Cultura

De Guadalajara a la cúspide de la danza clásica

Isaac y Esteban Hernández dos bailarines de ballet clásico que se reencuentran en su ciudad natal

GUADALAJARA, JALISCO.- Isaac y Esteban Hernández, bailarines de 19 y 15 años de edad, respectivamente, provienen de una familia atípica de Guadalajara, se han insertado en el primer mundo de la danza y ahora coinciden de vacaciones en su ciudad natal, en la casa de su infancia.

Recuerdan que su padre los inició en el ballet clásico. Esteban Hernández cuenta que empezó a bailar "porque lo veía a él (a Isaac) bailando. Yo aprendí muchas cosas de él, cada uno tiene su estilo. Él es mi modelo a seguir, pero a veces pienso dentro de mí en ser mejor que él". Se ríe, mira a su hermano mayor y reconoce que "está difícil".

Esteban Hernández ganó en marzo pasado la medalla de oro en la competencia Danzolimp en Berlín, Alemania, y en abril el Grand Prix en la categoría Junior del Youth America de Nueva York, uno de los concursos más importantes del mundo. Actualmente cursa el segundo año en The Rock School for Dance Education en Philapelphia, Estados Unidos.

Isaac Hernández asegura que "somos bailarines muy diferentes". También estudió en Rock School y ahora baila en el San Francisco Ballet de California, Estados Unidos, donde logró desde el inicio los papeles principales. "Me vieron bailar el ‘pas de deux’ de Tchaikosvky con una bailarina que llevaba 17 años de carrera en el Ballet de San Francisco y ése fue mi debut; el público se quedó muy impresionado. Entonces tenía un estándar muy alto que mantener toda la temporada y el director me tomó y me empezó a meter mucha presión, me montaba algo, me daba tres días para ensayar y a bailar", relata.

Hijos del profesor de danza clásica Héctor Hernández y de la ex bailarina Laura Fernández, Isaac y Estaban tienen nueve hermanos. Una de las pequeñas, Elisa Yael, ha decidido ser bailarina y desde hace un año se ha sometido a las clases de su padre, ya no en el patio trasero de piso disparejo en el que empezaron sus hermanos, sino en el salón de danza que los Hernández Fernández instalaron junto al jardín hace dos años.

Los hermanos Hernández crecieron en una familia atípica de Guadalajara, ciudad en la que aún se cree que el ballet es solo para niñas, y lograron insertarse en el primer mundo de la danza a base de entrenar por lo menos tres horas diarias y renunciar a los amigos y a la patineta en la calle.

Pero también comparten algo muy típico de las familias mexicanas, ya que suelen reunirse en la cocina a comer y conversar. Contrario a lo que se podría pensar de un bailarín de alto rendimiento, Isaac y Esteban Hernández no se someten a ninguna dieta escrita, comen lo que pueden cuando entrenan en Estados Unidos y lo que quieren cuando vienen a México. A fin de cuentas, son las bailarinas las que suelen cuidar más su peso.

Esteban Hernández regresará a Guadalajara el 31 de julio para bailar en la gala de ballet "Pirouetteando" que organizan sus padres.

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