Cultura
Aventuras que cuentan la historia
La narradora española Matilde Asensi, quien ha obtenido gran éxito de ventas, acaba de publicar La conjura de Cortés, ubicada en el Siglo de Oro
GUADALAJARA, JALISCO (14/SEP/2012).- Dice Matilde Asensi que lo que ella hace es contar la verdad a través de la ficción. No es historiadora sino periodista de formación, de ahí su extrema auto-exigencia, asegura, a la hora de documentarse para escribir sus novelas históricas con mezcla de aventuras.
En el proceso anterior a la escritura de su célebre trilogía Martín Ojo de Plata –la cual transcurre durante el Siglo de Oro español— la narradora alicantina descubrió otra versión de la historia que siempre nos han contado. Supo, por ejemplo, que los conquistadores españoles en México no fueron los crueles asesinos que masacraron millones de indígenas; o que la gente común en España no se benefició, ni mínimamente, de las riquezas del imperio donde nunca se ponía el sol.
Decidió entonces que la mejor manera de contar sus hallazgos era a través de una novela. Al final, resultaron tres.
Después de Tierra Firme (2007) y Venganza en Sevilla (2010), Asensi concluyó este verano la tercera y última parte de la saga protagonizada por Catalina Solís, titulada La conjura de Cortés; la heroína que, después de ser enviada por fuerza al Nuevo Mundo desde su natal Sevilla, decide adoptar la identidad de Martín Ojo de Plata. Primero para sobrevivir en un mundo de hombres; después para vengar la memoria de su padre; y al final para acabar con una conjura de la familia Cortés que intentaba derrocar a la corona española en la Nueva España.
Matilde Asensi forma parte de un selecto grupo de escritores españoles cuyas obras se han convertido en best sellers en el mundo. Los números lo confirman: una docena de novelas traducidas a 15 idiomas, que han llegado a más de 20 millones de lectores regados por el orbe. Por eso, aunque odie volar, la autora accedió a complacer a sus fans hispanohablantes y este agosto se lanzó en una gira latinoamericana para promover su último libro.
—¿Qué le llamó la atención del Siglo de Oro español para situar su trilogía en esta época?
—En realidad nada. No era el Siglo de Oro lo que me interesaba, sino la época de las colonias aquí en el Nuevo Mundo (…) Yo lo que quería contar es cómo fue, no la época de la Conquista –que es la única que enseñan y muy mal enseñada en los colegios y en las universidades— sino la época posterior: esos cien años siguientes en los que la gente empieza a establecerse, se crean las ciudades, los pueblos, aparece el fenómeno de la piratería, los virreinatos, el comercio. Yo quería saber qué había pasado, porque en España nos han enseñado tan mal nuestra historia que de alguna manera yo necesitaba saber la verdad. Y siempre que necesito saber alguna verdad acaba convertido en libro, y en este caso necesité tres para poder contar todo lo que yo había descubierto mientras me documentaba.
—¿Cómo fue su proceso de documentación?
—No soy historiadora, estudié Ciencias de la Información, pero yo siempre digo que en todo periodista hay un escritor. De alguna manera, el hecho de ser periodista te hace tener el olfato para la noticia, y eso lo trasladas al tema de tus libros. Y al no ser historiadora sino periodista procuro ser muy muy exigente: documentarme muy bien, ser muy respetuosa con la historia, los hechos, las crónicas. Yo nunca manipulo nada; toda mi parte de ficción y aventura la añado encima de la historia. Mi ficción no modifica la verdad histórica.
—¿Por qué cree que la novela es una buena manera de aproximarse a la historia?
—Porque tenemos hambre de conocer nuestra historia. Pero no la que nos han enseñado los políticos, los gobiernos, los monarcas (hablo de España), que de alguna manera han querido que seamos ignorantes y que desconozcamos algunas cosas. En España, a los niños pequeños en el colegio se les enseña a ser culpables de haber robado las riquezas de América, de haber masacrado millones de indígenas, de haber destruido grandes imperios, y no es verdad. Los antepasados de esos niños no disfrutaron nada de la riqueza de América. La corona se lo gastó todo con las guerras de religión; la iglesia construyó enormes catedrales con retablos de oro, pero la gente del pueblo no vio nada.
Tampoco masacramos millones de indígenas. Cuando llegó Cortés a Tenochtitlán, en Nueva España había 15 millones de indígenas. Treinta años después quedaban 3 millones. ¿Eso significa que matamos 12 millones de personas? ¿Nosotros los españoles que somos tontos de tan buenos? A mí esto no me entraba en la cabeza.
Pues claro, es que no lo hicimos. Si murieron esas personas fue por las enfermedades que trajimos. Está demostrado; se han hecho estudios, hay trabajos, publicaciones, crónicas escritas en náhuatl. El intercambio de enfermedades era inevitable. Pero esto se ha querido ignorar.
—La ficción es un recurso…
—Sí, claro que sí. A través de la ficción cuentas la verdad (risas). Eso a mí me parece fantástico. Siempre digo que escribo lo que me gustaría leer como lectora. Lo escribo y la primera que lo disfruta soy yo, y más cuando eso se convierte en una aventura con personajes que acabas queriendo y encima estas contando la verdad. A la gente le encanta. Cuando me preguntan por el secreto del éxito yo no lo sé, no creo que haya un secreto, simplemente que la gente cuando encuentra los libros que le gustan, le gustan y ya está. Nadie tiene que decirle a la gente lo que tiene que leer. Y la gente tiene hambre de saber la verdad.
—¿La historia de Catalina Solís/ Martín Ojo de Plata fue pensada desde el principio como un bloque?
—Sí, porque tengo 10 o 12 libros publicados pero siempre de temas muy distintos. Tengo síndrome del canguro: me voy a China, de ahí salto al Camino de Santiago en España en el siglo XIV, siempre cambio de cultura, de país, de época, nunca me quedo en el mismo sitio. Y era un reto personal quedarme quitecita en un mismo sitio con los mismos personajes. En total fueron siete años y me siento súper contenta y súper orgullosa porque el feed-back que estoy teniendo con los lectores es fantástico. Los están disfrutando y quieren más; yo soy la que digo, ‘no hay más, se acabó’.
PARA SABER
La conjura de Cortés
La conjura de Cortés culmina el recorrido de Matilde Asensi por el Siglo de Oro español, visto esta vez desde la Nueva España. Una manera de contemplar la historia que le ha hecho acreedora del reconocimiento de los lectores y la crítica, y que, cómo no, está plagada de intrigas, corrupción, aventuras e imaginación.
En esta novela, Catalina se ve obligada a desenmascarar una gran conjura ideada por sus enemigos para derrocar al rey de España. La aparición de un mapa que desvela dónde encontrar el legendario tesoro de Hernán Cortés desempeñará un papel clave en el plan de Catalina para descubrir a los traidores y cumplir su palabra de acabar con los Curvo.
La doble personalidad de Catalina Solís/Martín Nevares se enfrentará además a un grave peligro para su equilibrio: el amor. Una vez más, Matilde Asensi sorprenderá a sus lectores con un final inesperado.
Un broche de oro para la trilogía de Martín Ojo de Plata que siguen millones de lectores.
La Conjura de Cortés tiene un precio de 298 pesos y se puede encontrar en las principales librerías de la ciudad.
FRASE
"En España, a los niños se les enseña a ser culpables de haber robado las riquezas de América, de haber masacrado millones de indígenas "
Matilde Asensi, escritora
En el proceso anterior a la escritura de su célebre trilogía Martín Ojo de Plata –la cual transcurre durante el Siglo de Oro español— la narradora alicantina descubrió otra versión de la historia que siempre nos han contado. Supo, por ejemplo, que los conquistadores españoles en México no fueron los crueles asesinos que masacraron millones de indígenas; o que la gente común en España no se benefició, ni mínimamente, de las riquezas del imperio donde nunca se ponía el sol.
Decidió entonces que la mejor manera de contar sus hallazgos era a través de una novela. Al final, resultaron tres.
Después de Tierra Firme (2007) y Venganza en Sevilla (2010), Asensi concluyó este verano la tercera y última parte de la saga protagonizada por Catalina Solís, titulada La conjura de Cortés; la heroína que, después de ser enviada por fuerza al Nuevo Mundo desde su natal Sevilla, decide adoptar la identidad de Martín Ojo de Plata. Primero para sobrevivir en un mundo de hombres; después para vengar la memoria de su padre; y al final para acabar con una conjura de la familia Cortés que intentaba derrocar a la corona española en la Nueva España.
Matilde Asensi forma parte de un selecto grupo de escritores españoles cuyas obras se han convertido en best sellers en el mundo. Los números lo confirman: una docena de novelas traducidas a 15 idiomas, que han llegado a más de 20 millones de lectores regados por el orbe. Por eso, aunque odie volar, la autora accedió a complacer a sus fans hispanohablantes y este agosto se lanzó en una gira latinoamericana para promover su último libro.
—¿Qué le llamó la atención del Siglo de Oro español para situar su trilogía en esta época?
—En realidad nada. No era el Siglo de Oro lo que me interesaba, sino la época de las colonias aquí en el Nuevo Mundo (…) Yo lo que quería contar es cómo fue, no la época de la Conquista –que es la única que enseñan y muy mal enseñada en los colegios y en las universidades— sino la época posterior: esos cien años siguientes en los que la gente empieza a establecerse, se crean las ciudades, los pueblos, aparece el fenómeno de la piratería, los virreinatos, el comercio. Yo quería saber qué había pasado, porque en España nos han enseñado tan mal nuestra historia que de alguna manera yo necesitaba saber la verdad. Y siempre que necesito saber alguna verdad acaba convertido en libro, y en este caso necesité tres para poder contar todo lo que yo había descubierto mientras me documentaba.
—¿Cómo fue su proceso de documentación?
—No soy historiadora, estudié Ciencias de la Información, pero yo siempre digo que en todo periodista hay un escritor. De alguna manera, el hecho de ser periodista te hace tener el olfato para la noticia, y eso lo trasladas al tema de tus libros. Y al no ser historiadora sino periodista procuro ser muy muy exigente: documentarme muy bien, ser muy respetuosa con la historia, los hechos, las crónicas. Yo nunca manipulo nada; toda mi parte de ficción y aventura la añado encima de la historia. Mi ficción no modifica la verdad histórica.
—¿Por qué cree que la novela es una buena manera de aproximarse a la historia?
—Porque tenemos hambre de conocer nuestra historia. Pero no la que nos han enseñado los políticos, los gobiernos, los monarcas (hablo de España), que de alguna manera han querido que seamos ignorantes y que desconozcamos algunas cosas. En España, a los niños pequeños en el colegio se les enseña a ser culpables de haber robado las riquezas de América, de haber masacrado millones de indígenas, de haber destruido grandes imperios, y no es verdad. Los antepasados de esos niños no disfrutaron nada de la riqueza de América. La corona se lo gastó todo con las guerras de religión; la iglesia construyó enormes catedrales con retablos de oro, pero la gente del pueblo no vio nada.
Tampoco masacramos millones de indígenas. Cuando llegó Cortés a Tenochtitlán, en Nueva España había 15 millones de indígenas. Treinta años después quedaban 3 millones. ¿Eso significa que matamos 12 millones de personas? ¿Nosotros los españoles que somos tontos de tan buenos? A mí esto no me entraba en la cabeza.
Pues claro, es que no lo hicimos. Si murieron esas personas fue por las enfermedades que trajimos. Está demostrado; se han hecho estudios, hay trabajos, publicaciones, crónicas escritas en náhuatl. El intercambio de enfermedades era inevitable. Pero esto se ha querido ignorar.
—La ficción es un recurso…
—Sí, claro que sí. A través de la ficción cuentas la verdad (risas). Eso a mí me parece fantástico. Siempre digo que escribo lo que me gustaría leer como lectora. Lo escribo y la primera que lo disfruta soy yo, y más cuando eso se convierte en una aventura con personajes que acabas queriendo y encima estas contando la verdad. A la gente le encanta. Cuando me preguntan por el secreto del éxito yo no lo sé, no creo que haya un secreto, simplemente que la gente cuando encuentra los libros que le gustan, le gustan y ya está. Nadie tiene que decirle a la gente lo que tiene que leer. Y la gente tiene hambre de saber la verdad.
—¿La historia de Catalina Solís/ Martín Ojo de Plata fue pensada desde el principio como un bloque?
—Sí, porque tengo 10 o 12 libros publicados pero siempre de temas muy distintos. Tengo síndrome del canguro: me voy a China, de ahí salto al Camino de Santiago en España en el siglo XIV, siempre cambio de cultura, de país, de época, nunca me quedo en el mismo sitio. Y era un reto personal quedarme quitecita en un mismo sitio con los mismos personajes. En total fueron siete años y me siento súper contenta y súper orgullosa porque el feed-back que estoy teniendo con los lectores es fantástico. Los están disfrutando y quieren más; yo soy la que digo, ‘no hay más, se acabó’.
PARA SABER
La conjura de Cortés
La conjura de Cortés culmina el recorrido de Matilde Asensi por el Siglo de Oro español, visto esta vez desde la Nueva España. Una manera de contemplar la historia que le ha hecho acreedora del reconocimiento de los lectores y la crítica, y que, cómo no, está plagada de intrigas, corrupción, aventuras e imaginación.
En esta novela, Catalina se ve obligada a desenmascarar una gran conjura ideada por sus enemigos para derrocar al rey de España. La aparición de un mapa que desvela dónde encontrar el legendario tesoro de Hernán Cortés desempeñará un papel clave en el plan de Catalina para descubrir a los traidores y cumplir su palabra de acabar con los Curvo.
La doble personalidad de Catalina Solís/Martín Nevares se enfrentará además a un grave peligro para su equilibrio: el amor. Una vez más, Matilde Asensi sorprenderá a sus lectores con un final inesperado.
Un broche de oro para la trilogía de Martín Ojo de Plata que siguen millones de lectores.
La Conjura de Cortés tiene un precio de 298 pesos y se puede encontrar en las principales librerías de la ciudad.
FRASE
"En España, a los niños se les enseña a ser culpables de haber robado las riquezas de América, de haber masacrado millones de indígenas "
Matilde Asensi, escritora