Cultura

Señora Klein, el juego de las personalidades

La puesta en escena dirigida por Miguel Lugo, estará en cartelera todos los viernes hasta el 15 de abril

GUADALAJARA, JALISCO (20/FEB/2011).- ¿Cuántos hijos odian a sus madres por las decisiones que han tomado? Es una interrogante que pesa en la puesta en escena Señora Klein, que el pasado viernes arrancó temporada en La Casa Suspendida.

Con foro lleno, en su mayoría jóvenes estudiantes que asistieron a la primera función de 2011 del montaje dirigido por Miguel Lugo, comenzó la historia ambientada en una noche de 1934.

El escenario, iluminado por una luz tenue, permitía ver un escritorio limpio y cuyos objetos –un cenicero, una carpeta, un teléfono negro y un portacartas–  mantenían un orden, que poco a poco fue desapareciendo. La primera en salir a escena fue Melanie Klein (Sara Isabel Quintero), vestida de luto y con un distintivo blanco.
La historia escrita por Nicholas Wrigth está basada en la vida de la famosa psicoanalista alemana (1882-1960), quien cuestionó algunas ideas del inglés Sigmund Freud

El segundo personaje en salir a escena fue Paula (Marisol Méndez), una analista que se encargará de algunas tareas, mientras Klein regresa, pero la joven judía tiene una serie de propósitos para cumplir dichas encomiendas, uno que es más profundo que un simple favor.

La tercera en tomar el escenario es Melitta (Vera Wilson), la hija de Klein, quien se ha propuesto odiar a su madre y hacerle daño.

Un viaje frustrado por el miedo es el detonante para que tres mujeres permanezcan una noche encerradas en casa y se confronten a sí mismas, describan sus amores y odios, y traten de salir adelante pese al rencor.
Los diálogos de la obra remiten a cientos de hechos que ocurren en la mayoría de las familias,  el  eje  transita entre los sentimientos encontrados de una hija que desea odiar a su madre, pero no se decide hacerlo por completo.

La obra que se presenta los viernes en la Casa Suspendida es una recomendación para los interesados en la psicología o para las personas que desean ver el tejido que mantiene unida sus relaciones como expresa Melaine  Klein: “Duele. Ver lo que le hemos hecho a quien amamos, duele, duele”.

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