Cultura
Las armas no son la solución: artistas jaliscienses
El titiritero Nacho Cucaracho elige el arte como medio de expresión contra la guerra y las injusticias
GUADALAJARA, JALISCO (07/FEB/2011).- Eran las 20:45 horas del pasado martes, el primer día del segundo mes del año, cuando las sirenas de la Policía ensordecieron la ciudad. En seis puntos diferentes de la ciudad las vialidades fueron bloqueadas y hasta atentados con granadas, todo se registró en los periódicos del día siguiente. La situación de la violencia en la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) fue atípica, como la tarde de ayer.
Es por la acumulación de hechos violentos en la metrópoli que un grupo de artistas, entre teatreros, cuentacuentos y músicos, se organizaron para armar una protesta ayer en la Plaza Universidad del Centro Histórico tapatío a la que llamaron “No más armas, más cultura”.
Alrededor de 300 personas se aglutinaron en torno al montaje que le hizo competencia a los mimos que todos los días hacen su aparición afuera de la Biblioteca Iberoamericana Octavio Paz, y ahí Ignacio Larios, Nacho Cucaracho, tiene tres cosas: unos lentes que le cuelgan en el pecho, un aliento que gira instrucciones a diestra y siniestra para que todo salga bien, y una idea firme: “Las pistolas no son la solución. Si no se invierte en cultura seguramente nunca terminaremos con esta guerra estúpida”.
La protesta que toma las calles
Desde el pasado lunes, Nacho Cucaracho, como ha pedido Ignacio Larios que lo llamen, presentó un oficio a la Secretaria General del Ayuntamiento de Guadalajara para pedir el permiso correspondiente y así poder utilizar la Plaza Universidad. Le dijeron que no. Que le ofrecían el Parque San Francisco “y tú sabes que allá son puras jardineras, y lo que necesitamos es que la gente que va pasando se vaya sumando, asumí las consecuencias que esto pudiera acarrear. Qué bonito sería que me detuvieran por esto”.
Así, sin permiso, desde las 15:00 horas de ayer empezó a colocar la escenografía para hacer teatro en cámara negra, talleres de gises para niños, montó también un escenario para que tres bandas locales le coquetearan el oído con música a los jóvenes “si tú te fijas, más del 30% de los ejecutados son menores de 40 años, tenemos que hablarle a los jóvenes, decirle que la solución no está en la vida fácil”, increpa Nacho Cucaracho.
Y mientras eso sucede La leyenda del Coyote seduce a 40 niños sentados en el piso con la cara apoyada sobre sus manos. Y en medio de esos pequeños que interactúan con los títeres, está el matrimonio Fernando Álvarez y Gabriela Camarena, una pareja de jóvenes con dos niñas en brazos, Tabata y Miranda; Fernando es el que habla. “Por supuesto que el martes me dio miedo, por ellas… porque son lo único que tengo”.
Después de confesar su sentimiento, la pareja ha ido a firmar una hoja que Nacho entregará a los diputados “para que dejen de invertir en armas y le asignen un mejor presupuesto a la cultura”.
Nacho Cucaracho está a punto de recoger las cartulinas negras donde Estrella, de seis añitos, acaba de dibujar a su papá y su mamá tomados de la mano a lado de una casa y cubiertos por un sol sonriente. El papá de Estrella, Antonio Pacheco, no admite el miedo propio pero sí el de su familia “yo trabajo en Manzanillo toda la semana, y cuando me enteré de lo del martes sí me preocupe, creo que la cultura y este tipo de eventos pueden salvar a las nuevas generaciones”.
Nacho coincide con Antonio “como en la película La lengua de las mariposas, si atendemos por lo menos a tres generaciones de niños y los educamos en los valores del respeto y la tolerancia a la diversidad, quizá salvaríamos el mundo, pero parece tan fácil que es imposible”.
Que la unión haga la fuerza
Después de la cuarta visita de los policías que recorren el Centro Histórico montados en una bicicleta para preguntarle a Nacho qué está haciendo y a qué hora se retira, el titiritero acepta que el gremio cultural está dividido. “Después de lo del martes muchos pusieron en su Facebook que habría que hacer algo. Y ve, ahora somos pocos los que nos salimos de la computadora para actuar”.
Consciente de que el presupuesto cultural es el primero en recibir recortes al momento de hacer ajustes, también incluye que “de por sí el dinero que le asignan es poco, y además el sistema burocrático está viciado. No hay un apoyo real, dan becas a los de siempre pero no acercan la cultura a las colonias, a la gente”.
Félix Ayala toca el bajo en la banda Pifas, que se presenta minutos después de la obra de teatro. Y al finalizar la noche todos, papás, artistas y niños, coinciden en una sola idea que resume Nacho Cucaracho “las armas nunca han sido la solución”.
Para saber
Los moneros Hernández y Patricio comenzaron la campaña No Más Sangre el mes pasado en contra de las más de 34 mil muertes violentas ocurridas en los cuatro últimos años. En un hecho sin precedentes, en dicho proyecto participan más de 10 caricaturistas mexicanos, quienes proponen que los ciudadanos se manifiesten en las redes sociales como Facebook y Twitter, usando la imagen realizada por Alejandro Magallanes como foto de perfil o avatar.
Es por la acumulación de hechos violentos en la metrópoli que un grupo de artistas, entre teatreros, cuentacuentos y músicos, se organizaron para armar una protesta ayer en la Plaza Universidad del Centro Histórico tapatío a la que llamaron “No más armas, más cultura”.
Alrededor de 300 personas se aglutinaron en torno al montaje que le hizo competencia a los mimos que todos los días hacen su aparición afuera de la Biblioteca Iberoamericana Octavio Paz, y ahí Ignacio Larios, Nacho Cucaracho, tiene tres cosas: unos lentes que le cuelgan en el pecho, un aliento que gira instrucciones a diestra y siniestra para que todo salga bien, y una idea firme: “Las pistolas no son la solución. Si no se invierte en cultura seguramente nunca terminaremos con esta guerra estúpida”.
La protesta que toma las calles
Desde el pasado lunes, Nacho Cucaracho, como ha pedido Ignacio Larios que lo llamen, presentó un oficio a la Secretaria General del Ayuntamiento de Guadalajara para pedir el permiso correspondiente y así poder utilizar la Plaza Universidad. Le dijeron que no. Que le ofrecían el Parque San Francisco “y tú sabes que allá son puras jardineras, y lo que necesitamos es que la gente que va pasando se vaya sumando, asumí las consecuencias que esto pudiera acarrear. Qué bonito sería que me detuvieran por esto”.
Así, sin permiso, desde las 15:00 horas de ayer empezó a colocar la escenografía para hacer teatro en cámara negra, talleres de gises para niños, montó también un escenario para que tres bandas locales le coquetearan el oído con música a los jóvenes “si tú te fijas, más del 30% de los ejecutados son menores de 40 años, tenemos que hablarle a los jóvenes, decirle que la solución no está en la vida fácil”, increpa Nacho Cucaracho.
Y mientras eso sucede La leyenda del Coyote seduce a 40 niños sentados en el piso con la cara apoyada sobre sus manos. Y en medio de esos pequeños que interactúan con los títeres, está el matrimonio Fernando Álvarez y Gabriela Camarena, una pareja de jóvenes con dos niñas en brazos, Tabata y Miranda; Fernando es el que habla. “Por supuesto que el martes me dio miedo, por ellas… porque son lo único que tengo”.
Después de confesar su sentimiento, la pareja ha ido a firmar una hoja que Nacho entregará a los diputados “para que dejen de invertir en armas y le asignen un mejor presupuesto a la cultura”.
Nacho Cucaracho está a punto de recoger las cartulinas negras donde Estrella, de seis añitos, acaba de dibujar a su papá y su mamá tomados de la mano a lado de una casa y cubiertos por un sol sonriente. El papá de Estrella, Antonio Pacheco, no admite el miedo propio pero sí el de su familia “yo trabajo en Manzanillo toda la semana, y cuando me enteré de lo del martes sí me preocupe, creo que la cultura y este tipo de eventos pueden salvar a las nuevas generaciones”.
Nacho coincide con Antonio “como en la película La lengua de las mariposas, si atendemos por lo menos a tres generaciones de niños y los educamos en los valores del respeto y la tolerancia a la diversidad, quizá salvaríamos el mundo, pero parece tan fácil que es imposible”.
Que la unión haga la fuerza
Después de la cuarta visita de los policías que recorren el Centro Histórico montados en una bicicleta para preguntarle a Nacho qué está haciendo y a qué hora se retira, el titiritero acepta que el gremio cultural está dividido. “Después de lo del martes muchos pusieron en su Facebook que habría que hacer algo. Y ve, ahora somos pocos los que nos salimos de la computadora para actuar”.
Consciente de que el presupuesto cultural es el primero en recibir recortes al momento de hacer ajustes, también incluye que “de por sí el dinero que le asignan es poco, y además el sistema burocrático está viciado. No hay un apoyo real, dan becas a los de siempre pero no acercan la cultura a las colonias, a la gente”.
Félix Ayala toca el bajo en la banda Pifas, que se presenta minutos después de la obra de teatro. Y al finalizar la noche todos, papás, artistas y niños, coinciden en una sola idea que resume Nacho Cucaracho “las armas nunca han sido la solución”.
Para saber
Los moneros Hernández y Patricio comenzaron la campaña No Más Sangre el mes pasado en contra de las más de 34 mil muertes violentas ocurridas en los cuatro últimos años. En un hecho sin precedentes, en dicho proyecto participan más de 10 caricaturistas mexicanos, quienes proponen que los ciudadanos se manifiesten en las redes sociales como Facebook y Twitter, usando la imagen realizada por Alejandro Magallanes como foto de perfil o avatar.