Cultura
Se fue el dueño de Shakespeare and Company
Whitman, apodado el “Don Quijote” del Barrio Latino y que según esa librería será recordado por su libertad de espíritu, su excentricidad y generosidad
PARÍS (16/DIC/2011).- El estadounidense George Whitman, dueño de la famosa librería parisina Shakespeare and Company, un laberinto de obras apiladas frente a la catedral de Notre Dame, falleció este miércoles y fue enterrado ayer en la capital francesa, informaron fuentes de ese pequeño negocio.
Whitman, apodado el “Don Quijote” del Barrio Latino y que según esa librería será recordado por su libertad de espíritu, su excentricidad y generosidad, murió en su casa parisina dos meses después de haber sufrido un infarto y pasados apenas dos días de su 98 cumpleaños.
El estadounidense será incinerado y enterrado en el cementerio de Père Lachaise, uno de los camposantos más famosos de París por albergar las tumbas de grandes nombres de la cultura, como Oscar Wilde, Édith Piaf, Marcel Proust, Molière, Apollinaire, Honoré de Balzac o Amedeo Modigliani.
Durante los últimos sesenta años, desde su llegada a la capital gala en 1948, dedicó su vida a asegurarse de que esa pequeña institución cultural fuera no solo un lugar de venta sino también de acogida de escritores y viajeros, que podían dormir allí a cambio de echar una mano en el negocio.
Whitman fundó esa librería en 1951 y la llamó en un primer momento “Le Mistral”, en recuerdo, según contaba, de la primera chica de la que se enamoró, pero inspirado por sus encuentros con la legendaria librera Sylvia Beach, editora del Ulises de James Joyce, cambió posteriormente su nombre por el actual.
Su trabajo y personalidad le valieron en 2006 la Medalla de las Artes y las Letras del Ministerio de Cultura francés, además del reconocimiento internacional de los turistas que se acercaban a ese centro.
Whitman, apodado el “Don Quijote” del Barrio Latino y que según esa librería será recordado por su libertad de espíritu, su excentricidad y generosidad, murió en su casa parisina dos meses después de haber sufrido un infarto y pasados apenas dos días de su 98 cumpleaños.
El estadounidense será incinerado y enterrado en el cementerio de Père Lachaise, uno de los camposantos más famosos de París por albergar las tumbas de grandes nombres de la cultura, como Oscar Wilde, Édith Piaf, Marcel Proust, Molière, Apollinaire, Honoré de Balzac o Amedeo Modigliani.
Durante los últimos sesenta años, desde su llegada a la capital gala en 1948, dedicó su vida a asegurarse de que esa pequeña institución cultural fuera no solo un lugar de venta sino también de acogida de escritores y viajeros, que podían dormir allí a cambio de echar una mano en el negocio.
Whitman fundó esa librería en 1951 y la llamó en un primer momento “Le Mistral”, en recuerdo, según contaba, de la primera chica de la que se enamoró, pero inspirado por sus encuentros con la legendaria librera Sylvia Beach, editora del Ulises de James Joyce, cambió posteriormente su nombre por el actual.
Su trabajo y personalidad le valieron en 2006 la Medalla de las Artes y las Letras del Ministerio de Cultura francés, además del reconocimiento internacional de los turistas que se acercaban a ese centro.