Cultura
Contar historias para nuevos medios: Castellanos
El reconocido fotoperiodista mexicano, director de la Fundación Pedro Meyer, advierte peligros para este oficio
GUADALAJARA, JALISCO (02/OCT/2011).- “Ser fotoperiodista es una de las actividades más hermosas y divertidas que puedas hacer. Es un trabajo en el que te toca ser testigo visual de tu ciudad, tu país y del mundo”, escribe Ulises Castellanos (Ciudad de México, 1968), quien desde hace nueve meses llegó a la dirección de la Fundación Pedro Meyer.
Se hizo fotoperiodista a los 17 años, a partir del temblor de 1985. “Decidí salir con mi cámara, una Canon A-1 de 35 mm, a ver cómo estaban los barrios cercanos. No volví a mi casa hasta tres días después, tomé muchas imágenes y también moví escombros, pero ya nada era igual ni mi ciudad ni yo mismo”.
Castellanos estudió Comunicación en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y fotografía en la Casa de las Imágenes, en la Escuela Activa de Fotografía y en el Centro de Perfeccionamiento de Periodistas (CFPJ) en París.
Es autor de reportajes como Marruecos y Sarajevo, en 1998 y del libro Manual de fotoperiodismo: Retos y soluciones. Su trabajo se ha publicado en diarios y revistas nacionales y extranjeros.
Ulises Castellanos considera que uno de los logros de su gestión es el diplomado Fotografía narrativa y nuevos medios, el cual se realiza gracias a un convenio con la organización World Press Photo. Las inscripciones comenzarán en noviembre próximo y las clases arrancarán en marzo de 2012 con una semana presencial y el resto en línea. El diplomado tiene una duración de un año y está dividido en tres módulos. El cupo es de 40 de personas, de las cuales 30 serán becados, los apoyos se repartirán en todo el país.
— ¿Cómo está el fotoperiodismo en México?
— A escala nacional y global, el fotoperiodismo está en los últimos momentos de su existencia. Se está acabando un modelo de hacer fotografía periodística con el embate de las nuevas tecnologías, de las nuevas formas de ver, con los celulares y con todo lo que está pasando alrededor del fotógrafo, que solamente salía a buscar el momento decisivo. El momento decisivo está en una franca agonía, hoy estamos viendo más hacia el futuro, la incorporación de las nuevas tecnologías y preconceptualización de los trabajos fotográficos que la idea del momento decisivo, de la objetividad y de la supuesta neutralidad del fotógrafo.
— ¿Esta visión es apocalíptica?
— Sí, estamos viendo el apocalipsis, el próximo año se acaba el mundo –risas-. Ya están viendo el apocalipsis en Hong Kong, donde despidieron a todo un departamento de fotografía y los sustituyeron subcontratando a repartidores de pizza con cámaras en el casco. ¿Dónde está quedando el fotoperiodismo?
— Ante este panorama, ¿qué hará la diferencia?
— La medicina contra esa enfermedad terminal sólo pasa por la educación continua y la actualización en tecnologías, la propuesta nueva y renovadora con la idea básica de aprender a narrar en fotografía y llevar tus trabajos a nuevas plataformas, aplicaciones del iPad o móviles, incluso aplicaciones para los medios, pero para sus sitios web.
— ¿Son necesarias las historias?
— Sí. La fuerza de una imagen sola, ya no garantiza el éxito profesional, tú tomas una fotografía y a tu alrededor hay 50 de personas con un celular tomando lo mismo, de dónde vas a sacar tú la fuerza del original, solamente de la manera en que tú construyas las historias, las cuales tienen que ser breves, con buena calidad narrativa y estética, pero basándonos en una idea de narrar historias a través de la imagen.
Por supuesto que la fotografía periodística, tal como la usan los medios hoy, podrá permanecer, la fotografía de rueda de prensa, de corte del listón, de retrato, pero no van permitir la expansión de la opinión de los fotógrafos, mientras sigan sólo haciendo eso.
— ¿La imagen ha perdido espacio en el papel?
— Sí. Y se terminará el papel. Ya los grandes medios anunciaron que se acaban en cinco años, que cierran sus ediciones en papel para trasladarse exclusivamente a formatos electrónicos. Los Angeles Times tiene más suscripciones a su sitio web, que las físicas. Todo lo que es el medio tradicional del papel se va a esfumar y la fotografía que acompañaba esta forma de hacer las cosas se va a esfumar con eso. Los fotógrafos actuales se tienen que adelantar para conocer las nuevas tecnologías.
— ¿Cuáles son los temas que marcan al fotoperiodismo en el país?
— Los temas que importan a la gente siguen siendo los mismos de toda la vida, las cosas que le afectan a la sociedad, al barrio, a la familia, a la infancia, a la mujer… Esos temas siguen siendo los mismos, el problema es cómo los abordemos ahora y hoy tenemos que abordarlos desde una perspectiva multidisciplinaria, tenemos que recoger testimonio en audio, tenemos que hacer clic de video, foto fija buena y luego tejer muy fino para construir la historia y en un clic de un minuto subirlo a un sitio web.
— ¿Dónde está la línea entre el fotoperiodismo y el arte?
— La línea tiene que partir de una definición clara del propio autor. El trabajo que hace el fotoperiodista neto no tiene nada que ver con el arte. Ir a fotografiar un terremoto en Haití no debería ser considerado en sí mismo un arte porque es un trabajo periodístico. Si tú dentro de ese trabajo cruzas una frontera, donde buscas un ángulo personal y le das un toque propio o le pones una plasta amarilla, entonces estás haciendo arte, cuando no se interviene sólo se es testigo.
Nunca ha existido un premio de arte que se le entregue a un fotógrafo de prensa por un trabajo de prensa, no por un huracán o no por una guerra, la gente no subasta en Christie’s una fotografía de la invasión a Irak, la tiene gratis en el periódico. ¿Cuándo es arte?, cuando construyes una realidad o haces una ficción, pero estás en otro ámbito la noticia muere el día que se publica.
— Con la ola de violencia que azota el país, ¿considera que existe una mayor posibilidad de crecimiento para los fotógrafos enfocados en prensa?
— Sí. Lamentablemente y paradójicamente, el clima de violencia del país le está dando muchos premios a México. Fernando Brito, de Sinaloa, ya se ganó -el tercer lugar de la categoría noticias generales en- el World Press Photo 2011 y en PhotoEspaña fue reconocido. Y el año pasado, Guillermo Arias se ganó -una mención honorífica en- el World Press Photo 2010 por un asunto del narcotráfico.
Es una oportunidad inversamente proporcional a lo que quisiéramos vivir aquí. Ahora no es extraño porque los que hemos fotografiado conflictos y hemos ganado premios, pues hemos vivido de Bagdad, de Sarajevo y otros lados, la paradoja es que ahora es en México y es con fotógrafos mexicanos.
— ¿Qué tan preparado está un fotoperiodista mexicano?
— A los fotógrafos mexicanos les hace falta internacionalización. Los mejores cinco premios que ha recibido México en los últimos cinco años vienen de la fotografía, no vienen del teatro, de la danza ni de la poesía, vienen de la fotografía.
Cuando hablamos de la fotografía en México estamos mencionando a miles de personas que tienen una cámara, a ellos les hace falta internacionalización, preparación, idiomas y tener su pasaporte vigente porque somos muy rancheritos, nadie sale de su cuadra.
— ¿A cuáles fotógrafos hay que seguirles la pista?
– El trabajo de Francisco Mata, el de Gerardo Montiel Klint, el de Daniel Aguilar, el de Ernesto Ramírez y el de otros.
''A los fotógrafos mexicanos les hace falta internacionalización, preparación, idiomas y tener su pasaporte vigente, porque somos muy rancheritos.''
Ulises Castellanos, fotoperiodista.
N A V E G A : w w w . f u n d a c i o n p e d r o m e y e r . c o m
Se hizo fotoperiodista a los 17 años, a partir del temblor de 1985. “Decidí salir con mi cámara, una Canon A-1 de 35 mm, a ver cómo estaban los barrios cercanos. No volví a mi casa hasta tres días después, tomé muchas imágenes y también moví escombros, pero ya nada era igual ni mi ciudad ni yo mismo”.
Castellanos estudió Comunicación en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y fotografía en la Casa de las Imágenes, en la Escuela Activa de Fotografía y en el Centro de Perfeccionamiento de Periodistas (CFPJ) en París.
Es autor de reportajes como Marruecos y Sarajevo, en 1998 y del libro Manual de fotoperiodismo: Retos y soluciones. Su trabajo se ha publicado en diarios y revistas nacionales y extranjeros.
Ulises Castellanos considera que uno de los logros de su gestión es el diplomado Fotografía narrativa y nuevos medios, el cual se realiza gracias a un convenio con la organización World Press Photo. Las inscripciones comenzarán en noviembre próximo y las clases arrancarán en marzo de 2012 con una semana presencial y el resto en línea. El diplomado tiene una duración de un año y está dividido en tres módulos. El cupo es de 40 de personas, de las cuales 30 serán becados, los apoyos se repartirán en todo el país.
— ¿Cómo está el fotoperiodismo en México?
— A escala nacional y global, el fotoperiodismo está en los últimos momentos de su existencia. Se está acabando un modelo de hacer fotografía periodística con el embate de las nuevas tecnologías, de las nuevas formas de ver, con los celulares y con todo lo que está pasando alrededor del fotógrafo, que solamente salía a buscar el momento decisivo. El momento decisivo está en una franca agonía, hoy estamos viendo más hacia el futuro, la incorporación de las nuevas tecnologías y preconceptualización de los trabajos fotográficos que la idea del momento decisivo, de la objetividad y de la supuesta neutralidad del fotógrafo.
— ¿Esta visión es apocalíptica?
— Sí, estamos viendo el apocalipsis, el próximo año se acaba el mundo –risas-. Ya están viendo el apocalipsis en Hong Kong, donde despidieron a todo un departamento de fotografía y los sustituyeron subcontratando a repartidores de pizza con cámaras en el casco. ¿Dónde está quedando el fotoperiodismo?
— Ante este panorama, ¿qué hará la diferencia?
— La medicina contra esa enfermedad terminal sólo pasa por la educación continua y la actualización en tecnologías, la propuesta nueva y renovadora con la idea básica de aprender a narrar en fotografía y llevar tus trabajos a nuevas plataformas, aplicaciones del iPad o móviles, incluso aplicaciones para los medios, pero para sus sitios web.
— ¿Son necesarias las historias?
— Sí. La fuerza de una imagen sola, ya no garantiza el éxito profesional, tú tomas una fotografía y a tu alrededor hay 50 de personas con un celular tomando lo mismo, de dónde vas a sacar tú la fuerza del original, solamente de la manera en que tú construyas las historias, las cuales tienen que ser breves, con buena calidad narrativa y estética, pero basándonos en una idea de narrar historias a través de la imagen.
Por supuesto que la fotografía periodística, tal como la usan los medios hoy, podrá permanecer, la fotografía de rueda de prensa, de corte del listón, de retrato, pero no van permitir la expansión de la opinión de los fotógrafos, mientras sigan sólo haciendo eso.
— ¿La imagen ha perdido espacio en el papel?
— Sí. Y se terminará el papel. Ya los grandes medios anunciaron que se acaban en cinco años, que cierran sus ediciones en papel para trasladarse exclusivamente a formatos electrónicos. Los Angeles Times tiene más suscripciones a su sitio web, que las físicas. Todo lo que es el medio tradicional del papel se va a esfumar y la fotografía que acompañaba esta forma de hacer las cosas se va a esfumar con eso. Los fotógrafos actuales se tienen que adelantar para conocer las nuevas tecnologías.
— ¿Cuáles son los temas que marcan al fotoperiodismo en el país?
— Los temas que importan a la gente siguen siendo los mismos de toda la vida, las cosas que le afectan a la sociedad, al barrio, a la familia, a la infancia, a la mujer… Esos temas siguen siendo los mismos, el problema es cómo los abordemos ahora y hoy tenemos que abordarlos desde una perspectiva multidisciplinaria, tenemos que recoger testimonio en audio, tenemos que hacer clic de video, foto fija buena y luego tejer muy fino para construir la historia y en un clic de un minuto subirlo a un sitio web.
— ¿Dónde está la línea entre el fotoperiodismo y el arte?
— La línea tiene que partir de una definición clara del propio autor. El trabajo que hace el fotoperiodista neto no tiene nada que ver con el arte. Ir a fotografiar un terremoto en Haití no debería ser considerado en sí mismo un arte porque es un trabajo periodístico. Si tú dentro de ese trabajo cruzas una frontera, donde buscas un ángulo personal y le das un toque propio o le pones una plasta amarilla, entonces estás haciendo arte, cuando no se interviene sólo se es testigo.
Nunca ha existido un premio de arte que se le entregue a un fotógrafo de prensa por un trabajo de prensa, no por un huracán o no por una guerra, la gente no subasta en Christie’s una fotografía de la invasión a Irak, la tiene gratis en el periódico. ¿Cuándo es arte?, cuando construyes una realidad o haces una ficción, pero estás en otro ámbito la noticia muere el día que se publica.
— Con la ola de violencia que azota el país, ¿considera que existe una mayor posibilidad de crecimiento para los fotógrafos enfocados en prensa?
— Sí. Lamentablemente y paradójicamente, el clima de violencia del país le está dando muchos premios a México. Fernando Brito, de Sinaloa, ya se ganó -el tercer lugar de la categoría noticias generales en- el World Press Photo 2011 y en PhotoEspaña fue reconocido. Y el año pasado, Guillermo Arias se ganó -una mención honorífica en- el World Press Photo 2010 por un asunto del narcotráfico.
Es una oportunidad inversamente proporcional a lo que quisiéramos vivir aquí. Ahora no es extraño porque los que hemos fotografiado conflictos y hemos ganado premios, pues hemos vivido de Bagdad, de Sarajevo y otros lados, la paradoja es que ahora es en México y es con fotógrafos mexicanos.
— ¿Qué tan preparado está un fotoperiodista mexicano?
— A los fotógrafos mexicanos les hace falta internacionalización. Los mejores cinco premios que ha recibido México en los últimos cinco años vienen de la fotografía, no vienen del teatro, de la danza ni de la poesía, vienen de la fotografía.
Cuando hablamos de la fotografía en México estamos mencionando a miles de personas que tienen una cámara, a ellos les hace falta internacionalización, preparación, idiomas y tener su pasaporte vigente porque somos muy rancheritos, nadie sale de su cuadra.
— ¿A cuáles fotógrafos hay que seguirles la pista?
– El trabajo de Francisco Mata, el de Gerardo Montiel Klint, el de Daniel Aguilar, el de Ernesto Ramírez y el de otros.
''A los fotógrafos mexicanos les hace falta internacionalización, preparación, idiomas y tener su pasaporte vigente, porque somos muy rancheritos.''
Ulises Castellanos, fotoperiodista.
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