Cultura

El arte en la calle como factor de cambio

El teatro que llega a las colonias toca las fibras de la gente común y arroja otras preguntas a la comunidad

GUADALAJARA, JALISCO (20/ABR/2011).- Enrique salió una tarde a jugar futbol luciendo orgulloso los colores del América. Vive en la colonia Fovisste, una zona de alta densidad poblacional ubicada en el Cerro del Cuatro. Aquella tarde confesó que nunca había visto una obra teatro, cuando en Miravalle se presentaban El príncipe y el jaguar y El caballo que comía jardines, llevadas por el Ayuntamiento de Guadalajara como parte del programa RED. “Por estos eventos nos iban a quitar nuestro espacio, ahí es donde jugamos fucho… pero nunca pensé que me fueran a gustar, ya hasta me dan ganas de llevar a mis hermanitos”, dijo Enrique.

“Lo que marca la diferencia es la calidad¨ dice el experimentado director Carlos Maciel, ¨porque si lo que llevas a esas colonias es malo, seguramente lo único que vas a ocasionar es vacunar a la gente. Una vez que aprendes a comer bien ya no vuelves a comer cochinero; el arte y la cultura son el manjar del espíritu…”  agrega este hoy funcionario cultural de Zapopan.   “De lo que se trata es de que los espectadores puedan convertirse en generadores de cambios sociales”  y para rematar añade que “El teatro llama a la conciencia, al pensamiento y a tomar partido. A diferencia de otras artes, tienes la facilidad de que puedes transportarlo a las colonias más vulnerables”.

Discusiones bizantinas

Existen  muchas opiniones pero pocas opciones para resolver el debate de la labor callejera del arte. ¿Por qué? Se dice que no hay dinero suficiente, ni públicos consolidados y mucho menos voluntad política para hacer programas permanentes.

Myriam Vachez se encuentra al frente de cultura del Ayuntamiento tapatío.  Para ella “el reto está en poder acercar al mayor número posible de personas… en estirar los recursos para que más gente se beneficie¨ señala en entrevista. Esos recursos de los que habla se distribuyen en 12 colonias –que están dentro del programa RED- ¨no son suficientes¨ pero procura dar apoyo a quienes acuden de las colonias a pedírselo.

Y aunque las iniciativas gubernamentales arranquen con suerte, la visión sobre el trabajo de los otros no siempre es homogénea, para Enrique el panorama se abrió la tarde en que tuvo contacto con el teatro en el corazón mismo de su colonia, pero para Javier Tapia, su vecino, los factores son diferentes, para empezar porque es público del Galerías y del Ex Convento el Carmen razón por la cual exige obras ¨(…) que tengan cosas que ver con la realidad porque estas que trae el Ayuntamiento, pues son medio malitas y vienen cada dos o tres años. Mucha gente ni les entiende, pero como son gratis piensan que con eso ya es buen teatro”.

Según palabras del sociólogo Alfredo Rico se tiene que hacer ¨un programa permanente que incluya la participación del público¨. Que éste se sienta parte del hecho y se involucre con el todo. Mientras se llega a eso, poco a poco, los actores (funcionarios, colaboradores, gestores y productores de turno) hacen intentos de hacer que la población tenga contacto con el arte.  Guillermo Gómez Mata actualmente es el encargado del Instituto de Cultura de Zapopan.

Este hombre amante del rock dice que para llevar el teatro a las colonias se han destinado en su municipio en el último año 348 mil pesos “y hemos tenido una participación censada de 13 mil 840 personas como espectadoras”. ¿Qué el presupuesto no alcanza? “Pues entonces ahí entra la disyuntiva de si llevamos más pero de menos calidad o llevamos pocos pero de más calidad, y por supuesto que nosotros optamos por la calidad”.

Valentina y la sombra del diablo es la obra que Circee Rangel llevó a 80 colonias de Guadalajara y Zapopan. En ella se retrata la vida de una niña que sufre de maltrato físico y sexual. La obra llegó a Oblatos dos veces ¨el sacerdote no quería que la presentáramos¨ dijo Rangel ¨pero Sandra Carvajal, la directora de museos y bibliotecas de Guadalajara nos dijo que la lleváramos otra vez; después supimos que hubo dos denuncias de dos menores que estaban pasando por esa circunstancia del abuso físico y sexual. 

El teatro te da la oportunidad de entrar a lo más íntimo de las personas”.  Por ello “llevar el teatro, aún como está, es mejor que no llevarlo”, admite Rico “es una de las herramientas que pueden servir para ofrecerle oportunidades a la gente, si lo hacemos bien, claro que hay posibilidades de reducir la violencia en esas colonias”.

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