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Sábado, 18 de Noviembre 2017
Suplementos | Un hermoso poblado minero nombrado Zacatecas, 'serranía donde abunda el zacate'

Zacatecas

Un hermoso poblado minero nombrado Zacatecas, 'serranía donde abunda el zacate'
Horizonte. La ciudad de Zacatecas, en todo su esplendor. ESPECIAL /

Horizonte. La ciudad de Zacatecas, en todo su esplendor. ESPECIAL /

GUADALAJARA, JALISCO (29/MAY/2016).- Al pie de la cautivadora Bufa, sobre una cañada de su lado Sur, se fue levantando un hermoso poblado minero, que se le nombró, “Zacatecas”, “serranía donde abunda el zacate”. Sitio delimitado por los cerros: Gordo, La Cruz, El Gato, El Grillo, Santa Clara, Papantón y otros. Entre ellos se descubrieron las siguientes minas: La Esperanza, Purísima, San Felipe, La Parroquia, San Bernabé, La Mecha, Cinco Estrellas, Santa Marta, El Edén y unas más. Emilio Rodríguez Flores anotó: “el primer castellano que pisó suelo zacatecano fue el Capitán Pedro Alméndez Chirinos… en el año de 1531, Chirinos penetra en tierras zacatecanas… se le informó que las tribus de este territorio eran naturales pobres y rústicos que vivían en las montañas; sin embargo, Chirinos no se desanimó llegando hasta donde habitaba la Tribu Zacateco, en el Cerro de la Bufa… Los naturales zacatecos, agradecidos del buen trato… les mostraron ricas piedras de plata, las cuales provocaron vivamente el interés y la admiración de Tolosa, quien desde luego dispuso establecerse con su gente en viviendas provisionales al pie del Cerro de la Bufa… 1548, se descubrió la Albarrada de San Benito”.

Ciertas calles se pavonean de admirables edificaciones. Al Oeste y en un punto alto de la garganta, luce el señorial Instituto Zacatecano de Cultura, finca que mira por un costado a los esbeltos campanarios del templo de Jesús. Por la calle que lleva su nombre se llega a la bonita plazuela de García, una cuadra abajo yace el increíble ex-convento franciscano, que alberga al fabuloso Museo Rafael Coronel, que presume de una magnífica colección de máscaras mexicanas. Caminando la calle Abasolo con dirección este, se llega a una pintoresca fuente, llamada, “Fuente de los Conquistadores”. Al Sur, una calle sube al atractivo “Museo de Arte Abstracto Manuel Felguéres”, ocupa el casco del antiguo Seminario Conciliar y Tridentino de la Purísima, que data de 1869, espacio que expone con orgullo obras de Felguéres. Unas cuadras abajo, se encuentra, el Palacio de Justicia, mostrando imponente fachada.

La calle Tolosa se bifurca en Codina e Hidalgo, siguiendo ésta, el espacio se abre en la Plaza de Armas, donde se asoman preciosas fincas: la antigua Residencia de Gobernadores, Palacio de la Mala Noche, Palacio de Gobierno, Casa de González Ortega, y la fachada oeste de la elaborada Catedral, “una de las obras más representativas del barroco mexicano, es decir, de ese barroco opulento y magnifico, tan diferente del europeo en su técnica, en su espíritu y en simbolismos internos” (revista Ferronales-1962). Enseguida de la Catedral posa el maravilloso Mercado Principal, de 1886, de peculiares portadas en sus cuatro costados. A unos pasos del mercado se localiza el fantástico Teatro Calderón, en su remate, un frontón triangular lo anuncia. A corta distancia, el Portal de Rosales invita a ser recorrido, concebido como Parián en 1826, en honor al insurgente Víctor Rosales.

Por la calle Codina se llega al expresivo templo de Santo Domingo, de la Compañía de Jesús, de esplendida fachada enmarcada por sus torres. A un costado se encuentra el sorprendente Museo Pedro Coronel, de arte universal y a unos pasos otro museo, el Zacatecano, que alberga la antigua Casa de Moneda, de exquisita portada con columnas dóricas. El museo vecino, fue dedicado a Manuel M. Ponce, donde se evoca su talento. Enseguida atrae las miradas el templo de San Agustín, reforzado con bizarros arcos arbotantes. A unas cuadras refrescan los follajes de la alegre Alameda, en su kiosco se interpreta diversa música y a otras cuadras se aprende arte en la Casa Municipal de Cultura, que ve al bonito Jardín Independencia. Siguiendo la calle González Ortega se distingue el Acueducto del Cubo y al costado norte la antigua Plaza de Toros San Pedro, y al sur, detrás de un jardín, se localiza el insólito  Museo Francisco Goitia y más al sur, sobresale  el bello templo de Fátima. Zacatecas es simplemente una gran fiesta de arte, que hechiza.

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