Cultura

Más de 14 mil parisinos bailaron con Blanca Li en el Grand Palais

Unas doscientas personas han secundado a Blanca Li para montar esta instalación descomunal producida por la propia coreógrafa

PARÍS, FRANCIA (25/SEP/2011).- Una Blanca Li sin voz, con los ojos cansados y sonrisa feliz brindaba la tarde del domingo con champán francés en copas de plástico con parte del equipo que ha ayudado a la coreógrafa española a montar los tres días de una primera Fiesta de la Danza que ha reunido a más de 14 mil personas en el Grand Palais de París.

A esa hora, el majestuoso museo situado entre los Campos Elíseos y el río Sena vuelve a ser una inmensa nave vacía con planta de cruz inmensa, altas paredes y un techo acristalado que de día ha dejado pasar la luz del sol otoñal y ha iluminado la noche con irreales destellos azulados.

Apenas queda un escenario central equipado aún con focos, algunos altavoces y un equipo de amplificación desenchufado, algunas estructuras metálicas que estos tres días han sostenido pantallas gigantes...

Cuatro chiringuitos (bares de champán, agua, golosinas...) enmarcan todavía una pista de baile cuadrada a base de bandas negras y rosas. Los dos hijos de Blanca Li corretean entre cajas, cachivaches y bolsas de los bailarines, que aún sudorosos y excitados se acercan a la coreógrafa para brindar con ella y expresarle su agradecimiento por la experiencia compartida.

No faltan en ese grupo un hermano de la coreógrafa andaluza ni dos de sus mejores amigas, las actrices Victoria Abril y Rossy de Palma, que también han sido protagonistas de la fiesta.

Les comunican las primeras cifras, acogidas con júbilo y un punto de asombro: más de 14.000 personas han participado en esta primera fiesta propuesta por Blanca Li.

Un espaldarazo total para la coreógrafa española en su empeño de instituir una celebración de la danza como las fiestas que existen para la música o el cine, "para padres e hijos, grupos de amigos, jóvenes o mayores".

"Propuse el proyecto al Grand Palais, que me gusta porque es como una plaza, lo aceptaron y a partir de ahí me volví loca para montarlo todo en solo seis meses", cuenta Blanca a la AFP.

La Fiesta arrancó el viernes con un "dance mob" gigante, "una cita que dimos por internet", explica. "Todo el mundo se aprendía una coreografía en su casa, llegaban al Grand Palais, les ponía la música y bailábamos todos juntos. ¡Fuimos más de dos mil bailando!", recuerda con una sonrisa de oreja a oreja.

A partir de ahí han funcionado sin parar, de once de la mañana a nueve de la noche, veinte pantallas gigantes con clases de baile interactivas. "En cada pantalla, una clase virtual y un profesor, cada una de un estilo diferente, turca, bollywood, salsa, clásica, barroca, irlandesa, africana, griega, del vientre, de todo", explica Blanca.

"En cuatro escenarios había bailarines bailando todo el día, y en la pista central todo el día se daban clases de danza de pareja, rock and roll, hip-hop, vals, salsa, tango...", prosigue.

Este "viaje por el mundo a través de la danza", como dice, tuvo un nuevo momento espectacular con la cita que se dio la comunidad tanguera de París y dejó otra imagen impresionante el sábado por la noche en forma de discoteca silenciosa donde los participantes seguían la música de los DJ con cascos individuales.

Unas doscientas personas han secundado a Blanca Li para montar esta instalación descomunal producida por la propia coreógrafa, un sueño que acariciaba desde hace tiempo.

Un proyecto más de los muchos que prepara continuamente Blanca Li, que no para, nunca para. Este mismo martes, sin tiempo material de digerir el éxito de esta Fiesta de la Danza, ya salía de viaje a Nueva York.

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