Cultura

Francisco Hernández recibe Premio Mazatlán

La velada dio inicio con la participación de la Orquesta Sinfónica Sinaloa de las Artes

MAZATLÁN, SINALOA.- La esperada noche de entrega de los premios Antonio López Sáenz, de Pintura, y Mazatlán, de Literatura, en el marco del Carnaval de Mazatlán 2010, !Con Fervor Patrio!, que Organiza el Instituto Municipal de Cultura, Turismo y Arte de Mazatlán, se llevó a cabo en el Teatro Angela Peralta.

La velada dio inicio con la participación de la Orquesta Sinfónica Sinaloa de las Artes, bajo la dirección del reconocido maestro Gordon Campbell, acompañando la actuación del mundialmente aclamado concertista Angel Romero.

Este último inició su actuación como solista de guitarra con tres breves piezas tituladas Allegro spirito, Adagio y Allegro gentille, tras lo cual vino el célebre Concierto de Aranjuez, en donde el internacional español dio muestras de por qué se le considera uno de los grandes guitarristas del mundo.

Luego de la introducción, que fue bien recibida por el público, el maestro Angel Romero salió de escena para regresar momentos después con Adán Pérez, el joven barítono mazatleco que se convertiría a la postre en el consentido de la velada.

Más tarde, con el maestro Romero dirigiendo a la orquesta, Adán Pérez interpretó Mi aldea, de la zarzuela Los Gavilanes.

La actuación de la joven mezzosoprano Sarah Holcombe levantó de nueva cuenta el entusiasmo del público reunido en la sala cuando interpretó, Tango de la Menegilda.

Al volver del intermedio autoridades municipales y estatales, encabezadas por el alcalde, Jorge Abel López Sánchez, arribaron al escenario para hacer entrega de los premios y reconocimientos a los artistas laureados.

El rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa, Víctor Antonio Corrales Bargueño, destacó el esfuerzo coordinado de la máxima casa de estudios del Estado y de los organismos de cultura para hacer posible los premios en mención, pues la Universidad es la auspiciadora del monto del Mazatlán de Literatura.

En representación de Sergio Jacobo Gutiérrez, llegó Gerardo Ascencio y Raúl Llera Martínez lo hizo por el Secretario de Turismo.

Se mencionó la presea al primer lugar de pintura, Yves Gregoire, quien no asistió a la ceremonia por motivos personales. El segundo lugar Diego David Torres, subió a recibir su premio de manos de las autoridades mencionadas.

El director del Instituto de Cultura, Turismo y Arte de Mazatlán, José Luis Franco, dirigió un emotivo discurso en el que destacó la diferencia que hace al Carnaval de Mazatlán una fiesta única en México:

"En cuanto a lo nacional dudo que haya otra fiesta de este tipo que otorgue tres reconocimientos al trabajo intelectual en su desarrollo, lo cual le concede un perfil destacable a nuestro bochinche anual".

El Premio Mazatlán de Literatura nació en el año de 1965 cuando se distingue a José Gorostiza por sus Obras completas, aunque, desde el punto de vista de Franco, se le concedió por esa magnífica pieza poética llamada Muerte sin fin.

En 1985 se le otorgó a Octavio Paz, quien unos años más tarde se haría acreedor al Premio Nobel de Literatura, único mexicano que lo ha ganado hasta ahora.

El narrador y poeta Francisco Hernández fue breve y emotivo en su discurso al recibir su premio; dijo que siempre había escrito sobre otros en su obra y que en La isla de las breves ausencias, había decidido hacerlo sobre sí mismo.

Explicó que "breves ausencias" es un término clínico que se refiere a cuando los epilépticos se desconectan del mundo, y lo que para ellos son largas horas pueden ser en realidad unos cuantos minutos.

Leyó unos pocos fragmentos de la obra ganadora en donde se percibe la angustia y la zozobra de sus propias experiencias.

Finalmente mostró al público otro breve volumen en donde compartió los versos de coplas veracruzanas, composiciones sencillas y humorísticas, pero no exentas de belleza, y que el público festejó con risas y expresiones de júbilo.

Después de la premiación, regresó el deleite musical con la aparición del maestro Angel Romero, que dio la sorpresa de la noche, al dirigir El Huapango, de José Pablo Moncayo.

Otra sorpresa fue la aparición de la joven soprano Penélope Luna, acompañada nada menos que del maestro Romero a la guitarra.

Más tarde, Adán Pérez regresó al escenario para dedicar una última canción al legendario José Angel Espinoza Ferrusquilla, que se hallaba entre el público, con el tema Echame a mí la culpa.

Cuando las sorpresas parecían haber terminado, agradecido con las muestras de cariño del público porteño, Angel Romero decidió obsequiar una última pieza que mantuvo a todos en sus localidades.

Fantasía, composición de su padre y maestro Celedonio Romero, fue la melodía que surgió de la guitarra del artista que con un volar de manos dio vida a su instrumento asombrando a los presentes con su maestría y destreza que lo caracterizan como una de las más grandes figuras contemporáneas de la música.

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