Cultura

Museo de Arte Religioso reabrirá tras seis años de restauración

El Ex Convento de Santa Mónica es el museo de mayor acervo en esta temática a nivel nacional —con alrededor de tres mil 500 piezas—

PUEBLA (28/NOV/2011).- Luego de ser sometido a trabajos de restauración y conservación integral desde hace seis años, el Ex Convento de Santa Mónica, en el Centro Histórico de esta ciudad, hoy Museo de Arte Religioso, tiene previsto reabrir sus puertas al público el próximo mes.  

Así lo informó el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en un comunicado, en el que explicó que tanto el recinto como sus colecciones que datan de los siglos XVII a principios del XX, han sido intervenidos por especialistas, a fin de ofrecer al público una imagen y contenidos actualizados.  

Destacó que en materia arquitectónica se han atendido afectaciones del inmueble colonial, provocadas por el paso del tiempo y por fenómenos naturales, como el terremoto registrado en 1999.  

Eduardo Merlo, arqueólogo de la delegación del INAH en Puebla, informó que las labores de reestructuración integral del museo y la actualización del guión museográfico se realizan desde 2005, con el objeto de brindar a la sociedad una nueva lectura del Museo de Arte Religioso, el de mayor acervo en esta temática a nivel nacional —con alrededor de tres mil 500 piezas—.  

Los trabajos, dirigidos por la arquitecta Claudia Reyes, directora del museo, contemplan el remplazo de vigas carcomidas por insectos, así como cambio total de los sistemas eléctrico e hidráulico, esta última acción de gran importancia, ya que en los claustros, el agua tendía a acumularse, debido a que el drenaje —colocado en el siglo pasado— no fue el adecuado y provocaba pequeñas inundaciones y humedad en época de lluvias.  

De igual forma, se remodelaron los servicios sanitarios y el vestíbulo, además se sustituyeron los pisos del siglo pasado que guardaban humedad por otros de madera; también se trabajó en el remplazo de los marcos de las ventanas y de puertas apolilladas.  

'En lo que respecta al jardín, se construye una cisterna para acumulación de agua pluvial, que se utilizará en el riego de las plantas, el funcionamiento de las dos fuentes existentes y en la limpieza general del recinto; al término de la obra se sembrarán diversos árboles, muchos de ellos frutales', explicó el arqueólogo.  

Asimismo señaló que tanto en el Coro Bajo —donde eran veladas y sepultadas las monjas fallecidas— como en el Coro Alto, —en el que las religiosas oraban y cantaban diariamente—, se realizan resanes en las paredes que presentan grietas provocadas por el terremoto que sacudió la ciudad de Puebla de Zaragoza en 1999.  

Además, destacó las labores realizadas en las dos escaleras del inmueble conventual; la primera de ellas, que era de cemento y azulejos y databa de principios del siglo XX, fue retirada por completo debido al gran deterioro que tenía, y en su lugar se colocó una de mármol mucho más resistente.  

En tanto que a la segunda escalera, del siglo XVIII, se le reintegran faltantes y es sometida a una limpieza exhaustiva para recuperar el brillo de sus azulejos.  

El especialista apuntó que las labores de conservación se realizan siempre respetando la pátina y estilos únicos del conjunto conventual, es decir, 'cada una de las restauraciones hechas han sido acorde con los materiales originales y arquitectura del inmueble', concluyó.  

Como parte de las labores de reestructuración integral del Museo de Arte Religioso de Puebla, a partir de 2006 diversos restauradores de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural (CNCPC) del INAH, han atendido 285 piezas, entre pinturas, esculturas y objetos litúrgicos y personales de las monjas agustinas que habitaron el Ex Convento de Santa Mónica hasta 1934, cuando fueron exclaustradas definitivamente.  

Entre las obras intervenidas destaca el cuadro 'El cantar de los cantares', también conocido como 'El jardín del rey Salomón', es de gran formato (5 por 2.70 metros) y su antiguedad se estima es de finales del siglo XVIII; tiene en el centro una especie de bisagras que permiten desmontarlo y doblarlo a la mitad.  

'La pintura, que aborda la vida de las monjas como esposas de Jesús, tuvo un tratamiento de restauración muy completo, ya que el lienzo se había desprendido de algunas partes del bastidor y estaba deformado, además tenía roturas, el barniz estaba oscurecido y poseía suciedad acumulada', explicó Dora Méndez, supervisora de los trabajos.  

Apuntó que si bien, no tenía faltantes de capa pictórica, sí estaba bastante deteriorado a nivel estructural, por lo que se le puso un bastidor nuevo para volverla a tensar, se aplicó barniz y en las partes donde había roturas, se resanó y se reintegró.  

Otra importante serie de pintura hecha sobre lámina en pequeño formato, es la del 'Viacrucis', representativa del arte popular. 'Las láminas estaban oxidadas y con rayones, y los marcos apolillados, por lo que fue necesario eliminar la corrosión existente, reintegrar el color y cambiar los marcos'.  

La restauradora también se refirió a un retablo-relicario, de 1.40 metro de alto por 1.10 de ancho, que tiene pintura sobre lámina con imágenes relativas a la Pasión de Cristo; en el centro muestra la representación del Sagrado Corazón, y en la parte superior de la Santísima Trinidad y del Cordero de Dios, en relieves hechos en cera.  

Además posee algunas reliquias (parte de hueso o tela) adosadas como parte de la decoración. La pieza del siglo XVIII será exhibida por primera vez tras haber estado guardada en la bodega del museo.  

Otros objetos restaurados son documentos, libros y textiles, además de ornamentos ceremoniales, como casullas, túnicas y estolas. Resalta también una serie de coronas de profesión de las monjas, manufacturadas entre los siglos XIX y XX, con un alma de hierro que les da la forma de corona imperial o real; están adornadas con figuras de cera y flores de tela.  

Entre los objetos que guardaban las religiosas, se encontró y restauró un estuche de madera con herramientas de metal que usaban para modelar las flores de las coronas, y una colección de figurillas de cera.  

Dora Méndez comentó que desde 2006 a la fecha se ha restaurado aproximadamente 10 por ciento de la colección —que es parte de lo que estará en exhibición—, cuyas labores se han hecho simultáneamente en el museo poblano y en los talleres de la CNCPC, en la Ciudad de México.  

'Es un acervo con piezas de muy buena factura y calidad, que necesitan restaurarse prácticamente por completo, ya que nunca se les había hecho alguna intervención y eso provocó su deterioro. Ha sido todo un reto restaurarlo y dejarlo en óptimas condiciones para su exhibición y resguardo', concluyó.

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