Suplementos | Una vida de viajes Zheng He y el exótico Occidente Viajeros en la historia Por: EL INFORMADOR 24 de agosto de 2008 - 01:54 hs En nuestra entrega anterior decíamos que el navegante chino, Ma He, practicante del islam, había sido convertido en eunuco, bautizado con el nombre de Ma Sanbao, y puesto al servicio del gobierno de la dinastía Ming. Los siete viajes que había iniciado hacia el año 1405, intentaban afianzar el dominio Ming en la región de la India, Arabia y la costa este de África. Para ello, el emperador chino, Yongle (que dio a Ma He el nombre de Zheng He), ordenó la construcción de varios barcos de gran tamaño, consolidando lo que se llamó la “flota del tesoro”. Con una flota de 48 barcos partieron en 1409. El cronista Fei Xin refiere que siguieron la misma ruta del primer viaje: llegaron hasta Sri Lanka (Ceilán). El emperador chino les entregó algunos “sellos” que debían entregar a los jefes de las ciudades a las que llegaran, como muestra de paz. No siempre eran bien recibidos en todos los lugares. En Sri Lanka, que estaba habitada por musulmanes, budistas e hindúes, encontró un conflicto muy complejo entre el gobernante principal (Vijaya Bahu VI) y un aspirante a sustituirlo (Alakeswara), motivo por el cual no les fue permitido instalar una lápida de Buda ni otros objetos que traían como muestra de respeto a las distintas creencias. Y como Zheng He siempre procuró convertir “espadas en arados” y promover los intercambios comerciales y culturales, decidió entonces proseguir su viaje hasta Calicut, en la costa suroeste de India. Luego de una corta estancia regresaron a Sri Lanka y tuvieron un serio conflicto con el gobierno local, el cual hasta hoy resulta muy confuso; uno de los líderes fue llevado a China para dialogar con el emperador; al regresar, resultó muerto el gobernante Vijaya Bahu VI de manera misteriosa. El caso es que una importante reliquia para los budistas, el “diente de Buda”, había sido llevada a China y devuelta luego a Sri Lanka. El “diente” aún permanece en la ciudad de Kandy, en el complejo arquitectónico de Dalada Maligawa. De regreso en Nanking, con el dinero obtenido de la expedición se construyó la Torre de porcelana, de 80 metros de altura y rodeada de lujosos jardines con “animales exóticos de Occidente”. El cuarto viaje partió en 1414, y tenía el objetivo de llegar hasta el sur de la península arábiga, para lo cual se reclutó entre la tripulación a Ma Huan, cronista y traductor y conocedor de la cultura árabe. Siguieron la misma ruta anterior; una parte de la expedición se dirigió hacia Bengala y la otra, de Zheng He, siguió hasta Arabia. En Ormuz, entrada al golfo Pérsico, encontró embajadores de África que se sumaron a la expedición. La ciudad les pareció asombrosa por su dinámico comercio y su riqueza material. Al regresar llevaron con ellos una jirafa que los chinos creyeron que se trataba del mítico qilin, animal que sólo aparecía cuando un gobierno tenía un buen desempeño. También llevaron “caballos celestiales” (cebras) y “ciervos celestiales” (antílopes), que fueron instalados en los jardines de la Torre de porcelana. Fue hasta el quinto viaje en el que tocaron las costas africanas; en 1421 visitaron Somalia y Kenia, región de lengua swahili y saturada de mercaderes árabes, persas e hindúes. Luego de algunos conflictos con los comarcanos, recolectaron otros qilines y regresaron a China. En el séptimo viaje, Zheng He tuvo que regresar al poco tiempo de haber zarpado para asistir a la inauguración de la “Ciudad prohibida” (Beijing), que apenas fue nombrada capital del imperio. El último viaje lo realizó diez años después; el nuevo emperador, Xuande, ordenó la más grande expedición con 300 barcos que zarparon de Nanking y llegaron a la India en 1432. Lo asentado por los cronistas del viaje no asegura que hayan visitado los lugares que describen, al parecer tuvieron serias dificultades en algunos poblados de Arabia y África aunque sí lograron realizar transacciones comerciales, puesto que al regresar a China presentaron al emperador lo obtenido, entre lo que figuraban cinco nuevos qilines. Los viajes de Zheng He aún tienen muchas lagunas que aclarar, lo cierto es que ha sido considerado como uno de los más grandes navegantes de China que propició la apertura de aquella nación al mundo, consolidando la llamada “ruta marítima de la seda”, lo que permitió a China realizar importantes transacciones comerciales con Occidente. Se dice incluso que llegó hasta el continente americano 70 años que Colón; además hay quienes aseguran que inspiró la historia de Simbad el marino por la similitud de sus hazañas y haber sido siete los viajes realizados (además del nombre de Sanbao). Murió en Calicut, India, al regresar de su último viaje, en 1433. Fue sepultado en Nanking, al pie del monte Niushou. Cristóbal Durán ollin5@hotmail.com Temas Pasaporte Lee También Un viaje por el tiempo en Cuitzeo, Michoacán Abrazo otoñal en la Riviera Nayarit Pasaporte: la vocación de contar el mundo Cuatro imperdibles para tu primera visita a Madrid Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones