Suplementos | Por Vicente García Remus Veredas Taller Renart Por: EL INFORMADOR 25 de octubre de 2009 - 01:50 hs En la romántica Sayula, sobre la calle Eduardo Valencia y en el número 44, se localiza el vibrante taller de cerámica llamado, “Renart (renacer artesanal). Luego del taller de rebozos, nos dirigimos a otro taller, pero de cerámica, recorrimos pocas cuadras y pasando el legendario arroyo Agua Zarca, nos dio la bienvenida al maravilloso taller, la talentosa y sensible María Elena Rodríguez y su esposo Ricardo Gómez Duarte, quien la apoya en su fabulosa labor de rescatar y promover la cerámica mayólica de Sayula, dando a conocer bellos diseños de antaño y propios. En el directorio del Estado de 1904, aparen como artesanos: Pascual Figueroa, carpintero y tapicero, Epitacio Alcaraz, carpintero; Benigno Larios Torres, carrocero y herrero; Francisco Vázquez, herrero; Ramón Villalvazo, peluquero; Sant. os Rodríguez, Francisco Covarrubias y Francisco Valencia, zapateros, y Epigmenio Vargas Madrigal, alfarero (1823-1904), quien realizó hermosa cerámica mayólica o de talavera, entre sus obras se evoca: el bizarro viacrucis del santuario guadalupano de Sayula, que data de 1890, que hoy por hoy se encuentra en el Museo Regional de Guadalajara, en los corredores altos del patio; los azulejos que embellecen la capilla lateral izquierda del santuario y los azulejos del templo de Santa Anita, que en la actualidad se localizan en la biblioteca de la casa Zuno. En 1880, mostró diversas piezas en la exposición de Guadalajara, nombrada, “Las Clases Productoras. Es conveniente referir a alguien que valoró y rescatóla cerámica sayulteca, la doctora Isabel Truesdell Kelly (1906-1982), o Miss Kelly, nació en Santa Cruz California y se consagró a la investigación arqueológica, siendo pionera en la zona mesoamericana. Exploró varías zonas lacustres de Sayula y en los solares de José Antonio Quintero y de Epigmenio Vargas, su morada y su taller estaban en Vallarta # 62. Dos años dedicó a Sayula, 1941 y 1945. La destacada antropóloga de la Universidad de California, fue recopilando interesantes piezas de cerámica para sus investigaciones, sin darse cuenta formó ricas colecciones, entre ellas, una de loza sayulense, llamada mayólica, arcillas cocidas a alta temperatura, en la segunda cochura se fijaba el engobe y las figuras florales, de follajes o geométricas, en diversos colores. Lo peculiar radica en el craquelado, mágico y atractivo estrellado en el fondo. La incansable investigadora de campo, se enamoró de México y le brindó 42 años de ricos estudios, elaborados en su troje de Tepepan, algunos publicados. Donó sus tiestos, sus artesanías, sus cerámicas y su querida biblioteca a varias instituciones. Lo dio todo. La maravillosa colección, comprende ocho piezas firmadas por Epigmenio y una por Carlos de la Cruz. Catalogó todas las pieza , y unas etiquetas revelaron a los siguientes alfareros: Epigmenio Vargas y a su aprendiz, Isidro Real; José Antonio Quintero y sus hijos, Francisco y Esteban; Carlos de la Cruz y José Simón Quintero. En el taller de María Elena, apreciamos varias repisas con: jarras, floreros, cuencos, pocillos, botellones, paenas, tibores, compoteras, aguamaniles, tazones, platos y tazas, sobre el piso, macetas y azulejos. Cada repisa nos regaló bellas formas de cerámica, con alegres pincelazos. Adquirí una simpática taza con el ánima. Del taller fuimos al mercado, a saborear la rica birría de Nacho, mi silla miraba a una preciosa arcada… Temas Pasaporte Lee También Un viaje por el tiempo en Cuitzeo, Michoacán Abrazo otoñal en la Riviera Nayarit Pasaporte: la vocación de contar el mundo Cuatro imperdibles para tu primera visita a Madrid Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones