Cultura

Realizan subasta con fines benéficos

Se pusieron a subasta 75 piezas de artistas como José Clemente Orozco, Rufino Tamayo, Javier Arévalo, Sergio Garval, Santiago Carbonel, entre otros.

GUADALAJARA, JALISCO (16/NOV/2012).- Con el objetivo de apoyar a personas de escasos recursos, se llevó a cabo la tercera subasta de arte que Galería Tsoho realizó a favor del Centro Ignaciano de Espiritualidad. Los recursos recabados se destinarán a los programas de desarrollo humano, acompañamiento y discernimiento que esa institución realiza en una zona periférica de la ciudad.

Durante el evento, que arrancó a las 20:00 horas en Casa Loyola (Lope de Vega 265), se pusieron a subasta 75 piezas de artistas como José Clemente Orozco, Rufino Tamayo, Javier Arévalo, Sergio Garval, Santiago Carbonel, Lucía Maya, Alejandro Colunga, Diego Martínez Negrete, Jorge Navarro y Carmen Bordes, entre otros. Las obras desfilaron por el auditorio del lugar y fueron ofrecidas por el martillero Ernesto Marroquín.

Entre las obras que se vendieron, destacaron "Una mañana de Invierno", de Maricruz Arreola, con precio de salida de dos mil pesos; "La pelea", de Rafael Saenz, con precio de salida de mil 800 pesos; "Pintito", de Javier Arévalo, con precio de salida de cuatro mil 500 pesos, etcétera.

Algunos de los compradores fueron los propios expositores, como en el caso de la pintora Rosana Zuber, quien adquirió la pieza "Estancia", de Toni Guerra, con precio de salida de mil 600 pesos y Rocío Zermeño, que se llevó "Letra Suspendida", serigrafía de José Luis Cuevas, con precio de salida de cuatro mil pesos.

Durante la pasarela de las piezas, tocó el turno a "El amor no se asusta de nada", de Javier Arévalo, un óleo en tela de 110x80 centímetros con precio de salida de 170 mil pesos y estimado de 265 mil. Al ver la nula respuesta del público que mantuvo las paletas sobre las piernas, uno de los asistentes, que se encontraba al fondo del salón, gritó: "¡Por lo menos hay que darle un aplauso al cuadro! ¡No sean así!", y aplaudió al cuadro, solitario.

Previo a la subasta, los asistentes degustaron vino tinto en vasos de plástico y lonches de jamón y milanesa de pollo mientras deambulaban por todos los alrededores de Casa Loyola y ponderaban las piezas más de cerca que en el auditorio.

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