Cultura
El iPad pinta en la Royal Academy
David Hockney echa mano del aparato para producir algunas de sus obras
LONDRES, REINO UNIDO (20/ENE/2012).- Pronto acaba el gran Leonardo pero llega David Hockney. La Royal Academy acogerá desde mañana el testigo de la National Gallery en la carrera por batir records de público. Presentado desde la muerte de Lucian Freud en julio pasado como ‘el mayor artista británico vivo’, Hockney abarrota de color los vastos salones de la academia en una muestra de más de 150 obras, algunas de ellas de inmenso tamaño, que no constituye una retrospectiva porque muchas son recientes, realizadas en los últimos cinco o seis años. Titulada David Hockney: El gran cuadro, la muestra viajará luego al Guggenheim de Bilbao (entre el 15 de mayo y el 30 de septiembre).
Y hay que hablar de obras, no de pinturas, porque el artista, con 74 años cumplidos, ha echado mano no solo de los pinceles, sino del iPad, ese instrumento que le ha hechizado desde que se topara con él nada más nacer y con el que ha producido 50 de las obras, dibujos que probablemente cautivarán al público y llevarán a más de uno por el camino de las artes, pero que han dejado muy fríos a los críticos.
Hockney se ha echado también la cámara al hombro, mejor dicho, al todoterreno. Ha colocado nueve cámaras formando una rejilla de tres por tres con la que capta distintas porciones de un paisaje mientras el vehículo avanza lentamente. Quizá para los críticos ese ejercicio no alcance el nivel de arte, pero el espectador de a pie se queda encandilado viendo un paisaje formado por la unión de 18 pantallas, nueve de ellas reflejando un angosto camino en verano y las otras nueve mostrando el mismo paisaje cubierto de nieve, sin hojas en los árboles, con un horizonte que no existía en verano porque lo tapaba el follaje.
Son paisajes rurales del Yorkshire que se asoma a la costa Este de Inglaterra. Hockney nació en el otro lado de Yorkshire, al Oeste, en el más bien lúgubre Bradford, pero conoció muy bien la zona en sus veranos infantiles y allí, en Bridlington, tiene una casa que en su día compró para su madre y su hermana.
Alastair Sooke, del Telegraph, que considera estas obras de Hockney “demasiado educadas e impensablemente felices” para su “gusto”. A su juicio, “parecen ese tipo de paisajes que esperamos de pintores domingueros aficionados”. ¿Y los dibujos de iPad? “Competentes, fáciles para el ojo, como arte para la portada de una revista, pero planos. [...] Quedarían estupendos en las paredes de un hospital”, escribe sobre el trabajo más reciente de quien es considerado uno de los iconos del pop art.
EL PAÍS
Y hay que hablar de obras, no de pinturas, porque el artista, con 74 años cumplidos, ha echado mano no solo de los pinceles, sino del iPad, ese instrumento que le ha hechizado desde que se topara con él nada más nacer y con el que ha producido 50 de las obras, dibujos que probablemente cautivarán al público y llevarán a más de uno por el camino de las artes, pero que han dejado muy fríos a los críticos.
Hockney se ha echado también la cámara al hombro, mejor dicho, al todoterreno. Ha colocado nueve cámaras formando una rejilla de tres por tres con la que capta distintas porciones de un paisaje mientras el vehículo avanza lentamente. Quizá para los críticos ese ejercicio no alcance el nivel de arte, pero el espectador de a pie se queda encandilado viendo un paisaje formado por la unión de 18 pantallas, nueve de ellas reflejando un angosto camino en verano y las otras nueve mostrando el mismo paisaje cubierto de nieve, sin hojas en los árboles, con un horizonte que no existía en verano porque lo tapaba el follaje.
Son paisajes rurales del Yorkshire que se asoma a la costa Este de Inglaterra. Hockney nació en el otro lado de Yorkshire, al Oeste, en el más bien lúgubre Bradford, pero conoció muy bien la zona en sus veranos infantiles y allí, en Bridlington, tiene una casa que en su día compró para su madre y su hermana.
Alastair Sooke, del Telegraph, que considera estas obras de Hockney “demasiado educadas e impensablemente felices” para su “gusto”. A su juicio, “parecen ese tipo de paisajes que esperamos de pintores domingueros aficionados”. ¿Y los dibujos de iPad? “Competentes, fáciles para el ojo, como arte para la portada de una revista, pero planos. [...] Quedarían estupendos en las paredes de un hospital”, escribe sobre el trabajo más reciente de quien es considerado uno de los iconos del pop art.
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