Suplementos | Las palabras de Jesús siempre estuvieron llenas de gracia y de sabiduría, y además fueron dichas de la manera más adecuada y oportuna Ya no quisieron seguirle Jesús estableció claramente que él es el pan de vida, y que por ende era necesario comer su carne y beber su sangre para poder tener vida eterna Por: EL INFORMADOR 22 de agosto de 2009 - 07:23 hs Las palabras de Jesús siempre estuvieron llenas de gracia y de sabiduría, y además fueron dichas de la manera más adecuada y oportuna; con todo, sus palabras no siempre fueron recibidas por sus oyentes, y en varias ocasiones fueron motivo de tremendas controversias. Tal es el caso del pasaje que nos relata el día de hoy el evangelista Juan, en su capítulo 6. Jesús estableció claramente que él es el pan de vida, y que por ende era necesario comer su carne y beber su sangre para poder tener vida eterna. Esto escandalizó a muchos de sus seguidores, quienes decidieron ya no seguirlo a partir de ese momento. Ya hemos visto en semanas anteriores que Jesús no estaba hablando de un acto de antropofagia, sino de un evento espiritual, de manera que las palabras de Jesús eran perfectamente congruentes; el asunto de fondo es saber realmente la razón por la que muchos de sus discípulos dejaron de seguirle. Podemos entender mejor lo que sucedió con la gente que dejó de seguirle, cuando recordamos la costumbre de aquellos tiempos en cuanto a un Maestro y sus discípulos. La tradición establecía que los candidatos a discípulos escogían a algún Maestro (o Rabí), y lo seguían por mucho tiempo con el propósito de aprender sus enseñanzas, para luego transmitirlas a otros. Pero si algo de lo que escuchaban no les convencía, tenían la opción de dejar a ese Maestro y buscaban otro, y de esta manera podían tratar con unos y otros, hasta encontrar al que sería su Maestro definitivo. Esto de alguna manera funcionaba con la mayoría de los Maestros que enseñaban en la nación de Israel en los tiempos de Jesús, pero tratándose del Señor, sus palabras siempre fueron desafiantes y respaldadas por una gran autoridad; esto atraía a las multitudes, quienes reconocían que Jesús “no enseñaba como los fariseos o los doctores de la Ley, sino que sus palabras estaban llenas de gracia y de verdad”. Lamentablemente, aunque la gente reconocía la autoridad de Jesús, no aceptó obedecer al Maestro cuando lo que les dijo no les gustó o no les convino. El problema de fondo podemos encontrarlo al recordar el concepto básico de que eran los discípulos los que escogían a su Maestro, y no el Maestro el que escogía a sus discípulos. Esto ponía el poder de decisión en manos de los discípulos y no en manos del Maestro; cuando lo que el Maestro decía no les gustaba, entonces lo dejaban. Es por eso que en algún momento (según nos relata el evangelista Juan en el capítulo 15,16) Jesús les dijo “No me escogieron ustedes a mí, sino que Yo les he escogido a ustedes y les he puesto para que lleven fruto y fruto en abundancia”. Entonces la autoridad reside en el Maestro y no en los discípulos. Es Él quien decide sobre sus seguidores, y no ellos los que tienen la autoridad. Sin embargo, en el día de hoy el asunto no ha cambiado: la mayoría de las personas consideran las palabras de Jesús como muy buenas e interesantes, y en muchos casos las consideran muy atractivas; pero todo esto está sujeto al hecho de que las personas se reservan el derecho de obedecer discrecionalmente lo que les guste, o lo que les convenga. Esto ha convertido el día de hoy a los 10 mandamientos de Dios, en “las 10 sugerencias”, o “las 10 opciones” ¿Qué le parece? Angel Flores Rivero iglefamiliar@hotmail.com Temas Religión Fe. Lee También ¿Cómo llegar en camión o tren a la Romería 2025? La gran reunión mágica Romería: Los kilómetros al ritmo de la fe ¿Qué día es la Romería 2025 en Guadalajara? Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones