Cultura
Malakhov inflama la Staatsoper con el ardiente romanticismo de Percy Shelley
La función recorre el despertar intelectual y literario, la rivalidad con Lord Byron, los demonios internos y los sucesivos amoríos de Shelley
BERLÍN, ALEMANIA.- El bailarín ruso Vladimir Malakhov puso hoy en pie al público de la Staatsoper berlinesa, rendido ante su encendida interpretación del poeta Percy Shelley, un trágico e inconformista exponente del romanticismo literario inglés.
Malakhov compartió los elogios del respetable con su 'partenaire' Polina Semionova y con el francés Patrice Bart, autor de la intensa coreografía y de la exquisita puesta en escena de "Das flammende Herz" ("El corazón ardiente").
La función recorre el despertar intelectual y literario, la rivalidad con Lord Byron, los demonios internos y los sucesivos amoríos de Shelley (1792-1822), incluida su turbulenta relación con su segunda esposa, Mary Shelley, quien pasó a la posteridad por mérito propio, como autora del perturbador "Frankenstein".
Librepensador, enemigo de convenciones sociales, romántico empedernido y artista desesperado, siempre en busca de una nueva musa, el Shelley que Malakhov recreó con maestría se tambalea permanentemente entre el idealismo y la fatalidad.
Adelantado a su tiempo y revolucionario en cuanto a ideas religiosas y políticas, el poeta vivió dividido entre la fascinación por la letra impresa y su constante inclinación, tanto física como creativa, por el sexo femenino.
De concepción circular, "Das flammende Herz" arranca con el funeral del poeta, ahogado durante una travesía marítima, en el que los cuatro grandes amores de su vida, Harriet, Eliza, Mary y, finalmente, Jane, recuerdan a su voluble enamorado.
La puesta en escena del subdirector del ballet de la Ópera de París juega a la ambigüedad en lo relativo a la tormentosa relación entre Shelley y Lord Byron, a veces amigos, a veces rivales, que se enfrentaron tanto por la gloria literaria como por el favor de más de una fémina.
La intensa coreografía de las disputas de Malakhov y Martin Buczkó, en el papel de Lord Byron, cosecharon algunos de los aplausos más sentidos de la velada, al igual que los bailes, ora coléricos ora delicados, protagonizados por el bailarín ruso y Semionova, en el papel de la ultrajada Mary Shelley.
Bajo la batuta de Ermanno Florio y con música de Felix Mendelssohn Bartholdy (1809-1847), "Das flammende Herz" evoca una particular Inglaterra del siglo XIX, ora siniestra, ora bucólica, dependiendo del estado anímico y creativo del poeta.
El fuego y el agua, presentes a lo largo de todo el espectáculo, sirven a la puesta en escena como símbolos enfrentados de la contradictoria personalidad de Shelley, arrebatada por la pasión o sumida en una dulce mística literaria.
El mar pondrá un fin prematuro a su vida, a la edad de 30 años, y amigos, amantes y rivales del poeta se darán cita al término de la función como testigos silenciosos de cómo su cuerpo arde en la pira funeraria, consumido por la misma fuerza ígnea que lo alimentó en vida.
Malakhov compartió los elogios del respetable con su 'partenaire' Polina Semionova y con el francés Patrice Bart, autor de la intensa coreografía y de la exquisita puesta en escena de "Das flammende Herz" ("El corazón ardiente").
La función recorre el despertar intelectual y literario, la rivalidad con Lord Byron, los demonios internos y los sucesivos amoríos de Shelley (1792-1822), incluida su turbulenta relación con su segunda esposa, Mary Shelley, quien pasó a la posteridad por mérito propio, como autora del perturbador "Frankenstein".
Librepensador, enemigo de convenciones sociales, romántico empedernido y artista desesperado, siempre en busca de una nueva musa, el Shelley que Malakhov recreó con maestría se tambalea permanentemente entre el idealismo y la fatalidad.
Adelantado a su tiempo y revolucionario en cuanto a ideas religiosas y políticas, el poeta vivió dividido entre la fascinación por la letra impresa y su constante inclinación, tanto física como creativa, por el sexo femenino.
De concepción circular, "Das flammende Herz" arranca con el funeral del poeta, ahogado durante una travesía marítima, en el que los cuatro grandes amores de su vida, Harriet, Eliza, Mary y, finalmente, Jane, recuerdan a su voluble enamorado.
La puesta en escena del subdirector del ballet de la Ópera de París juega a la ambigüedad en lo relativo a la tormentosa relación entre Shelley y Lord Byron, a veces amigos, a veces rivales, que se enfrentaron tanto por la gloria literaria como por el favor de más de una fémina.
La intensa coreografía de las disputas de Malakhov y Martin Buczkó, en el papel de Lord Byron, cosecharon algunos de los aplausos más sentidos de la velada, al igual que los bailes, ora coléricos ora delicados, protagonizados por el bailarín ruso y Semionova, en el papel de la ultrajada Mary Shelley.
Bajo la batuta de Ermanno Florio y con música de Felix Mendelssohn Bartholdy (1809-1847), "Das flammende Herz" evoca una particular Inglaterra del siglo XIX, ora siniestra, ora bucólica, dependiendo del estado anímico y creativo del poeta.
El fuego y el agua, presentes a lo largo de todo el espectáculo, sirven a la puesta en escena como símbolos enfrentados de la contradictoria personalidad de Shelley, arrebatada por la pasión o sumida en una dulce mística literaria.
El mar pondrá un fin prematuro a su vida, a la edad de 30 años, y amigos, amantes y rivales del poeta se darán cita al término de la función como testigos silenciosos de cómo su cuerpo arde en la pira funeraria, consumido por la misma fuerza ígnea que lo alimentó en vida.