Cultura

Muere un símbolo de la danza clásica

La bailarina hispano rusa falleció a los 89 años en Múnich

MADRID, ESPAÑA (03/MAY/2015).- La bailarina hispano rusa, Maya Plisetskaya, tenía la convicción, la anatomía y la fortaleza para ser una de las mujeres que han hecho historia en el mundo del ballet, unos pies hechos para volar, tan inquietos que a sus 89 años la llevaron hasta Múnich, donde la sorprendió la muerte.

Plisetskaya, símbolo de la danza clásica, falleció de un infarto, informó Ricardo Cué, su agente en España durante varios años.

Su fuerte carácter, una energía inusual y el rechazo de las convenciones academicistas en el ballet hicieron de ella un mito de la escena. Esta “prima donna” del ballet participó en la evolución y en los más importantes cambios coreográficos e interpretativos de la danza.

Como artista se inventó a sí misma y se le reconoce como fundadora de su propio estilo en la danza, nombrado “gráfico” por la precisión y belleza de los movimientos.

Se hizo mundialmente famosa con sus interpretaciones de “El cisne”, con música de Saint-Saens y coreografía de Mijaíl Fokin, y “El Lago de los Cisnes”, de Piotr Chaikovski.

En 1972 asumió por primera vez la labor de director escénico y fue la coreógrafa de su personaje, Anna Karenina, la novela homónima de León Tolstoi, sobre una partitura de su marido, el compositor Rodión Schedrín. Luego, junto con él puso en escena obras de la talla de “Carmen”, “La Gaviota” y “La Dama con el Perro”.

En los últimos años se había dedicado con mayor profusión a impartir clases y recibir homenajes, con excepcionales actuaciones.

Su amigo y agente en España, Ricardo Cué, la define como su “hermana del alma”, un “cisne” que se deslizaba por el escenario. La bailarina consideraba que cada movimiento debía conmover el corazón, dejar una emoción en el alma, y sentenciaba “hay que bailar la música, no seguirla”.

PERFIL
Maya Plisetskaya


Nacida en Moscú el 20 de noviembre de 1925, es considerada una de las más importantes bailarinas del siglo XX, fue primera bailarina del Ballet Bolshoi de Moscú y directora del Ballet Clásico Nacional de España.

Cuando tenía 18 años fue elegida primera bailarina del Bolshói, la única en el mundo en lograr a tan temprana edad un puesto de tanta responsabilidad.

Hija de artistas relacionados con el teatro lírico y la danza (su madre era actriz dramática y estrella del cine mudo), comenzó a bailar a los tres años.

En 1934 ingresó en la escuela de danza de Moscú, donde estudió con Elizabeta Gerdt, y en 1941 entró a formar parte del Teatro Bolshoi.

Tras graduarse, debutó profesionalmente en 1944 y un año después ya actuó como solista del Bolshoi. Años más tarde, en 1948, pasó a ser bailarina titular tras sustituir a Galina Ulanova en “El lago de los cisnes”.

La bailarina, apodada “la reina del aire”, logró uno de sus primeros éxitos con la representación, en 1947, de “El lago de los cisnes”.

Ha sido distinguida con la medalla de oro de las Bellas Artes en 1991, con la Orden al Mérito de Rusia en 2000, y en 2005 fue galardonada, junto con la también bailarina española Tamara Rojo, con el premio Príncipe de Asturias de las Artes, por ser consideradas las “más brillantes bailarinas de la historia de la danza”.

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