerlos en otras circunstancias, para vaciarlos de su contenido. Ver cómo se relacionaban con el tejido narrativo, una vez fuera de su zona. Aparecen nombres como Margo Glantz, pero no como escritora (admirada por mí), sino como mecanógrafa. En un contexto mexicano todos esos nombres tienen una asociación: el nombre de Margo Glantz genera una especie de campo gravitacional en el que está inserto. Pero en Holanda quizá sólo sea un nombre, un objeto vacío sin referencia.
—Sobre la traducción y nominación de la novela: se suele decir que en Estados Unidos el porcentaje de obras que se traducen es mucho menor frente a las obras escritas en inglés.
—Por supuesto que es menor de las obras traducidas que de las no traducidas. Pero creo que el panorama está cambiando. Todavía no es un paraíso de la traducción, pero es alentador. Hasta hace poco sólo 3% de las obras publicadas eran traducidas. Ha habido un esfuerzo nacional… La nominación sí es sorpresiva: es un premio que en ficción sólo se ha dado a dos escritores de lengua extranjera. Roberto Bolaño y W.G. Sebald. Ambos recibieron el premio ya entrado el siglo XXI: eso dice mucho sobre cómo el medio literario estadounidense se ha vuelto más global e interesado en literaturas extranjeras.
—¿Sucede como en México con las editoriales independientes? Tú misma publicas dentro de una de ellas.
—Me gusta mucho estar en editoriales independientes, es una manera de asegurar un trato más real y humano entre editores y escritores, hay mucha más libertad creativa, sin la presión del mercado. Más allá de mi preferencia por las editoriales independientes, me parece que están haciendo una labor importante, en un momento en que las grandes aglomeraciones trasnacionales crecen cada vez más, cada vez hay menos opciones. Curiosamente, a la par que sucede esto se ha multiplicado la cantidad de editoriales independientes, fuertes y buenas. En inglés me publicó Coffee House Press, una editorial con un perfil parecido al de Sexto Piso, con un catálogo interesante… las editoriales independientes en Estados Unidos están haciendo una labor importantísima para la traducción.
—En México la proliferación de editoriales ha propiciado que haya autores fuera de la capital. ¿Cómo ves ese fenómeno? ¿Tú te sientes parte de una nueva generación, de una nueva narrativa mexicana?
—Siento que soy parte de un momento en el que hay un fervor creativo. Las novelas que han salido en años recientes son muestra de ello. Tiene que ver en parte con que hay más opciones. Cuando empecé a publicar hace unos 10 años había pocas opciones de editoriales independientes en el país. Casi todos los autores jóvenes sacaban sus primeros libros en Tierra Adentro. Conforme pasa el tiempo se han modificado las editoriales: ya no es tan centralizado en la Ciudad de México. También respecto a España, antes había la sensación o prejuicio de que si tu libro no salía allá era como si no saliera. Creo que eso cambió tras la crisis de 2008. Ahora los escritores latinoamericanos buscan ser publicados en Latinoamérica, también en España, claro, pero ya no es el centro de poder editorial. Nos tardamos un poco en llegar esa independencia, como los últimos respiros de esa relación colonia.
TOMA NOTA
Los premios
Los premios National Book Critics Circle se entregan desde 1974, con un jurado conformado por críticos literarios, quienes escogen a las obras finalistas, lo que representa una selección de las mejores lecturas del año. De allí su importancia, al conjugar el talento lector de los críticos literarios estadounidenses para premiar a las mejores publicaciones.
Algunos narradores que han obtenido el premio son: la Nobel Alice Munro, John Updike, Philip Roth (en dos categorías), Roberto Bolaño, Junot Diaz, el cuentista John Cheever, entre muchos otros.
Em poesía se ha premiado a: John Ashbery y Elizabeth Bishop.
En no ficción, el premio ha sido recibido por autores como la Nobel Svetlana Alexievich o el biógrafo Richard Ellmann.
Actualmente se entregan en seis categorías: ficción, no ficción, poesía, autobiografía, biografía y crítica.
SABER MÁS
Sin encasillarse
Además de “La historia de mis dientes”, Valeria Luiselli también ha publicado la novela “Los ingrávidos” y el libro de ensayo “Papeles falsos”, dentro del sello editorial Sexto Piso. Además de su bibliografía, la escritora también ha tenido otros trabajos de escritura, en casos colaborativa, como ser libretista del New York City Ballet.
“No me interesa permanecer en una cajita, ni sólo sentarme frente a la computadora y conjeturar ficciones. Me interesan los procesos colaborativos que me obligan a salir de mi zona de confort”.
LA FRASE
“Quiero que la escritura sea un proceso de búsqueda, de aprendizaje distinto, que me obligue a salir de mi zona de confort, a explorar el lenguaje como nunca lo había hecho”.
Valeria Luiselli, escritora.
Sobre la novela y su proceso de escritura, Valeria platicó con este medio: “Para mí, empezar un libro siempre es comenzar un pequeño proyecto de vida, distinto cada vez. Mientras escribo un libro mi vida completa va a girar en torno a ese proyecto durante un tiempo. Cada vez que empiezo es un proyecto activo muy distinto”.
“La historia de mis dientes” —cuenta— era un proyecto que tenía que ver en generar una conversación con un grupo de obreros de Jumex, a quienes les mandaba las entregas de lo que después se convirtió, pero cuando “escribía no tenía idea de que sería una novela”.
—Hay guiños a muchas figuras de la literatura nacional.
—No diría que son guiños: la manera en que uso los nombres en el libro tiene que ver con emular un proceso común dentro del arte contemporáneo y que quería reproducir en modelo narrativo. Como agarrar un objeto que pertenece a un contexto, sacarlo de allí y ver qué sucede con sus significados asociados y su valor. Por ejemplo, cuando Duchamps colocó el famoso mingitorio... lo que hizo fue llevar un objeto cotidiano sin valor artístico y desplazarlo a un contexto de valor, que se lo confiere, como una galería. Lo que trataba de hacer era el proceso inverso: sacar de su contexto las cosas de valor. La idea era usar los nombres de autores como objetos y desplazarlos: sacarlos de su panteón literario y ponerlos en otras circunstancias, para vaciarlos de su contenido. Ver cómo se relacionaban con el tejido narrativo, una vez fuera de su zona. Aparecen nombres como Margo Glantz, pero no como escritora (admirada por mí), sino como mecanógrafa. En un contexto mexicano todos esos nombres tienen una asociación: el nombre de Margo Glantz genera una especie de campo gravitacional en el que está inserto. Pero en Holanda quizá sólo sea un nombre, un objeto vacío sin referencia.
—Sobre la traducción y nominación de la novela: se suele decir que en Estados Unidos el porcentaje de obras que se traducen es mucho menor frente a las obras escritas en inglés.
—Por supuesto que es menor de las obras traducidas que de las no traducidas. Pero creo que el panorama está cambiando. Todavía no es un paraíso de la traducción, pero es alentador. Hasta hace poco sólo 3% de las obras publicadas eran traducidas. Ha habido un esfuerzo nacional… La nominación sí es sorpresiva: es un premio que en ficción sólo se ha dado a dos escritores de lengua extranjera. Roberto Bolaño y W.G. Sebald. Ambos recibieron el premio ya entrado el siglo XXI: eso dice mucho sobre cómo el medio literario estadounidense se ha vuelto más global e interesado en literaturas extranjeras.
—¿Sucede como en México con las editoriales independientes? Tú misma publicas dentro de una de ellas.
—Me gusta mucho estar en editoriales independientes, es una manera de asegurar un trato más real y humano entre editores y escritores, hay mucha más libertad creativa, sin la presión del mercado. Más allá de mi preferencia por las editoriales independientes, me parece que están haciendo una labor importante, en un momento en que las grandes aglomeraciones trasnacionales crecen cada vez más, cada vez hay menos opciones. Curiosamente, a la par que sucede esto se ha multiplicado la cantidad de editoriales independientes, fuertes y buenas. En inglés me publicó Coffee House Press, una editorial con un perfil parecido al de Sexto Piso, con un catálogo interesante… las editoriales independientes en Estados Unidos están haciendo una labor importantísima para la traducción.
—En México la proliferación de editoriales ha propiciado que haya autores fuera de la capital. ¿Cómo ves ese fenómeno? ¿Tú te sientes parte de una nueva generación, de una nueva narrativa mexicana?
—Siento que soy parte de un momento en el que hay un fervor creativo. Las novelas que han salido en años recientes son muestra de ello. Tiene que ver en parte con que hay más opciones. Cuando empecé a publicar hace unos 10 años había pocas opciones de editoriales independientes en el país. Casi todos los autores jóvenes sacaban sus primeros libros en Tierra Adentro. Conforme pasa el tiempo se han modificado las editoriales: ya no es tan centralizado en la Ciudad de México. También respecto a España, antes había la sensación o prejuicio de que si tu libro no salía allá era como si no saliera. Creo que eso cambió tras la crisis de 2008. Ahora los escritores latinoamericanos buscan ser publicados en Latinoamérica, también en España, claro, pero ya no es el centro de poder editorial. Nos tardamos un poco en llegar esa independencia, como los últimos respiros de esa relación colonia.
TOMA NOTA
Los premios
Los premios National Book Critics Circle se entregan desde 1974, con un jurado conformado por críticos literarios, quienes escogen a las obras finalistas, lo que representa una selección de las mejores lecturas del año. De allí su importancia, al conjugar el talento lector de los críticos literarios estadounidenses para premiar a las mejores publicaciones.
Algunos narradores que han obtenido el premio son: la Nobel Alice Munro, John Updike, Philip Roth (en dos categorías), Roberto Bolaño, Junot Diaz, el cuentista John Cheever, entre muchos otros.
Em poesía se ha premiado a: John Ashbery y Elizabeth Bishop.
En no ficción, el premio ha sido recibido por autores como la Nobel Svetlana Alexievich o el biógrafo Richard Ellmann.
Actualmente se entregan en seis categorías: ficción, no ficción, poesía, autobiografía, biografía y crítica.
SABER MÁS
Sin encasillarse
Además de “La historia de mis dientes”, Valeria Luiselli también ha publicado la novela “Los ingrávidos” y el libro de ensayo “Papeles falsos”, dentro del sello editorial Sexto Piso. Además de su bibliografía, la escritora también ha tenido otros trabajos de escritura, en casos colaborativa, como ser libretista del New York City Ballet.
“No me interesa permanecer en una cajita, ni sólo sentarme frente a la computadora y conjeturar ficciones. Me interesan los procesos colaborativos que me obligan a salir de mi zona de confort”.
LA FRASE
“Quiero que la escritura sea un proceso de búsqueda, de aprendizaje distinto, que me obligue a salir de mi zona de confort, a explorar el lenguaje como nunca lo había hecho”.
Valeria Luiselli, escritora.