Cultura
Ritual otomí será transmitido por primera vez en televisión
En co producción del INAH y Canal 22 estará mañana al aire la nueva capsula, bajo el título “Un curandero otomí”
CIUDAD DE MÉXICO (22/DIC/2011).- Difundirán por primera vez en televisión un ritual otomí, tradición milenaria que está en vías de extinción, debido a la migración de los jóvenes de esta etnia a las ciudades, será el Canal 22 quien proyecte en su programa “Diversidad” ese ritual a las 20:00 horas este viernes.
Bajo el título del documental “Un curandero otomí”, se verá como los curanderos otomíes; Manuel Lorenzo y Zenaida Castro muestran un rito de comunicación con sus dioses, ritual que fue efectuado en la comunidad de Santa Ana Hueytlalpan, en el noreste del municipio de Tulancingo de Bravo, en Hidalgo.
El documental narra la historia de dos bãdis —curanderos en lengua otomí—, Manuel Lorenzo y Zenaida Castro, quienes refieren que al enfermarse en su niñez fueron dotados de dones para adivinar y curar, poder que los llevó a encontrarse y trabajar juntos por el bien de su comunidad.
Es al son de los instrumentos de cuerda, el humo de los sahumerios y frente a un altar rebosado de flores, bebidas, frutas e imágenes religiosas, donde los dos curanderos otomíes se ponen en contacto con sus dioses, a quienes llaman “Antiguas” —esculturas humanas de madera colocadas al centro de un nicho—, para pedir por la buenaventura de los que viven en la Tierra.
El ritual se realiza tres veces al año (16 y 24 de septiembre, y en año nuevo) para agradecer a las “Antiguas o Santitos” su protección, en dicha práctica los otomíes conciben a sus dioses como personas, por lo que les ofrecen comida al son de la música y bailan con ellos.
Los curanderos se sientan frente al altar donde hay alimentos, bebidas, imágenes religiosas, copal y grandes cantidades de flores, como nubes y gladiolas. Una vez frente al nicho, ambos se persignan y sus ayudantes les colocan un paliacate en los ojos y un collar de flores, posteriormente comen la “medicinita” o “hierba santa rosa”, la cual los “conduce al cielo” donde están los entes divinos.
En este ritual que los otomíes de Santa Ana Hueytlalpan, los protagonistas son los dioses ancestros de piedra, cuyos nombres son: Juan de la Tierra, su compañera María de la Tierra, y la hija Anastacia de la Tierra; el cuerpo de los tres está hecho de madera, no obstante del primero su cabeza es de roca, pequeña en proporción con el cuerpo, cuya dimensión es de aproximadamente 25 cm.
Los también llamados “Santitos” son vestidos como personas, en el caso del masculino es ataviado con camisa, pantalón, zapatos y sombrero, mientras que las deidades femeninas portan faldas, blusas bordadas, rebozos y varios collares de cuentas y flores.
Respecto a los oratorios, en el documental se mencionan otros lugares sagrados donde los curanderos realizan plegarias, como es el caso de cerros “lugar de residencia de los dioses”, o en abrigos rocosos donde colocan veladoras, flores y dejan figuras antropomorfas de papel que representan a las fuerzas sobrenaturales, elementos presentes en tres rituales básicos: tratamiento terapéutico, de fertilidad y de brujería.
Esta emisión es una coproducción del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y Canal 22.
Bajo el título del documental “Un curandero otomí”, se verá como los curanderos otomíes; Manuel Lorenzo y Zenaida Castro muestran un rito de comunicación con sus dioses, ritual que fue efectuado en la comunidad de Santa Ana Hueytlalpan, en el noreste del municipio de Tulancingo de Bravo, en Hidalgo.
El documental narra la historia de dos bãdis —curanderos en lengua otomí—, Manuel Lorenzo y Zenaida Castro, quienes refieren que al enfermarse en su niñez fueron dotados de dones para adivinar y curar, poder que los llevó a encontrarse y trabajar juntos por el bien de su comunidad.
Es al son de los instrumentos de cuerda, el humo de los sahumerios y frente a un altar rebosado de flores, bebidas, frutas e imágenes religiosas, donde los dos curanderos otomíes se ponen en contacto con sus dioses, a quienes llaman “Antiguas” —esculturas humanas de madera colocadas al centro de un nicho—, para pedir por la buenaventura de los que viven en la Tierra.
El ritual se realiza tres veces al año (16 y 24 de septiembre, y en año nuevo) para agradecer a las “Antiguas o Santitos” su protección, en dicha práctica los otomíes conciben a sus dioses como personas, por lo que les ofrecen comida al son de la música y bailan con ellos.
Los curanderos se sientan frente al altar donde hay alimentos, bebidas, imágenes religiosas, copal y grandes cantidades de flores, como nubes y gladiolas. Una vez frente al nicho, ambos se persignan y sus ayudantes les colocan un paliacate en los ojos y un collar de flores, posteriormente comen la “medicinita” o “hierba santa rosa”, la cual los “conduce al cielo” donde están los entes divinos.
En este ritual que los otomíes de Santa Ana Hueytlalpan, los protagonistas son los dioses ancestros de piedra, cuyos nombres son: Juan de la Tierra, su compañera María de la Tierra, y la hija Anastacia de la Tierra; el cuerpo de los tres está hecho de madera, no obstante del primero su cabeza es de roca, pequeña en proporción con el cuerpo, cuya dimensión es de aproximadamente 25 cm.
Los también llamados “Santitos” son vestidos como personas, en el caso del masculino es ataviado con camisa, pantalón, zapatos y sombrero, mientras que las deidades femeninas portan faldas, blusas bordadas, rebozos y varios collares de cuentas y flores.
Respecto a los oratorios, en el documental se mencionan otros lugares sagrados donde los curanderos realizan plegarias, como es el caso de cerros “lugar de residencia de los dioses”, o en abrigos rocosos donde colocan veladoras, flores y dejan figuras antropomorfas de papel que representan a las fuerzas sobrenaturales, elementos presentes en tres rituales básicos: tratamiento terapéutico, de fertilidad y de brujería.
Esta emisión es una coproducción del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y Canal 22.