Cultura

Heriberto Yépez exige un ''no'' como respuesta

En su más reciente título, La increíble hazaña de ser mexicano, el autor cuestiona la identidad nacional

GUADALAJARA, JALISCO.- El nombre de Heriberto Yépez no es ajeno en el panorama de la literatura mexicana contemporánea. Es considerado por sus colegas uno de los mejores autores nacidos en la década de los años setenta. Su nombre ahora está en el recién inaugurado módulo de préstamo de bicicletas y libros de la Estación Independencia del Macrobús, espacio donde estará disponible parte de su obra.

El también psicoterapeuta explica que esta iniciativa es “un impulso a la lectura” y considera que el acto de leer permite “transgredir en consenso”.

Sobre si sus obras pueden considerarse una lectura iniciática, Yépez explica que “hay algunas que están dirigidas a un lector común, como mi nuevo libro”.

A sus 36 años, el escritor nacido en Tijuana ha publicado más de 20 títulos, uno de ellos es su reciente trabajo La increíble hazaña de ser mexicano (Planeta, 2010).

– En “La increíble hazaña de ser mexicano” cuestiona la identidad nacional, ¿cuál es la actual definición?
– Si consultamos a un grupo de personas de cualquier parte del país sobre cuáles son sus gustos musicales, sus aspiraciones de vida e incluso su vestimenta veremos que está fuertemente influido por Estados Unidos, para bien o para mal. El mexicano se está definiendo a sí mismo en relación con una cultura con la cual no solía definirse, porque aún se coincide como una mezcla de lo español y de lo indígena, pero la realidad es que desde hace unas décadas hay otras culturas que están influyendo. Tenemos que darnos cuenta que la industria está pensada en el consumismo que los estadounidenses han implementado en el mundo.

– ¿Hay un rechazo por definir una identidad propia?
– Hay un rechazo hacia lo norteamericano porque hoy nos integra, puede sonar extraño, pero así como hubo un rechazo hacia lo indígena y lo español porque hoy nos integra. La cultura mexicana tiene un patrón de negación del otro; tiene siglos negando al otro.

– ¿El patrón de negación está identificado en su libro a partir de qué experiencias?
– Los estadounidenses son nuestros vecinos, y con nuestros vecinos tenemos una relación de desagrado y de odio, eso en cualquier geografía.

– De los elementos indígena y español, ¿cuál considera que se perderá debido la adquisición del estadounidense?
– No creo que se pierdan. El elemento indígena tiene más de 500 años de resistencia y se está transformando. Pensamos que las culturas son fijas, que si se modifican se están perdiendo, es un dogma que tenemos los mexicanos: si algo no es como solía ser, entonces ya no es. La psique humana y las culturas no funcionan así.
Llegamos tarde a la aceptación de que somos una cultura formándose y en comunicación con su vecino.

– ¿Este desconocimiento del ser mexicano a qué lo atribuye?
– Tiene que ver mucho con la religión católica. Los paradigmas que la religión católica entrega a los individuos para comprender su vida están plagados de fantasías porque niegan al cuerpo, a la sexualidad. Es machista y anticapitalista, al ser la religión católica una de las bases del mexicano le impide conocerse. Una religión que enseña a ser una víctima, va a forjar a millones de seres que inconscientemente están aspirando a convertirse en derrotados, en mártires, en sacrificados y en derrotados. Una evidencia es lo que las propias feministas nos han informado a nosotros los varones, nos han dicho que la feminista mexicana se concibe como un ser subordinado y sometido. Ésta está muy presente, porque millones de mexicanas creen eso y se sienten incómodas en sus lugares de trabajo. ¿Cómo un país va progresar si la mitad de su población está incómoda, porque está haciendo acosada?

– ¿Que tendrían qué hacer las mujeres para salir de ese círculo?
– Romper con el modelo patriarcal y matriarcal. Un niño repite esquemas sobre una serie de modelos y ahí se reproduce la crisis del mexicano, en esa manera de ser hombre y mujer que no lleva a un éxito económico ni a la satisfacción emocional. Por eso tenemos un país con cifras alarmantes.

– Si el país es un paciente terapéutico, ¿en qué fase estamos?

– En la negación. Una parte de ti sabe que estás mal, pero se niega. Tenemos 60 millones de miserables, partidos políticos que ninguno es una vía y una economía que se colapsa cada ciertos meses. Esta mal todo. Decir que la mexicanidad no funciona se escucha muy fuerte, por eso el mexicano niega lo que sabe.

– ¿Cuál sería el siguiente paso que nos espera?
– El colapso, cuando no se puede convencer racionalmente ni demostrar cifras. Hoy podemos engañarnos, podemos tener una dosis de autoengaño, pero el propio modelo actual del capitalismo señala que no puede durar todo el siglo XXI.  

– ¿Después del colapso vendrá el cambio?
– No, viene sólo la oportunidad del cambio, porque también podría venir la disolución de la cultura mexicana. Por eso quiero enfatizar estas preguntas y hay que actuar en consecuencia a la respuesta: ¿Funciona la mexicanidad? y ¿ser mexicano te produce bienestar?…

EL INFORMADOR/ Mayra Torres de la O

“Llegamos tarde a la aceptación de que somos una cultura formándose y en comunicación con su vecino”

Heriberto Yépez, escritor.

Una voz de la frontera
Heriberto Yépez nació en Tijuana (Baja California Norte) en 1974. Desde su punto de vista, “la frontera es un laboratorio donde se viven procesos antes de los que se viven en el resto del país”. Es docente, psicoterapeuta y escritor. Su obra abarca todos los géneros literarios: la poesía, el ensayo, el cuento y la novela, también se dedica a la traducción y a la crítica. Es autor de más de una veintena de libros, entre los que se incluyen Al otro lado, El órgano de la risa, Contra la Tele-Visión y Sobre la pura esencia de la crítica.

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