Cultura

Encuentros cercanos con el universo de Martha Pacheco

Entre los asistentes estuvieron los coleccionistas del trabajo de Martha Pacheco y otros galeros

GUADALAJARA, JALISCO (15/SEP/2011).- Frente a uno de los cuadros de la serie Siete voces para una autopsia, de la pintora tapatía Martha Pacheco, la primera pregunta que vino a la mente de Ali Bardial fue ¿Por qué están así mamá? El niño de ocho años se refiere a los cuerpos sobre las planchas de las morgues, que son los protagonistas del reciente trabajo de la artista plástica.   

Ali recibió una respuesta breve sobre las autopsias y los cadáveres. Con una cara que no expresó preocupación o miedo, él mira los cuadros como un espectador más y sigue el ritmo de la fila del recorrido, junto a su hermana de dos años.

Su mamá recibió la invitación a la apertura de la muestra Martha Pacheco. Exposición Antológica y decidió ir la noche del pasado martes al Museo de Arte de Zapopan (MAZ), donde la expo permanecerá hasta finales del año.

Así como Ali Bardial había otros niños, como una pequeña que jamás tuvo la oportunidad de ver nada, ni un solo cuadro de manera directa, pues su madre la abrazó y alejó sus pasos de las casi 160 obras, que integran la muestra retrospectiva de la artista que incluye piezas que datan desde los años ochenta hasta este 2011.

Otros espectadores, durante la inauguración del pasado martes 13, a las 21:00 horas, fueron los estudiantes, quienes se hicieron otras preguntas, unas más relacionadas con el oficio de la artista nacida en Guadalajara como ¿Cuánto tiempo le lleva hacer un cuadro? y ¿Cómo le hace?

Los artistas como Humberto Vaca pasaron más tiempo frente a las obras, admiraron el dominio técnico de Martha Pacheco, quien antes de los discursos oficiales recibió un obsequio: una orquídea lila, que cargó durante unos minutos y después pasó a otras manos, mientras ella acompañó a la directora del MAZ, Alicia Lozano; al director del Instituto de Cultura de Zapopan, Guillermo Gómez Mata; y a la artista Cynthia Gutiérrez en la inauguración.  

Durante el recorrido por las dos primeras salas de la planta baja del museo, la artista caminó junto a su madre. Después, la señora en silla de ruedas, acompañada por un hombre, escuchó algunas preguntas sobre los cuadros: ¿Te acuerdas de ese cuadro? Y la respuesta era un sí, “fue el que Martha hizo…”.

Otros asistentes comentaron sobre el valor de las obras y expresaron su deseo de adquirir algo y preguntaron si los cuadros estaban a la venta.

Entre los asistentes estuvieron los coleccionistas del trabajo de Martha Pacheco y otros galeros, así como la mayoría de los directores de los espacios expositivos de la ciudad.

Las salas lucieron llenas durante la apertura; así como el patio. Incluso hubo algunos que decidieron ser uno de los primeros en firmar el libro electrónico de visitas, la nueva adquisición del MAZ.

A la par de la apertura de esta expo abrió otra muestra: Notas de Carnaval, de Cynthia Gutiérrez, quien presenta una instalación de madera, que funciona como un canal por el cual cocos son arrojados al piso, mismos que la noche del martes eran, ya sobre el piso y abiertos, el objeto del deseo de los niños.

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