Cultura
Complace declaración de la Unesco para sombrero de Ecuador
La decisión adoptada la víspera hace que la prenda sea parte de la identidad regional, opina ministra Moncayo
QUITO, ECUADOR (05/DIC/2012).- La ministra de Patrimonio de Ecuador, María Belén Moncayo, dijo hoy que la decisión de la Unesco de incorporar al sombrero de paja toquilla al Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad es un aporte a la identidad de América Latina.
"Esa decisión es constructora de identidad latinoamericana" y contribuye a que esa prenda "sea parte de la identidad" regional, dijo en conferencia de prensa en la que se refirió a la decisión adoptada esta víspera por la Unesco en París.
La declaración no implica exclusividad, sólo reconoce una representación de cohesión social, lo que no quiere decir que en otros países no haya otros procesos de cohesión social en torno a la manufactura del sombrero de paja toquilla, explicó.
Según la directora en funciones del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural, Ximena Ron, la técnica de confección de ese sombrero se originó en Ecuador y se expandió a Colombia, Perú, y América Central, hasta la península de Yucatán.
El sombrero de paja toquilla se teje con fibras de una palmera que cultivan los agricultores del litoral de Ecuador, quienes recogen los tallos, separan la fibra de la corteza verde, la hierven para eliminar la clorofila y la secan con carbón de leña y azufre para blanquearla.
Con esta materia prima, los tejedores confeccionan el patrón, la copa y el ala del sombrero, en un trabajo que puede durar entre un día y ocho meses para cada sombrero, según su calidad y finura.
Los tejedores son en su mayoría familias campesinas y las técnicas de tejido se transmiten a los niños en el hogar, mediante la observación y la imitación, desde edad temprana.
La ministra Moncayo agregó que la resolución de la Unesco hace "justicia histórica a la nacionalidad del sombrero", el cual es conocido en el mundo como "sombrero de Panamá".
De su lado, Ron explicó que la equivocación se debe a que el revolucionario liberal ecuatoriano Eloy Alfaro, que gobernó Ecuador a fines del siglo XIX y comienzos del XX, lo comerció en Panamá entre los trabajadores constructores del Canal.
Alfaro (1842-1912) combinaba su actividad política contra los conservadores con el comercio, durante sus exilios en América Central.
Los sombreros se fabrican en 50 comunidades de las provincias de Manabí, Santa Elena, Guayas y Azuay, en los que dan ocupación a unas 10 mil personas y sus exportaciones generan unos ocho millones de dólares anuales a Ecuador.
Ron dijo que la declaración de la Unesco conlleva el compromiso del gobierno de Ecuador de ejecutar un plan de salvaguarda de la manufactura del sombrero, que ha comenzado a ejecutarse con una escuela taller en la comuna Pile, en Manabí.
Agregó que ese plan busca dinamizar la economía de los tejedores, ubicar la prenda en el mercado mundial y lograr un reparto equitativo de la rentabilidad, puesto que en Ecuador se vende a 80 dólares cada sombrero y en el exterior, hasta en cinco mil.
"Esa decisión es constructora de identidad latinoamericana" y contribuye a que esa prenda "sea parte de la identidad" regional, dijo en conferencia de prensa en la que se refirió a la decisión adoptada esta víspera por la Unesco en París.
La declaración no implica exclusividad, sólo reconoce una representación de cohesión social, lo que no quiere decir que en otros países no haya otros procesos de cohesión social en torno a la manufactura del sombrero de paja toquilla, explicó.
Según la directora en funciones del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural, Ximena Ron, la técnica de confección de ese sombrero se originó en Ecuador y se expandió a Colombia, Perú, y América Central, hasta la península de Yucatán.
El sombrero de paja toquilla se teje con fibras de una palmera que cultivan los agricultores del litoral de Ecuador, quienes recogen los tallos, separan la fibra de la corteza verde, la hierven para eliminar la clorofila y la secan con carbón de leña y azufre para blanquearla.
Con esta materia prima, los tejedores confeccionan el patrón, la copa y el ala del sombrero, en un trabajo que puede durar entre un día y ocho meses para cada sombrero, según su calidad y finura.
Los tejedores son en su mayoría familias campesinas y las técnicas de tejido se transmiten a los niños en el hogar, mediante la observación y la imitación, desde edad temprana.
La ministra Moncayo agregó que la resolución de la Unesco hace "justicia histórica a la nacionalidad del sombrero", el cual es conocido en el mundo como "sombrero de Panamá".
De su lado, Ron explicó que la equivocación se debe a que el revolucionario liberal ecuatoriano Eloy Alfaro, que gobernó Ecuador a fines del siglo XIX y comienzos del XX, lo comerció en Panamá entre los trabajadores constructores del Canal.
Alfaro (1842-1912) combinaba su actividad política contra los conservadores con el comercio, durante sus exilios en América Central.
Los sombreros se fabrican en 50 comunidades de las provincias de Manabí, Santa Elena, Guayas y Azuay, en los que dan ocupación a unas 10 mil personas y sus exportaciones generan unos ocho millones de dólares anuales a Ecuador.
Ron dijo que la declaración de la Unesco conlleva el compromiso del gobierno de Ecuador de ejecutar un plan de salvaguarda de la manufactura del sombrero, que ha comenzado a ejecutarse con una escuela taller en la comuna Pile, en Manabí.
Agregó que ese plan busca dinamizar la economía de los tejedores, ubicar la prenda en el mercado mundial y lograr un reparto equitativo de la rentabilidad, puesto que en Ecuador se vende a 80 dólares cada sombrero y en el exterior, hasta en cinco mil.