Suplementos | Por: Vicente García Remus Veredas El Reparo Por: EL INFORMADOR 1 de noviembre de 2009 - 03:54 hs En la falda oeste de la Sierra los Manzanillos, cerca de la acequia Tamaliagua, se asentó la bonita estancia llamada “El Reparo”. Una mañana con llovizna, partí emocionado con dirección sur, rumbo a Sayula. Pasando Zacoalco el agua cesó y en la bajada de San Miguel del Zapote fui apreciando la hermosa laguna Sayula, salpicada de manchones de agua. Al llegar a Sayula, di vuelta a la izquierda en el segundo semáforo, por el camino a Usmajac, miré su templo y luego la casa del lago, seguí por la autopista a Guadalajara y en breve me desvié por el sendero a El Reparo, una agradable alameda me fue llevando a la estancia, estancia de tierra, paja y agua. Sitio, que con el pasar de las lunas se fue transformando poco a poco en poblado. Un hato de chivas redujo mi paso, lo fui siguiendo con gusto, se detuvieron en la morada de doña Micaela Rodríguez, quien les tenía preparado el pienso y el agua, la fachada de la finca fue rodeada súbitamente por el rebaño, dos chivos probaron la fuerza de su cornamenta, se dieron unos cinco topes y volvieron a la tranquilidad, doña Micaela es octogenaria y trasmitía una enjundia desbordante, observaba que cada animal estuviera bien. Con los cachetes arqueados me platico: “En el siglo antepasado, la estancia perteneció a Petra Díaz, al igual que Tamaliagua y Las Puentes. Casó con José Gutiérrez Anguiano y en 1851, nació su única descendencia, Paula, quien heredó las haciendas de su madre, su padre evitó que se casara, uno de sus pretendientes fue el general Tolentino. En contra de la voluntad de su padre se matrimonió con José Bobadilla, pero su suegro se encargó de eliminarlo, por medio de uno de sus hijos, quien pagó a un asesino, ambos fueron fusilados por las autoridades porfirianas. Petra falleció en 1904 y testó a su fiel colaborador, Felipe Cisneros, quien al morir en 1909, había dispuesto que los bienes siguieran apoyando a los hermanos necesitados, como fuera la labor de Paula”. Las Puentes contaban con 3,487 hectáreas y Tamaliagua con 1,875. En 1928, se repartieron 1,414 hectáreas de las referidas haciendas a los labriegos de El Reparo. Di unos pasos para mirar la bizarra capilla, de puerta arqueada y con una atractiva espadaña arqueada, incrustada en un frontón triangular. En el atrio hay tres basas del portal de la casona, soportaban pilastras de madera y hacían cinco claros. Compañero de antaño, está el hermoso zalate, que contemplé unos instantes. Atravesé la autopista, para acariciar las añejas columnas redondas con capiteles toscanos del fascinante portal de la hacienda Tamaliagua, Arreola supuso que debería ser “Tamalicua”, “culebra de tamal” o “Tamal en forma de culebra”. El portal hace un insólito quiebre de 140º. Presumía de un molino para hacer piloncillo. En 1852, el obispo Diego Aranda vino a curarse en sus aguas tibias. Del portal vi tres preciosos cuacos bajo la sombra de unos pinos, los disfruta José López, y respecto a caballos, cabe citar que en 1922, el coronel Francisco Valdez requisito la caballada de la hacienda. Del portal subí al tanque, de donde observé, los viejos potreros de la hacienda, la alta chimenea y la tupida arbolada de Amatitlán, la contrastante laguna, en lontananza la fantástica Sierra Tapalpa y a corta distancia la vibrante Sierra los Manzanillos. Temas Pasaporte Lee También Zacatecas y La Antigua: Viaje a dos joyas históricas de México El arte de saborear Nayarit Un viaje por el tiempo en Cuitzeo, Michoacán Abrazo otoñal en la Riviera Nayarit Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones