Cultura

Los rieles verdes

La Universidad de Guadalajara se incopora al proyecto estatal que pretende ciudadanizar las vías férreas en desuso, en la zona Valles y Ciénega

GUADALAJARA, JALISCO.- Las vías ferroviarias que se tienden en la Región Valles y la Ciénega dentro del estado de Jalisco, serán parte del programa "Vías Verdes" que impulsa la Secretaría de Cultura (SC) y al que desde ayer se ha integrado oficialmente la Universidad de Guadalajara (UdeG) para, principalmente, involucrar a los habitantes de la zona.

Los municipios que contempla este proyecto son Tala, Ahualulco de Mercado, El Arenal, San Marcos, Etzatlán, Ameca, Ocotlán, Atotonilco, San Juan de Escobedo y Teuchitlán, todos abundantes en patrimonio cultural, histórico, arqueológico y ecológico para el uso de la población local.

Este proyecto, que pretende habilitar ciertas estaciones de tren para convertirlas en centros culturales al aire libre y espacios para la promoción cultural y el desarrollo social, comprende la zona conocida como Empalme-Orendáin, que incluye sitios arqueológicos como Guachimontones y el Palacio de Ocomo, la Presa de la Vega, el Paisaje Agavero y cañero, la Ruta del Peregrino, que termina en Talpa de Allende.

Aunque la participación de la UdeG, por medio del Centro Universitario de los Valles (CUValles), será únicamente a través de su comunidad académica y estudiantil, tendrán vinculación con el proyecto con "asesoría, elaboración de documentos, plan de manejo de las vías, la parte de sensibilización", informó el rector del campus, Ricardo García Cauzor.

Una parte importante serán los académicos que han realizado investigaciones en el área -por ejemplo, respecto a Piedras Bola-, además de los estudiantes de las licenciaturas de Educación y Turismo, entre los que se cuentan incluso algunos guías de distintos recorridos. También los alumnos de la carrera de Nutrición podrán ser parte de un probable recorrido gastronómico que pueda implementarse en las "Vías Verdes".

La investigadora del CUValles Carla Aceves Ávila destacó que parte sustancial de la intervención universitaria en el proyecto será para promover la identidad cultural de la región, una labor con impacto en la población y "sin prejuicio de vincularse con otros proyectos culturales y sociales".

Añadió que se trata de "reinducir a una cultura múltiple, con la revalorización de la movilidad no motorizada; una reinducción al mejor uso de los espacios que forman parte de la memoria histórica".

El secretario académico de dicho centro universitario, Víctor Manuel Castillo Girón, reiteró la idea de socializar el proyecto con apoyo de los miembros de la comunidad universitaria, por el desuso de las vías del tren y para preservar el valor patrimonial localizado junto a éstas.

En México existen nueve mil kilómetros de rieles fuera de servicio. En este espacio se encuentran 489 estaciones ferroviarias con valor histórico, cultural y artístico, y de éstas, 25 se encuentran en el Estado. Jalisco es la primera entidad del país en establecer un programa para recuperar unos 121 kilómetros de rieles en desuso, precisamente en la Región Valles y Ciénega.

El director general de Patrimonio Cultural de la Secretaría de Cultura, Modesto Aceves, señaló que el proyecto cuenta con una inversión total de 300 millones de pesos, por lo que se emprenderá una estrategia por tramos, que permita avanzar en cada una de las seis zonas, por ejemplo, en las que son más familiares o para el turismo de aventura.

Otro aspecto que podría recuperarse son los lugares donde ocurrieron las gestas heroicas independentistas, como en Ahualulco, o el impacto del ferrocarril en la Cristiada, que podrá explotarse mediante la construcción de museos.

El caso español

Recibe también el nombre de "Vías Verdes" el proyecto español que ha recuperado para el uso ciudadano alrededor de mil 550 kilómetros, de ocho mil rieles que existen en España, con 64 rutas acondicionadas, desde que inició el proyecto en 1993.

Las "Vías Verdes", debido a su origen ferroviario, están dotadas de especiales cualidades: máxima accesibilidad, facilidad y seguridad. Son lugares ideales para promover la movilidad sostenible y la práctica del paseo y el cicloturismo, especialmente atractivos para personas con movilidad reducida (niños, ancianos, minusválidos).

Estas infraestructuras se han convertido en espacios para el disfrute y el encuentro de todos los ciudadanos, donde pueden practicar hábitos saludables que mejoran su bienestar y elevan su calidad de vida. Y todo ello, al tiempo que proporcionan un beneficio adicional a las comarcas atravesadas: impulsan la cohesión territorial y la dinamización socioeconómica del mundo rural.

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