Cultura
El teatro como comportamiento animal
El director estadounidense lleva a escena obra del escritor Samuel Beckett
BOGOTÁ, COLOMBIA.- El teatro es un comportamiento animal donde la luz es un actor más y el artista ha de preguntarse a sí mismo sobre los significados de lo que hace y sentir la experiencia, es una extensión del pensamiento, dice el director teatral estadounidense Bob Wilson.
Wilson materializa ese concepto de las artes escénicas a través del texto ''La última cinta de Krapp'', de Samuel Beckett, que presenta estos días en el Festival Iberoamericano de Teatro que se lleva a cabo en Bogotá (Colombia).
“Estoy interesado en una experiencia visceral del cuerpo, la mente es un músculo, si levanto mi brazo es algo que estoy sintiendo, y eso es un pensamiento real. El teatro es un comportamiento animal”, explica.
Wilson, que además de director es arquitecto, diseñador, dramaturgo y en esta obra también actor, desde sus comienzos se acercó mucho al estilo del escritor irlandés aún sin conocerlo.
El director estadounidense encarna al propio Krapp, un anciano que en la fecha de su 70 cumpleaños decide escuchar unas cintas que había grabado en su juventud para salir de la crisis existencial en la que se haya sumido, para finalmente hacer una última grabación reflexionando sobre ésa persona que un día fue.
“Para mí la representación no es un ejercicio intelectual, la mayoría del teatro que he visto últimamente es un teatro muy intelectual en el que los actores están todo el rato pensando y pensando”, confiesa.
Para el dramaturgo estadounidense ningún artista comprende todo lo que hace porque las expresiones artísticas están tan repletas de significados que es imposible entender todos ellos. Afirma que “Shakespeare no entendió completamente lo que escribió, (...) y yo cada noche cuando represento La última cinta de Krapp encuentro significados diferentes y distintas historias en lo que hago”.
Según Wilson, las experiencias de la vida se manifiestan de muchas maneras que se pueden llamar arte y el teatro, como tal, es una extensión del pensamiento.
Wilson materializa ese concepto de las artes escénicas a través del texto ''La última cinta de Krapp'', de Samuel Beckett, que presenta estos días en el Festival Iberoamericano de Teatro que se lleva a cabo en Bogotá (Colombia).
“Estoy interesado en una experiencia visceral del cuerpo, la mente es un músculo, si levanto mi brazo es algo que estoy sintiendo, y eso es un pensamiento real. El teatro es un comportamiento animal”, explica.
Wilson, que además de director es arquitecto, diseñador, dramaturgo y en esta obra también actor, desde sus comienzos se acercó mucho al estilo del escritor irlandés aún sin conocerlo.
El director estadounidense encarna al propio Krapp, un anciano que en la fecha de su 70 cumpleaños decide escuchar unas cintas que había grabado en su juventud para salir de la crisis existencial en la que se haya sumido, para finalmente hacer una última grabación reflexionando sobre ésa persona que un día fue.
“Para mí la representación no es un ejercicio intelectual, la mayoría del teatro que he visto últimamente es un teatro muy intelectual en el que los actores están todo el rato pensando y pensando”, confiesa.
Para el dramaturgo estadounidense ningún artista comprende todo lo que hace porque las expresiones artísticas están tan repletas de significados que es imposible entender todos ellos. Afirma que “Shakespeare no entendió completamente lo que escribió, (...) y yo cada noche cuando represento La última cinta de Krapp encuentro significados diferentes y distintas historias en lo que hago”.
Según Wilson, las experiencias de la vida se manifiestan de muchas maneras que se pueden llamar arte y el teatro, como tal, es una extensión del pensamiento.