Cultura
Estudian espacios para la cultura
El académico, Rodrigo de la Mora Pérez Arce presentó parte de su proyecto de investigación 'Producción del espacio cultural: espacios performativos en la Zona Metropolitana de Guadalajara'
GUADALAJARA, JALISCO (17/ABR/2013).- Para Rodrigo de la Mora Pérez Arce, académico, etnomusicólogo y antropólogo social del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), la música es un elemento básico para que la sociedad interactúe y establezca códigos, lenguajes y formas de comportamiento.
Ayer, el profesor presentó ante colegas y algunos alumnos parte de su proyecto de investigación “Producción del espacio cultural: espacios performativos en la Zona Metropolitana de Guadalajara”, en la que la también académica Rossana Reguillo, doctora en Ciencias Sociales y experta en culturas urbanas, juveniles y socioantropología de las emociones, aprovechó para sugerir adecuaciones y ángulos que expliquen mejor la hipótesis de Rodrigo de la Mora.
El escrutinio hacia los espacios performativos inició en diciembre de 2012, partiendo del reconocimiento de que la metrópoli tapatía es “uno de los núcleos, de los centros de producción musical importantes en el Occidente (del país) y con una importancia nacional, no solamente de un género musical sino de diversos géneros, por ejemplo el mariachi, la música grupera que aquí también es una especie de cabecera, e incluso se habla hasta de la música electrónica”.
Entre los pilares de análisis planteados por Rodrigo de la Mora Pérez destacan dos de las zonas más concurridas y culturalizadas de Guadalajara y que fungen como foros masivos para la realización de actividades musicales: Plaza Liberación (Centro Histórico) y Avenida Chapultepec.
Es en estos dos principales puntos es donde el académico desglosa características que las convierte como lazos conectivos y emocionales en los diversos alcances sociales.
“En este proyecto empecé a hacer una exploración sobre cómo esos espacios para la música son importantes para la vida de la ciudad. En mi investigación planteo una comparación entre dos corredores culturales, como la Plaza Tapatía, que abarcaría desde la Plaza de Armas, quizá, hasta la Plaza de los Mariachis y estudiar lo qué pasa ahí hablando musicalmente, desde los eventos callejeros, como puede ser la práctica de los músicos ambulantes o lo que pasa en los grandes eventos.”
En el caso del camellón de Avenida Chapultepec, al menos cada año se presta para la realización de dos a tres eventos masivos. Rodrigo de la Mora no sólo analiza el comportamiento que este tipo de performance genera entre la sociedad a manera de convivio y personalidad, sino los conflictos o beneficios que este acto puede ocasionar al ser precisamente un espacio público, como la molestia de los habitantes vecinos de la zona.
“En ambos corredores nos damos cuenta que existen muchos cafés y bares donde la música cobra un papel muy importante. Esos son los dos casos que estoy empezando a explorar para obtener una visión transversal de lo que pasa, a partir de diferentes prácticas musicales en diferentes géneros en la vida social de Guadalajara”, dijo.
Ayer, el profesor presentó ante colegas y algunos alumnos parte de su proyecto de investigación “Producción del espacio cultural: espacios performativos en la Zona Metropolitana de Guadalajara”, en la que la también académica Rossana Reguillo, doctora en Ciencias Sociales y experta en culturas urbanas, juveniles y socioantropología de las emociones, aprovechó para sugerir adecuaciones y ángulos que expliquen mejor la hipótesis de Rodrigo de la Mora.
El escrutinio hacia los espacios performativos inició en diciembre de 2012, partiendo del reconocimiento de que la metrópoli tapatía es “uno de los núcleos, de los centros de producción musical importantes en el Occidente (del país) y con una importancia nacional, no solamente de un género musical sino de diversos géneros, por ejemplo el mariachi, la música grupera que aquí también es una especie de cabecera, e incluso se habla hasta de la música electrónica”.
Entre los pilares de análisis planteados por Rodrigo de la Mora Pérez destacan dos de las zonas más concurridas y culturalizadas de Guadalajara y que fungen como foros masivos para la realización de actividades musicales: Plaza Liberación (Centro Histórico) y Avenida Chapultepec.
Es en estos dos principales puntos es donde el académico desglosa características que las convierte como lazos conectivos y emocionales en los diversos alcances sociales.
“En este proyecto empecé a hacer una exploración sobre cómo esos espacios para la música son importantes para la vida de la ciudad. En mi investigación planteo una comparación entre dos corredores culturales, como la Plaza Tapatía, que abarcaría desde la Plaza de Armas, quizá, hasta la Plaza de los Mariachis y estudiar lo qué pasa ahí hablando musicalmente, desde los eventos callejeros, como puede ser la práctica de los músicos ambulantes o lo que pasa en los grandes eventos.”
En el caso del camellón de Avenida Chapultepec, al menos cada año se presta para la realización de dos a tres eventos masivos. Rodrigo de la Mora no sólo analiza el comportamiento que este tipo de performance genera entre la sociedad a manera de convivio y personalidad, sino los conflictos o beneficios que este acto puede ocasionar al ser precisamente un espacio público, como la molestia de los habitantes vecinos de la zona.
“En ambos corredores nos damos cuenta que existen muchos cafés y bares donde la música cobra un papel muy importante. Esos son los dos casos que estoy empezando a explorar para obtener una visión transversal de lo que pasa, a partir de diferentes prácticas musicales en diferentes géneros en la vida social de Guadalajara”, dijo.