Cultura
Jostein Gaarder y su necesidad por preguntar
El autor noruego presenta su nuevo libro y habla de lo importante que es indagar
MADRID, ESPAÑA (29/OCT/2012).- “¿De dónde viene el mundo? ¿Hay algo que haya existido siempre? ¿O todo surgió de la nada?” Si no cree que menos de 20 palabras puedan suscitar más reflexión que una colección completa de enciclopedias, valga la muestra. Jostein Gaarder, el escritor que revolucionó hace dos décadas la divulgación de la filosofía con su celebérrima novela para adolescentes El mundo de Sofía, de la que se han vendido 30 millones de ejemplares en 61 lenguas, no sólo tiene esa certeza, sino que aplica la enseñanza sin excepción a su obra, así como a su particular paso para andar el azaroso camino de la existencia.
Su último trabajo, Me pregunto... (Siruela), no contiene por esa misma razón ni una sola palabra (entre todas las que hay de por sí suman pocas) que no aparezca encuadradas por unos muy sagaces signos de interrogación. Y sin afirmaciones ni peroratas, consigue suscitar pensamientos e ideas tan evocadores como profundos.
“¿Puedo querer a otra persona tanto como me quiero a mí mismo? ¿Qué es un buen amigo?”. No hay sabio que pueda aportar una solución certera a esos enigmas, aunque tampoco es ese el objetivo del escritor (al menos no exclusivamente): el texto, acompañado de ilustraciones del artista Akin Düzakin, está en realidad dirigido a los niños. “Es un libro pequeño sobre las grandes preguntas”, explica. Si en El mundo de Sofía la dinámica consistía en mostrar las resoluciones de los filósofos respecto a las grandes cuestiones, todo en el marco de un relato, en esta ocasión las tornas se han vuelto, y es el lector quien debe formar sus propias conclusiones. “Algunas de las respuestas, como por ejemplo qué es el Big Bang, existen, pero incluso aunque no las sepamos preguntarse sobre ello aporta una experiencia profunda sobre lo fantástica que puede ser la vida en el universo”.
Y en su empeño por difundir el conocimiento, ¿se imagina esta autor un mundo sin libros?: “Es difícil”, se detiene, cavila. “Pero creo que realmente no los necesitamos: lo que hace falta son las historias”. Él creció en una casa repleta de volúmenes, pero nunca fue uno de los que los devoraran: su pasión por la filosofía llegó por otra vía, la de la duda. “Cuando era pequeño mis padres me dieron la libertad de preguntar sin sufrir intolerancia”. Y eso es lo que intenta poner en valor tanto con Me pregunto... como con el resto de sus trabajos, muchos pensados para un público infantil.
Con información de El País
EL DATO
Fundamental
Jostein Gaarder se convirtió en un referente literario para jóevenes luego de publicar El mundo de Sofía, que ha sido traducido a 54 idiomas.
Su último trabajo, Me pregunto... (Siruela), no contiene por esa misma razón ni una sola palabra (entre todas las que hay de por sí suman pocas) que no aparezca encuadradas por unos muy sagaces signos de interrogación. Y sin afirmaciones ni peroratas, consigue suscitar pensamientos e ideas tan evocadores como profundos.
“¿Puedo querer a otra persona tanto como me quiero a mí mismo? ¿Qué es un buen amigo?”. No hay sabio que pueda aportar una solución certera a esos enigmas, aunque tampoco es ese el objetivo del escritor (al menos no exclusivamente): el texto, acompañado de ilustraciones del artista Akin Düzakin, está en realidad dirigido a los niños. “Es un libro pequeño sobre las grandes preguntas”, explica. Si en El mundo de Sofía la dinámica consistía en mostrar las resoluciones de los filósofos respecto a las grandes cuestiones, todo en el marco de un relato, en esta ocasión las tornas se han vuelto, y es el lector quien debe formar sus propias conclusiones. “Algunas de las respuestas, como por ejemplo qué es el Big Bang, existen, pero incluso aunque no las sepamos preguntarse sobre ello aporta una experiencia profunda sobre lo fantástica que puede ser la vida en el universo”.
Y en su empeño por difundir el conocimiento, ¿se imagina esta autor un mundo sin libros?: “Es difícil”, se detiene, cavila. “Pero creo que realmente no los necesitamos: lo que hace falta son las historias”. Él creció en una casa repleta de volúmenes, pero nunca fue uno de los que los devoraran: su pasión por la filosofía llegó por otra vía, la de la duda. “Cuando era pequeño mis padres me dieron la libertad de preguntar sin sufrir intolerancia”. Y eso es lo que intenta poner en valor tanto con Me pregunto... como con el resto de sus trabajos, muchos pensados para un público infantil.
Con información de El País
EL DATO
Fundamental
Jostein Gaarder se convirtió en un referente literario para jóevenes luego de publicar El mundo de Sofía, que ha sido traducido a 54 idiomas.