Cultura

El arrojo de AD11

Triunfan con el diseño de uno de los centros deportivos de mayor complejidad nombrado Water Point

GUADALAJARA, JALISCO (22/OCT/2011).- Una tercia de jóvenes arquitectos, bajo el nombre de AD11, supo minimizar el miedo a los concursos desde que en 2005 y 2007 ganaron tres menciones honoríficas en la Bienal de Arquitectura Jalisciense, por obras realizadas en esta ciudad. Hoy, ese mismo certamen les ha dado una medalla de plata, por un proyecto en el que sintetizan lo que se ha convertido en su misión: “hacer más y mejor arquitectura”.

Se trata de Francisco Gutiérrez Peregrina y Salvador Macías Corona, fundadores 2005 de AD11, agrupación a la que años más tarde (tres, para ser precisos) se sumó Margarita Peredo, añadiendo al equipo el talante que los lleva a participar en el ámbito internacional en la justa para diseñar el Pabellón de México en la Exposición Universal de Shangai 2010, en la que logran un segundo lugar.

Con esto a cuestas, el equipo se decidió a participar de nueva cuenta en la pasada edición de la Bienal Jalisciense, celebrada el 7 de este mes, con dos proyectos, uno de los cuales se hizo acreedor a una de las dos medallas de plata otorgadas.

El primer proyecto fue una casa de 200 metros cuadrados y el segundo, el ganador, un centro deportivo de mayor complejidad nombrado Water Point –realizado también con el apoyo de la arquitecta Lorena Rojas– y que surgió de la solicitud de un cliente que quería una escuela de nado sincronizado. La singularidad de esta solicitud proviene del hecho que el cliente, sujeto a utilizar instalaciones gubernamentales para el desempeño de este deporte acuático, decidió invertir recursos para contar con sus propias albercas profesionales.

Water Point “surge como escuela de natación y nado sincronizado, pero la inversión era tal que quedaba corta con el provecho que se podía obtener del proyecto, por eso le pusimos gimnasio, áreas de spinning y baños privados”, hasta convertirlo en una suerte de centro deportivo, señala Margarita, egresada del ITESO y con un posgrado en la Universidad Politécnica de Cataluña.

Bajo la coordinación de Francisco Gutiérrez Peregrina, el proyecto respetó un gran guamúchil que se localizaba en el terreno, y a partir de éste se realizó la planta. “Las albercas se generan en torno al jardín donde está el guamúchil, de un lado está la de iniciación para niños a una escala más chiquita y del otro está la semi olímpica, con los taludes verdes que rodean al árbol”, describe él.

Así, sobre un terreno de 20 por 100 metros ubicado en Ciudad Granja, se construyó este “proyecto sumamente complejo en el que estuvimos tres años y medio y que implicó mucho trabajo y detalle realizarlo”, dice Margarita. El gran esfuerzo, patente en la edificación, fue advertido por los miembros del jurado, entre quienes estuvo el connotado arquitecto capitalino Francisco Serrano.

La tercia de factores

Francisco y Salvador se conocieron al realizar un intercambio en la Universidad Iberoamericana del Distrito Federal, ya que provenían de distintas generaciones en el ITESO. Posteriormente, Salvador partió a Barcelona a estudiar un posgrado en la Universidad Politécnica de Cataluña, donde coincidió con Margarita; y Francisco hizo su especialidad en Restauración en la Universidad de Guanajuato.

“Así nos conocimos –relata Salvador–, y había siempre la intención de hacer cosas juntos. Intentamos más de una vez fundar el despacho, pero no teníamos trabajo. Entonces cada quien se fue a distintos despachos y después…”. Después vendría la oportunidad que les permitiría lanzarse por su cuenta, como lo cuenta Francisco: “Llegó un proyecto que fue el detonador para poner un despacho. Salvador coincidió conmigo y fue el inicio; fue muy padre porque yo siempre pensé que cuando hiciera mi primera obra independiente, tendría que hacerlo con el pie derecho”.

El proyecto en cuestión fue una intervención para unas oficinas en la calle Constitución de la colonia Analco, el cual más que ser solamente un inicio con el pie derecho, les valió la primera mención honorífica en la IV Bienal Jalisciense. “Fue una propuesta totalmente contemporánea, pero respetuosa, en el barrio más antiguo de la ciudad”, comenta Salvador.

Así, dos especializados en Teoría e Historia de la Arquitectura y uno en Restauración, han generado “una dinámica muy interesante, porque los tres tenemos distintas perspectivas que vaciamos aquí en el despacho”, asevera.

“Creemos mucho en la tradición, en tener referencias, un poco lo contrario a la vanguardia y a estos despachos que siempre están buscando las tendencias –dice a su vez Francisco–. Nosotros vamos más hacia atrás, a los postulados modernos, y por otro lado nos interesa mucho la factura, llegar hasta el detalle”. Por eso, aseguran, le dedican tiempo y constancia a cada una de las partes, “para ver qué es posible y cómo con el carpintero, con el aluminero y el herrero”.

Involucrados también en el lado académico de la arquitectura y en la difusión de la misma, los integrantes de AD11 citan al defeño Bernardo Gómez-Pimienta de quien leyeron que “el arquitecto debe tener tres patas, una es la práctica profesional, otra es la docencia y la tercera es la publicación ya que así generas cultura”.

Proyectos compartidos

El equipo de AD11, que hoy día trabaja en el diseño de una salinera en Guerrero Negro, Baja California, en conjunto con Rafael Plasencia de Tres Arquitectura y que inicia construcción hacia finales del año, así como también en un proyecto en coautoría con Luis Aldrete para concursar por el Museo de la Bau Haus en Weimar, Alemania; externa su apuesta por el trabajo asociado con colegas.

Si bien en éste último “somos uno de mil 800 participantes, nos divertimos mucho”, refiere Francisco. “Pero creemos en la convivencia y en la retroalimentación con el gremio, porque se generan lazos”.

Y por si lo anterior fuera poco, “estamos con Carme Pinós, quien nos habló e invitó para supervisar el proyecto para la Torre Cube II” que actualmente se levanta en la zona Puerta de Hierro. Cuenta Salvador que luego de llevar a la arquitecta catalana a visitar el Water Point, ella externó su gusto por “la precisión de esta obra y cambió algunos materiales para su proyecto después de verlo”.

Este joven despacho que despunta en el panorama arquitectónico actual y que llamó la atención y valoración del jurado de la Bienal Jalisciense, se distingue por el arrojo a la participación en los concursos, ya que en estos “experimentas, y como no hay limitantes, refrescas muchas cosas y te vienen ideas que después te ayudan a hacer otras cosas”, concluye Margarita.

PARA SABER
Un gran equipo

El equipo de AD11 está integrado por Francisco Gutiérrez Peregrina, Salvador Macías Corono y Margarita Peredo. En el proyecto de Water Point, ganador de una medalla de plata en la reciente Bienal de Arquitectura Jalisciense, contaron con la colaboración de Lorena Rojas.

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